Entre el mar y la madera, Florencia Canto construye un universo propio. Artista y surfista radicada en La Paloma, Rocha, su obra nace del contacto cotidiano con el océano, del ritmo de la vida costera y de una búsqueda constante por transformar emociones en objetos, imágenes y formas.
Desde cuadros y fotografías hasta piezas utilitarias realizadas en madera reciclada, su producción dialoga con el surf sin quedar atrapada en lo literal.
Responsable de Montaña Atelier, el espacio donde exhibe y comercializa su trabajo, Canto combina disciplinas, materiales y experiencias de vida en una práctica que cruza arte, diseño y cultura surf. En esta entrevista, repasa sus inicios, su relación con el mar, el proceso creativo detrás de sus obras y los proyectos que hoy marcan su presente.

¿Cómo fue tu primer acercamiento al arte y en qué momento apareció el surf en tu vida?
Mi primer acercamiento al arte, digamos que empecé a dibujar de niña y nunca paré, siempre supe que me iba a dedicar al arte en alguna forma. Lo primero que me interesó y estudié fue el diseño de indumentaria y fotografía, y me dediqué varios años a eso.
Después, a los 27, además de dibujar me puse a probar pintar con acrílico en tela, experimentando y autodescubriéndome. Por esa época fui un año a un taller de arte, MARTE, con Gustavo Tabares, que me encantó, me encaminó en mi búsqueda y desde ahí que vengo pintando.
También amo la música, soy una melómana de los géneros que me gustan, me apasiona también el diseño de interiores, y el surf vino un poco después de esa época: empecé con fotografía de surf viviendo en Brasil, y luego me llamaron las olas a mí. Arranqué a los 30 cuando vine a vivir a La Paloma.

¿Recordás cuándo empezaste a sentir que esas dos prácticas podían convivir o dialogar entre sí?
Sí, fue inevitable, porque me inspira lo que vivo, y por esos primeros años que vine a Rocha fue puro mar y surf.
Vivís y trabajás en La Paloma. ¿Qué significa este lugar para vos a nivel personal y creativo?
La Paloma es mi refugio personal, también es donde tengo mi negocio, que son las cabañas que alquilo, y mi vida a raíz de eso fue transcurriendo acá. Pero me gusta mucho viajar y tengo ganas de mudarme.
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¿Qué te aporta el surf más allá de lo deportivo?
Uffff, varias cosas, y depende del momento de la vida que uno esté pasando lo que más le aporta, pero para mí es diversión, motivación, alegría, energía, conexión, reseteo mental.
¿De qué manera el agua, las olas o la experiencia de surfear aparecen en tus obras?
Como el surf formó parte de mi vida y mi día a día, fue naturalmente apareciendo en lo que hago: las olas, las ballenas, las formas, la caladora. Empecé haciendo percheros y olitas para mi casa.

¿Cómo suele empezar una obra: desde una idea, una emoción, un material?
Los cuadros o dibujos salen de una emoción, casi nunca sé qué voy a pintar cuando empiezo. Los objetos en madera sí, ya desde una idea. Y el material.
Trabajás con distintos formatos: cuadros, objetos, muebles. ¿Qué te atrae de explorar soportes tan diversos?
Me encanta la madera, las herramientas, las casas, la construcción. Siempre tengo recortes, sobrantes de material de obra. Me gusta pintar en cualquier superficie, reciclar, transformarlo, y la madera es como mi material: el olor, el tacto.
Y en tela no sé, no tenía dónde conseguir buenos bastidores acá, no me gustaba mucho, prefiero madera.
¿Cómo nació Montaña Atelier y qué buscás que sea ese espacio?
Nació con la idea de tener espacio donde ir poniendo todo lo que hago, de exponer y vender mi trabajo y que la gente pueda entrar y ver todo ahí, salir de lo virtual.

¿Hay artistas, surfistas o experiencias que hayan marcado tu camino creativo?
Sí, definitivamente. Muchos enormes artistas me atraviesan, me inspiran todos los días todo el tiempo, sobre todo la música y cultura afrobrasilera, me conecto mucho ahí. Las experiencias que uno vive todas me marcan y se reflejan en lo que sale. Y un surfista que admiro y me encanta su estilo es Torren Martyn.
¿En qué estás trabajando actualmente?
En 2024 volví al retrato fotográfico, mi primer amor, con ganas de seguir con eso y contar historias.
¿Qué te gustaría que alguien sienta o entienda al encontrarse con tu obra?
Alguna emoción.