Marzo en la costa chilena siempre ha tenido ese sabor a despedida y a promesa. Es el mes donde la ruidosa multitud del verano recoge sus quitasoles, dejando las playas a merced de quienes realmente entendemos el lenguaje de las mareas.
Este 2026, sin embargo, el cambio de folio no ha sido solo un tema de calendario; lo que hemos vivido estas últimas semanas en nuestras rompientes es el preludio de una temporada que desafía los manuales tradicionales de meteorología oceánica.

Ceremonial Punta de Lobos. Foto: archivo Chilesurf.
Un Marzo de "Swell" y la Despedida Violenta del Verano
Si marzo suele ser el mes de la "perfección amigable", este año nos ha recordado que el océano no siempre sigue nuestros guiones. Hemos vivido una despedida del verano acelerada, casi violenta. Desde la primera semana del mes, una serie de sistemas frontales en el extremo sur comenzaron a bombear energía de forma ininterrumpida.
Vimos cómo Punta de Lobos no esperó a abril para mostrar sus "Morros" con autoridad. Tuvimos marejadas del suroeste que entraron con periodos de hasta 15 segundos y energía hasta 6000Kj, obligando a los locales a sacar los guns del clóset antes de tiempo.
En la zona central, spots como Puertecillo y Matanzas se vieron afectados por vientos que, aunque por momentos soplaron offshore, rápidamente rotaban al sur debido a la inestabilidad térmica, regalando sesiones de "todo o nada".
Lo más llamativo no ha sido solo el tamaño, sino la frecuencia. No hemos tenido descanso; cada semana, un nuevo pulso de energía ha reseteado los bancos de arena, dejando una costa que ya se siente y se ve de invierno.
Esta rapidez con la que guardamos el traje de baño ha sido notable: a pesar de las señales de calor en el Pacífico ecuatorial, la costa chilena experimentó eventos de surgencia potentes, dejando temperaturas de agua gélidas (cercanas a los 12°C en O'Higgins), recordándonos que el mar ya no pertenece a los bañistas.

Cristian Merello en el Buey, Arica. Foto: Johannes Bock.
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Swell Norte en Chile
El Niño Anticipado: El Gigante que se Salta la Fila
La gran interrogante que circula en los lineups desde Arica a Constitución es: ¿Qué tan real es este Niño anticipado? Los datos de la NOAA y los modelos europeos sugieren que ya no es una posibilidad, sino una realidad en marcha. Estamos ante un acoplamiento atmósfera-océano que apunta a un inicio tres meses antes de lo habitual.
El motor de este cambio ha sido el debilitamiento de los vientos Alisios y la aparición de ráfagas del oeste en el Pacífico central, disparando Ondas Kelvin que traen agua cálida hacia Sudamérica. Para nosotros, esto significa que la fábrica de swells se ha movido: las tormentas se están formando más cerca de nuestras costas. Esto garantiza marejadas más energéticas ($Kj$), pero con un desafío mayor: lidiar con vientos más erráticos y frentes de mal tiempo que pondrán a prueba nuestra lectura del mapa.
Abril y la Apertura de las "Catedrales" del Big Wave
Ahora, todas las miradas se posan en Abril. Técnicamente, abril es el mes donde se abren las puertas de los templos de olas grandes en el Cono Sur. Es el inicio oficial de los periodos de espera para los eventos más prestigiosos de la región.

Jessica Anderson, una de las pirmeras surfistas en participar del Big Wave de Pichilemu. Foto: archivo Chilesurf.
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En Chile: La bandera verde del "Lobos por Siempre" se prepara. Con la proyección de El Niño, la expectativa por ver una marejada de 8 a 10 metros es la más alta en una década. Los atletas ya monitorean los modelos para la segunda quincena, buscando ese primer swell de código negro.
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En Perú: La mística de Pico Alto y la fuerza de Chicama entran en su fase crítica. El Niño suele "limpiar" los vientos en el norte peruano, y con la termoclina profundizándose, podríamos ver sesiones épicas con agua más cálida de lo normal, facilitando la performance de quienes se atreven con el Big Wave.
Un Invierno para la Historia
Este marzo nos ha servido de entrenamiento. Nos ha quitado la comodidad del verano de golpe y nos ha puesto a prueba con crecidas semanales. El adelantamiento de El Niño sugiere que el peak del fenómeno coincidirá exactamente con nuestros meses de mayor actividad (junio-agosto).
Estamos ante un escenario que podría recordar a los grandes años de finales de los 90. La naturaleza ha decidido saltarse la transición y lanzarnos directo al corazón de la temporada. Asegura tus amarras, revisa tus tablas grandes y mantén el respeto: el Pacífico ha decidido rugir temprano este año.
Nos vemos en el agua.
¿Te gustaría un reporte para Abril? escribe al Forcaster a max@lineup.surf