Michel Sena creció en el medio acuático. Fue parte de la selección uruguaya de natación en su adolescencia y su experiencia como free diver (buceador a pulmón) lo llevó a conocer el control de la respiración.
Con el surf siempre como motor principal, ese impulso lo llevó a vivir en lugares como México, Portugal y California, hasta que hace cuatro años decidió mudarse a Hawaii y enfrentar su mayor desafío: surfear Pipeline.
Pero surfear en la "meca" no fue simple. Su proceso en el North Shore estuvo marcado por el miedo y la necesidad de encontrar una estrategia para no verse superado por la potencia del océano. De esa búsqueda personal por entender cómo responde el cuerpo bajo presión, nació el Life Surf Method.
Su sistema de entrenamiento se volvió viral hace poco, cuando uno de sus videos superó las 4 millones de reproducciones en Instagram. Conversamos con él sobre su camino en la isla y cómo cualquier surfista puede entrenar para que, cuando el mar crezca, la respuesta sea la calma y no el desorden.

Entrenamientos de Life Surf Method.
El Sueño de Pipeline
¿Cómo surge esa conexión con un lugar tan lejano como Hawaii siendo un chico en Uruguay?
Todo arrancó con un sueño cuando tenía 13 o 14 años. En ese momento estaba en la selección uruguaya de natación y surfeaba en verano. Lo que me hacía soñar con Hawaii eran los videos; el Freak Show de Jamie O’Brien lo debo haber visto 300 veces, era el DVD que teníamos para "fisurar". Ese video y la película Blue Crush me pusieron Pipeline en la cabeza y nunca más me lo saqué.
¿Cómo fue el proceso hasta llegar finalmente a la isla?
Pasaron los años y empezaron los viajes cortos a Brasil, Costa Rica a los 18, temporadas en México, Portugal, California... pero a Hawaii siempre le tuve mucho miedo, lo venía postergando. Sabía que iba a enfrentarme con mis miedos.
Finalmente, en 2022, me decidí. Me tomé un vuelo desde California y llegué.
¿Cómo fue ese primer encuentro con las olas hawaianas?
Lo primero que hice fue tomarme un ómnibus de Honolulu al North Shore. Vine directo a Pipeline. Era un 2 de diciembre y estaba quebrando enorme, 12 pies. Me sobrepasó totalmente; desde afuera del agua sentía miedo.
Había visto olas pesadas en Puerto Escondido, pero esto era otro nivel. Mi objetivo era surfear Pipeline de verdad, y aunque pensé que me llevaría un año, enseguida entendí que es un proceso de mucho más tiempo.

El proceso dio sus frutos. Michel bajando una bomba en un outer reef hawaiano.
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El Nacimiento del Método a través de la experiencia personal
Decís que el "Life Surf Method" nace justamente de tu propio proceso. ¿Cómo fue ese primer año en el agua?
El método nace de buscar la estrategia para lograr algo que te da miedo. Ese primer día en Pipe no me tiré; no tenía tabla, pero tampoco estaba preparado internamente.
Empecé a entrar suave, a aproximarme, pero no agarraba nada o solo miraba. El primer año pasé mucho miedo, pero hacia el final empecé a tener tolerancia.
En la mañana pasaba miedo en el agua, y de tarde trabajaba. Viviendo así, el día a día se vuelve pesado. Por eso empecé a buscarle la vuelta de forma autodidacta, estudiando apnea y vinculándola al surf.
¿Cómo se vive Pipeline desde adentro?
Pipeline es pesado por la ola, pero también por un tema social y de identidad. En el curso trabajo mucho eso, y es algo de lo que no se habla mucho: la identidad bajo presión. Es cómo tu ego trata de sostenerse cuando mirás alrededor y tenés a surfistas como Jamie O’Brien o Shane Dorian. Además del peligro real: han muerto más de 10 personas y hay muchísimos lesionados.

Michel Sena surfeando en Pipeline. Foto: Inés Beisso.
La Técnica: "No es aguantar más, es responder mejor"
¿En qué se diferencia la apnea que aplicás vos de la apnea tradicional de profundidad o piscina?
En la apnea estática estás controlado, mientras que en el surf tenés la presión de un revolcón. Yo adapté los entrenamientos de apnea al surf con tablas de CO2 y O2.
Lo más importante no es cuánto aguantás, sino cómo empezás a responder. El objetivo no es ser un apneista, es que tu sistema nervioso no se desordene.
Explicanos el ejercicio que se hizo viral con 4 millones de reproducciones. ¿Qué están simulando ahí?
Primero simulamos la remada con un sprint de 10 metros para cargar CO2. Luego bajamos y soltamos el aire, simulando que lo perdimos en el wipeout. Subís con los pulmones vacíos y, en el momento de respirar, tenés solamente dos respiraciones. Tenés que saber cómo hacerlas, la postura de hombros, la mandíbula, la mirada. Eso hace que tu sistema baje y se active el parasimpático.
¿Qué es lo que realmente se mide en este entrenamiento?
La recuperación entre ola y ola. Si vos recuperás bien después de caerte y viene un set de cinco olas, tu trauma no se va a fortalecer. Vas a tener una acumulación de experiencias positivas y tu sistema dejará de tensarse. Pasás de tener una "reacción" a tener una "respuesta" con claridad.
Filosofía de entrenamiento y expansión
¿Este entrenamiento es exclusivo para quienes buscan olas gigantes?
Para nada. Es para todos los surfistas y deportistas acuáticos. Hay personas que se desordenan con olas de un metro; el objetivo es que puedan surfear en ese metro siendo ellos mismos, prolijos, no en un estado de desorden total.
Surfear en condiciones más grandes es progresivo y entrenable, no es solo tener coraje. Es técnica, estrategia y estructura.
¿Cómo te afectó la viralidad de tu contenido recientemente?
Fue un golpe energético. Yo venía haciendo esto desde 2024 con un grupo reducido en Waimea, pero hace un tiempo hice un "clic" y decidí que quiero dedicarme de lleno a esto. Le puse más cabeza a los reels para que llegaran a más personas, pero nunca esperé tanto.
¿Qué sigue para vos y para el Life Surf Method?
De acá a dos o tres años me veo llevando esto a Uruguay, Latinoamérica e incluso Europa, haciendo entrenamientos tanto en piscinas como en el mar.
Además, voy a continuar formándome y Hawaii es un lugar con mucho nivel para esto.