En este artículo repasaremos la historia del skateboarding, un deporte apasionante, vinculado al surf desde su nacimiento. La reciente inauguración de nuestra cámara en vivo en el skatepark de Los Dedos, Punta del Este, fue la excusa perfecta para contar esta historia. Conoceremos desde sus orígenes en las calles de California hasta su llegada a los Juegos Olímpicos. Vamos a recorrer los momentos clave, las ideas que lo hicieron avanzar y cómo fue evolucionando con el tiempo.

El skater legendario Tony Alva patinando en una piscina en 1978.
Nacimiento del skate
El skateboarding nació en California en la década de 1950, como una extensión natural del surf. En los días sin olas, los surfistas buscaban una manera de mantener la sensación de deslizarse, y así surgió la idea de adaptar ruedas de patines a tablas de madera.
Esa necesidad de llevar el mar a la tierra dio origen al sidewalk surfing, o “surf de vereda”: una forma de replicar las maniobras del surf en el asfalto.

Sidewalk Surfer en Venice Beach. 1975.
Al igual que el surf, los inicios del skate estuvieron marcados por el “Do It Yourself”. Cada uno debía fabricar su propio skate, desmontando patines y fijando sus ruedas a una tabla. Era algo completamente artesanal, pero rápidamente ganó popularidad.
El primer skate que salió a la venta
La demanda fue creciendo, y en ese contexto, se lanza el primer skateboard al mercado. Publicado por la marca Roller Derby, que ya era muy popular por sus patines, o “skates”. Sus patinetas eran simples —un trozo de madera recto con ruedas de acero—, sin ningún tipo de adherencia para los pies. A pesar de su diseño rudimentario, fueron un éxito de ventas.

La primera patineta que salió a la venta en la historia.
Con el entusiasmo inicial por este nuevo juguete, también llegaron los accidentes. Las ruedas metálicas eran muy inestables y resbaladizas, lo que provocó muchas caídas. Esto le valió una reputación de deporte peligroso y, ya desde los comienzos, el skate comenzó a ganarse una reputación de deporte peligroso y fue visto con recelo por parte de la sociedad.

Publicidad de sidewalk surfboards de Roller Derby.
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Comienzos de los años sesenta: primeros skateparks y campeonatos
A medida que el sidewalk surfing ganaba adeptos, comenzó a llamarse skateboarding, uniendo las palabras skate (patín) y board (tabla). En paralelo, se celebraban los primeros campeonatos.
El primer campeonato de skate se realizó en Hermosa Beach en 1963. El ganador fue Larry Stevenson, una figura clave para la evolución del deporte. Él introdujo una innovación fundamental: el tail inclinado, que permitió desarrollar nuevas maniobras y expandió los límites de lo posible sobre una tabla.

Larry Stevenson, creador del kicktail.
El deporte siguió creciendo y pronto llegaron las primeras pistas de skates. En 1965, el primer skatepark abrió sus puertas. Se llamó Surf City y estaba en Tucson, Arizona. En aquel entonces, las pistas eran privadas, y los accidente eran frecuentes y costosos. Las demandas judiciales obligaron a cerrar muchos de estos lugares.

Anuncio de la inauguración de la primera pista de skate.
El skateboarding terminó los sesenta golpeado y demonizado. Muchas marcas y pistas cerraron, y algunos sectores de la sociedad continuaban su lucha por prohibir este deporte tan peligroso para los niños.

El skateboarding fue prohibido en muchos lugares.
La rueda de poliuretano, el invento que lo cambiaría todo
En 1972 llegó un avance que transformó por completo el skate: las ruedas de poliuretano. El responsable fue Frank Nasworthy, un surfista e ingeniero químico, que adaptó ese material a las ruedas.

Frank Nasworthy y su creación: la primera rueda de poliuretano.
Esto trajo más adherencia y control, permitiendo realizar maniobras con mucho más velocidad y riesgo, así como también brindar más seguridad a quienes comenzaban. El cambio fue tan significativo que impulsó la aparición de nuevas disciplinas como el freestyle, el vert y el downhill.
Esta innovación marcó el inicio del skate moderno y abrió la puerta a una evolución técnica sin precedentes.
Década de los setenta, los Z-Boys y el skate en piscinas
Un hecho clave para el desarrollo del skateboarding fue una gran sequía en California. Este fenómeno natural sucedía todos los años, pero el verano de 1975 en particular fue durísimo.
Por las restricciones de agua, muchas familias debieron vaciar las piscinas de sus casas. La particularidad del diseño de estas piscinas eran los fondos redondeados, para no resquebrajarse cuando el agua se congelaba en el invierno. Y fue allí donde los skaters vieron una nueva oportunidad: esos bowls vacíos eran perfectos para patinar.

Jay Adams demostrando estilo clásico y radical.
A mediados de los años 70 apareció el grupo de los Z-Boys, un equipo de skaters y surfistas patrocinados por la tienda Zephyr, provenientes de un barrio de Venice Beach al que le llamaban el Dogtown.
Estos muchachos fueron referentes de la generación que empujó los límites del deporte durante la década de 1970. Fueron pioneros en el skateboarding de piscinas, con el desarrollo de maniobras aéreas en bowl, que hoy siguen siendo la base del skate moderno.

Stacy Peralta, otro skater destacado de la época.
Entre sus integrantes se destacaron figuras legendarias como Jay Adams, Stacy Peralta y Tony Alva.
En esa misma época, otro skater destacado fue Alan "Ollie" Gelfand, que revolucionó el deporte al crear el ollie, una maniobra que consistía en despegarse del bowl sin usar las manos.

Adam "Ollie" Gelfand, haciendo su maniobra.
Años ochenta: creando una identidad propia
En los años 80, el skate comenzó a despegarse definitivamente del surf y a construir su propia cultura. Se vinculó con la cultura callejera, el hardcore, el punk y, a finales de la década, también con el hip hop. Finalmente se transformó en un símbolo de rebeldía.

Skater en la calle. Década de los ochenta.
En esa época, con pocos skateparks disponibles, comenzó a crecer la cultura DIY (Do It Yourself), basada en construir rampas y obstáculos caseros, ya sea en la calle o en el patio de una casa.
En 1982, Rodney Mullen inventó el ollie en el suelo, lo que disparó una nueva ola de creatividad. A partir de ahí, Mullen ideó maniobras como el kickflip, heelflip, 360 flip, impossible, y muchas más. Fue el gran innovador de la década y dominaba los campeonatos con trucos que nadie más podía replicar.
La modalidad street comenzó a ganar espacio. Usar escaleras, barandas, bancos y veredas como obstáculos se volvió lo más común. El skate seguía siendo mal visto, incluso más que antes: patinar en la ciudad era visto como vandalismo y destrucción del mobiliario público. Muchos seguían sin considerar al skateboarding como un deporte.
Volver al Futuro
Si hablamos de skateboarding en los ochenta, no podemos dejar de mencionar Volver al Futuro, una película que marcó un hito cultural. El protagonista Marty McFly andaba en patineta, y cuando viajaba al futuro usaba una hoverboard, una tabla flotante inspirada en un skate.
Su enorme éxito popularizó aún más el deporte y acercó a muchos niños al skate por primera vez. Fue un gran empujón hacia el reconocimiento masivo.

Marty McFly con el hoverboard.
El salto al mainstream en los noventa
Durante los años 90, el skate comenzó a profesionalizarse. Las tablas se volvieron más livianas, las maniobras más técnicas y surgió una generación de atletas de alto nivel.
En 1994, ESPN lanzó los X Games, una competencia de deportes extremos que incluyó al skate desde el comienzo. Esto marcó su entrada definitiva al mainstream. Ya no era solo rebeldía callejera: era espectáculo televisivo.
Tony Hawk fue uno de los nombres clave. Ganó los X Games en 1995, pero fue en 1999 cuando entró en la historia al completar el 900: dos vueltas y media en el aire. Fue el primero en lograrlo y eso lo catapultó a la fama mundial.
Ese mismo año lanzó, junto a Activision, el videojuego Tony Hawk’s Pro Skater. Fue un éxito rotundo, con múltiples entregas y millones de copias vendidas. El juego ayudó enormemente a popularizar el skate en todo el mundo.
Años 2000: el comienzo del skate moderno como lo conocemos hoy
A partir del nuevo milenio, el skate consolidó su presencia global. Se convirtió en un deporte con atletas profesionales, competencias internacionales, y una industria desarrollada. La comunidad skater continuó creciendo en todo el mundo, fiel a su espíritu original de libertad y creatividad.
El skate llega a los Juegos Olímpicos
El skateboarding fue incluido oficialmente como deporte olímpico en los Juegos de Tokio 2020 (realizados en 2021), compitiendo en dos modalidades: street y park. Fue un momento histórico, ya que representó el reconocimiento institucional de una disciplina que siempre fue contracultural y urbana. En los Juegos de París 2024 reafirmó su lugar como disciplina olímpica.
Entre los protagonistas más destacados estuvieron Yuto Horigome, de Japón, medallista de oro en street en las dos ediciones. También brillaron Momiji Nishiya, también japonesa, que ganó su medalla con solo 13 años en 2021, y la brasileña Rayssa Leal, que con la misma edad se volvió una figura mundial del skate.

El podio de street femenino de Paris 2024. Coco Yoshizawa, Liz Akama y Rayssa Leal.
La inclusión olímpica impulsó la visibilidad del skate en medios tradicionales, despertó el interés de marcas mainstream y generó mayor apoyo institucional en países como Brasil, Japón y Estados Unidos.
Sin embargo, también abrió debates internos entre los skaters, algunos de los cuales vieron esta profesionalización como una posible traición a la esencia callejera y libre del deporte.
Conclusión
Hoy el skate sigue evolucionando, entre calles, parques, rampas caseras y competencias internacionales. Desde sus orígenes ligados al surf hasta su llegada a los Juegos Olímpicos, pasó por muchas etapas, pero siempre mantuvo esa mezcla de creatividad, riesgo y libertad que lo caracteriza.