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Luisma Iturria: referente de una generación del surf uruguayo

Bruno Aguilar
Lectura: 8 minutos

Cuatro veces campeón uruguayo, referente de una generación y uno de los surfistas más destacados del país en tubos: Luisma Iturria lleva más de tres décadas demostrando clase y carpeta en cada ola. Ganó su primer título nacional a los 17 años, siendo campeón Junior y Open al mismo tiempo. Algo que habla de un talento natural para el deporte. Durante muchos años fue el surfista uruguayo a seguir en el circuito ALAS, recorrido que coronó en 2012, cuando fue el campeón latinoamericano. Hoy, con 44 años, sigue surfeando al más alto nivel, en el exterior pero también en Uruguay cuando las condiciones se ponen serias. Además, en su faceta de coach transmite su experiencia a más surfistas.

En esta charla con Luisma Iturria, repasamos su historia, su presente y lo que significa seguir conectado al mar después de tantos años.

¿Cómo fueron tus comienzos en el surf?

Empecé a los 11 años. Primero en bodyboard como todo niño, corría espumitas en la orilla y después de a poco fui al fondo a buscar olas. Pasaba los veranos enteros en El Emir, La Olla y en la pista de skate. En casa había tablas de mis primos que surfeaban, y veía a surfistas conocidos como Tenaza o Josepe Pereira. Ese primer verano probé la tabla de Buli, me fue bien, corrí mi primera olita y me copé. Ese año me regalaron mi primera tabla y de ahí no me bajé más.

Fuiste campeón uruguayo cuatro veces. ¿Cómo recordás esos momentos?

En 1998 obtuve mi primer título uruguayo. En ese momento yo tenía 17 años, y gané el título Junior y Open. A fines de los noventa había bastante competitividad, pero luego de eso hubo pocos campeonatos.

Esa primera victoria fue alucinante, sobre todo porque luego fuimos a los Panamericanos y al Mundial ISA a representar a Uruguay, en Portugal y California.

Mi primer gran resultado internacional fue en el Panamericano de 1997 en Río: quedé séptimo y llegué a semifinales.

Lograste ser campeón del circuito ALAS en 2012. ¿Cómo fue tu paso por ese circuito?

Fue buenísimo poder competir el Alas. Los QS eran complicados, con pocos eventos y todos en Brasil, un terreno difícil. En 2004 me enteré del circuito ALAS y decidí probar: conocía a varios de los participantes de mi generación, y pensé que podía competir.

En 2005 corrí cuatro fechas, y en 2006 me propuse correr el circuito completo. Terminé cuarto en el ranking y conseguí mi primer contrato con Reef, lo que fue increíble: ¡que te paguen por surfear!

Durante los años siguientes le dediqué todo al ALAS, viajé bastante y hasta hicimos películas con Reef. Tenía buenos resultados, pero no lograba llegar a donde quería. Veía que mis amigos ganaban títulos, pero yo no llegaba. Eran tiempos donde no había un entrenamiento formal, ni coachs ni videoanálisis.

En 2011 tuve un buen Mundial ISA, ganando el primer heat contra Jeremy Flores y Nathan Hedge de Australia.

Llegué al circuito ALAS 2012 con 31 años, ya con otra madurez y preparación. La primera fecha fue en Montoya, donde pude ganar en casa. La segunda fecha fue en Mar del Plata, donde quedé segundo, luego gané la tercera fecha en Montañita.

Esos resultados me permitieron encarar el circuito con tranquilidad, confiando en mi nivel. Y así fue que finalmente pude salir campeón latino en la penúltima fecha, en Nicaragua.


Luisma ganando la fecha ALAS en Montoya, la primera del camino hacia el título en 2012.


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Contanos sobre tu faceta de coach y tu reciente viaje a Maldivas.

Hace años que transmito mi experiencia a otros surfistas. El primero que me buscó fue Julián Schweizer, que era un chiquito motivadísimo con el longboard. Empezamos a surfear juntos y a charlar sobre técnica. Con el tiempo, se sumaron más chicos. Durante la pandemia fue cuando le dediqué más tiempo.

Recientemente estuve en Maldivas en un trip que hicimos junto a La Isla Surfshop y Mango. Maldivas es un lugar paradisíaco con olas increíbles. Se formó un grupo con surfistas uruguayos, pero tambien del exterior. Habian chicos y chicas de Argentina y Perú. Tuvimos muy buenas experiencias, de conexión con las personas, conocer los personajes de cada viaje y pasar buenos momentos.

Trato de nutrir a los clientes para que aprovechen la experiencia al cien por ciento. Indicarles cómo manejarse en el lineup, cómo encarar los días de olas más grandes o más chicas. Los momentos de las mareas... También la previa de cada sesión, la alimentación, y los estiramientos. La intención es seguir promoviendo este viaje e ir agregando más destinos.

Tenemos ganas de hacer algún viaje por Centroamérica o Perú. Pronto tendremos más novedades.

El año pasado participaste en el Mundial Máster de la ISA. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue una gran sorpresa que se realizara, hacía más de 10 años que no había. Hacía años venia esperándolo, y se me dió con 44 años. Fue un gran reencuentro con amigos de todo el mundo y con muy buenas olas.

Venía activo del viaje a Maldivas, y avancé ronda tras ronda hasta la semifinal, donde terminé quinto. El nivel era alto y todos estaban muy preparados.

Estuvo copado, aunque me dolió no subir al podio con la bandera uruguaya. Pero bueno, así es el surfing. Se pierde y se aprende. El tema es que en un mundial Master no sabemos cuando puede haber revancha.


Representando a Uruguay en el mundial Master de la ISA.

¿Cómo ves el surf en Uruguay hoy?

El surf ha crecido mucho a nivel mundial y también en Uruguay, pero todavía somos pocos y falta unificar ideas y trabajar juntos. Hay una camada de surfistas motivados.

Por un lado tenemos dos excelentes surfers en longboard. Julián Schweizer ha salido campeón del ALAS y ha logrado medallas panamericanas, y que Nacho Pignataro haya logrado competir en el circuito mundial es alucinante.

En el lado femenino tenemos pocas surfistas, que vienen creciendo de a poco. Si nos comparamos con países vecinos, venimos bastante por debajo lamentablemente.

El surf está de moda y hay un montón de marcas, pero faltan campeonatos. Creo que hace falta un circuito interno más fuerte, con más categorías y más campeonatos internacionales para que los chicos puedan foguearse y salir a competir mejor.

Además de Open y Junior, sería muy bueno que también se incluyan categorías Master. Si vas al agua, encontrás un montón de surfistas entre cuarenta y cincuenta años.

¿Cuáles son tus olas favoritas?

Indonesia en general, especialmente Nias y Hollow Trees. En Uruguay, La Boca de la Barra, que lamentablemente no viene teniendo buenas olas, fue donde crecí y vi las mejores condiciones en Uruguay.

Luego una ola favorita, por las sesiones que he tenido y la alegría que me ha dado, es Gnaraloo, en el desierto de Australia. Allí surfeé uno de mis primeros tubos grandes. Es pesado y bastante perfecto, con mucha radicalidad.

Despues hay olas que no conozco y me muero de ganas de ir, que son Tavarua en Fiji y Marruecos.


Luisma Iturria en Ombak, Indonesia, año 2002. Una foto histórica para el surf uruguayo, publicada en revistas australianas y estadounidenses.

Te destacás en tubos. ¿Qué significa para vos surfearlos?

El tubo es algo tan corto, explosivo y adrenalínico, que lo hace ser adictivo. Es muy deseable. Una vez que metés uno, querés otro, más grande y más largo.

Cada ola es impredecible, requiere lectura del mar, posicionamiento y manejo dentro del tubo. Es lo máximo del surfing, y cuando las olas crecen y se ponen pesadas, la experiencia se vuelve aún más especial.

Tuviste un clip de un tubazo que recorrió el mundo. ¿Qué recordás de ese día?

Ese día en MDT fue increíble e inesperado. Es un beach break, lo que lo hace mucho más impredecible. Tomé una ola grande y abierta en otra bancada de arena, venía abanicando hacia el suroeste. Remé con todas para ese lado, y bajé casi dentro del tubo de primera. Bajé línea en diagonal agarrando el borde.

Tenía una tabla Connected con cuatro quillas. Fue todo viaje tras viaje, haciendo bottom y corrigiendo la línea todo el tiempo. Llegó un punto en que ni podría creer que todavía estaba ahí adentro. Dije “ya está, se me cierra”, y la ola siguió abriendo.

Al final me comprimí todo lo que pude, manteniendo la tabla bien arriba, y logré salir.

Era pandemia y la repercusión fue enorme. Que haya salido en las redes de la World Surf League y Stab Magazine, para mí fue como salir en la tapa de una revista Surfer.


Luisma en Maldivas.

Hace poco estuviste en Montoya en una sesión histórica. ¿Cómo la viviste?

Entró un swell tremendo y las condiciones se mantuvieron perfectas todo el día. Después de haber estado toda la mañana buscando la ola, Alejandro “Pupi” Berger me dijo que estaba podrido de dar vueltas y que se iba a tirar en Montoya, que estaba bueno. Cuando vi las primeras dos series dije “es acá”.

Fue un día mágico, donde había que dejar todo en la cancha. Estuve como tres horas y media o cuatro en el agua.

Después de tantos años, ¿qué te sigue motivando a surfear?

Tengo sueños pendientes, como ir a Fiji y subir al podio en un Mundial Master o un campeonato de tubos invitacional. También quiero mantenerme físicamente para seguir surfeando a alto nivel mientras el cuerpo lo permita. A mis 44 años, hay algunas lesiones y dolores, es una lucha constante.