Compartir

¿A quién se le ocurrió ponerle parafina a la tabla?

Bruno Aguilar
Lectura: 5 minutos

Hoy en día, ningún surfista entra al agua sin aplicar parafina en su tabla. Es un gesto automático, parte de la rutina previa a cada sesión. Sin embargo, pocos saben cómo surgió esta práctica. Antes de la parafina, los surfistas se las ingeniaban como podían para no resbalar sobre sus tablas de madera, usando soluciones poco efectivas e incluso dolorosas. Esta es la historia de cómo un joven californiano tuvo la idea de aplicar parafina genérica en su tabla, un invento que transformó para siempre la relación entre el surfista y su tabla.


Parafinas en el Museo de Surf de California.

El contexto: los inicios del surf en Occidente

La primera vez que se aplicó parafina en una tabla fue en 1935, en California. La cultura de surf más occidental recién estaba comenzando. Fue a fines del siglo XIX, cuando surfistas hawaianos como George Freeth y Duke Kahanamoku introdujeron el surf en California y otros lugares del mundo.

En ese entonces no existían tiendas especializadas, ni industria del surf, ni equipamiento específico. Cada surfista se construía su propia tabla, generalmente de madera maciza. Eran pesadas, largas y sin ningún tipo de superficie diseñada para mejorar el agarre.


Al Gallant surfeando en San Onofre. 1938.

El problema de la tracción

Surfear sobre esas tablas lisas era todo un desafío. Para evitar resbalar, algunos surfistas comenzaron a aplicar barniz mezclado con arena, lo que proporcionaba cierta tracción, pero también tenía un gran problema: era extremadamente abrasivo.

Las rodillas, el pecho, los pies y los muslos terminaban lastimados y, muchas veces, sangrando. Especialmente al remar arrodillados o al hacer maniobras.


Así se ve una tabla de principios de los años treinta.

El hallazgo de Al Gallant

Fue en este contexto que, en 1935, un joven surfista californiano llamado Alfred “Al” Gallant Jr. tuvo una idea que cambiaría todo.

Una tarde, al volver de surfear en Palos Verdes Cove, notó que al caminar descalzo por el piso encerado de su casa, sus pies se adherían ligeramente a la madera. Su madre había usado cera líquida para lustrar los pisos.

Entonces pensó: “¿Y si esto funciona también sobre la tabla?”

Al día siguiente llevó la botella de cera al spot y la aplicó sobre su tabla. Según contó años más tarde en una carta enviada a Longboard Magazine en 1999:

“Cuando surfeaba, mis pies prácticamente se pegaban a la tabla. Funcionó perfecto.”


La parafina de aquel entonces era genérica y tenía múltiples usos para el hogar.

parafinaParafinas en la actualidad, disponibles en nuestra tienda online.

El salto a la parafina

Al volver a casa, su madre se enojó al descubrir que había desaparecido la cera del piso. Cuando él le explicó que la había usado en la tabla, ella, lejos de detenerlo, le sugirió una mejora:

“Usen la cera que usamos para sellar los frascos de mermelada.”

Se refería a la parafina, un material más sólido, económico y fácil de aplicar. “Al” probó con éxito y, a partir de allí, él y sus amigos comenzaron a reemplazar la mezcla de barniz y arena por bloques de parafina.

“Así fue como empezó todo. Le sacamos la arena a las tablas, las barnizamos de nuevo y desde entonces usamos la parafina.”

Además de mejorar el agarre, la parafina eliminó el problema de las heridas provocadas por las superficies rugosas de las tablas.


Parafina Parowax. Aún en el mercado, incluye tablas de surf como posible uso.

La difusión del invento

“Al” compartía sesiones con surfistas que hoy son leyenda, como John “Doc” Ball, LeRoy Grannis, Fenton Scholes y Bud Morrissey. Juntos recorrían spots emblemáticos como Malibu, Santa Mónica, Hermosa Beach, Redondo Beach, Newport y San Onofre. Las tablas, que pesaban unos 60 kilos, ahora eran más amigables y seguras para surfear gracias a la cera.

Pese a lo efectivo del invento, increíblemente pasaron casi tres décadas hasta que alguien decidiera producir y vender parafina pensada específicamente para surf.


Doc Ball surfeando en Palos Verdes Cove. La foto es de Tom Blake, el inventor del primer prototipo de la quilla y el leash.


Te puede interesar:
La historia del traje de neopreno
Parafina: la guía definitiva


De un truco casero a la industria

Recién en 1963 la empresa californiana Surf Research lanzó un producto llamado simplemente “Surf Wax”, el primero pensado exclusivamente para tablas de surf.

Durante los años 70 la industria comenzó a despegar con marcas que hoy siguen vigentes, como Sticky Bumps, Sex Wax y Fu Wax. Ya en los 80 y 90, las principales marcas producían más de un millón de bloques de parafina por año. Con el tiempo, las fórmulas se fueron sofisticando, apareciendo versiones específicas según la temperatura del agua: tropical, fría y templada.

A partir de allí, la composición de las ceras se volvió un secreto celosamente guardado por cada empresa, marcando un camino que sigue evolucionando hasta hoy.

La vida de “Al” después del hallazgo

Pocos años después de ese descubrimiento, en 1940, “Al” se unió a la Marina de los Estados Unidos. Estaba a bordo del USS Pennsylvania en Pearl Harbor cuando ocurrió el ataque japonés del 7 de diciembre de 1941. Siguió una carrera en la Marina, pero nunca dejó de surfear cada vez que podía.

Transmitió su amor por el océano a su hija y a sus nietos. Más adelante en su vida, se mudó nuevamente a Oahu, Hawái, donde vivió sus últimos años y falleció en 1999.

“Al” Gallant en la Marina.