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Charlamos con Inés Beisso

Bruno Aguilar
Lectura: 8 minutos

Inés Beisso ha sido una de las surfistas uruguayas con mayor proyección internacional en los últimos años, representando al país en la disciplina longboard. Nacida en Paysandú, lejos del océano, su camino en el surf empezó entre viajes de verano y fines de semana dedicados al agua. Con la selección ha competido en Juegos Panamericanos, Sudamericanos y Mundiales de Longboard ISA. Además, es campeona uruguaya de longboard en el circuito nacional, y este año se posicionó quinta en el Qualifying Series regional de la WSL.

Viene de firmar una actuación histórica en el Mundial ISA de El Salvador, donde alcanzó el puesto 16 del mundo y contribuyó al noveno puesto general del equipo uruguayo.

En esta entrevista, Inés repasa su recorrido, habla sobre el presente del longboard en Uruguay y comparte su mirada sobre el surf, la competencia y los viajes.

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Inés clavando un hang five en El Sunzal.

Venís de tener un mundial de longboard histórico con la selección. ¿Cómo lo viviste vos?

Estuvo increíble. Como siempre, la ola de El Sunzal me encanta, y el país también. Fue un Mundial muy bueno a nivel individual y de equipo. Logramos ubicarnos novenos de 44 países, y yo quedé 16ª, que es mi mejor resultado hasta el momento. Feliz. Un equipo sólido y con futuro, con ganas de seguir mejorando.

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Inés Beisso se posicionó entre las mejores 16 longboarders del mundo.

De repente iban avanzando las rondas y todo el equipo estaba en el evento principal. ¿Se sorprendieron o sentían que estaban preparados para eso?

Creo que sí, nos fuimos sorprendiendo. No por pensar que no teníamos el nivel, sino porque es un campeonato muy difícil. Cuando pasamos la primera ronda fue increíble, la segunda también. Y llegar a la tercera con todos los participantes fue tremendo. Luego cada uno fue avanzando lo que podía, pero haber llegado ahí fue un resultado que nos dejó contentos a los cuatro. Estuvo bueno.

¿Sentís que ayudaron las experiencias previas en campeonatos internacionales?

Sí, creo que todo campeonato suma. Yo venía de correr dos WSL QS regionales, en los que me ubiqué quinta en los dos. Venía de un mes de competir, perder y frustrarme. Todo suma al momento de estar ahí, para salir y darlo todo en esos veinte minutos de heat.

En el mundial no se pueden cometer muchos errores. En El Sunzal hay pocas oportunidades, y tenés una remada de 5 o 6 minutos Intentando hacer todo bien. Pero bueno, los Panamericanos anteriores también sumaron.

¿Qué nos podés contar sobre tu año en los Qualifying Series de la WSL?

Hice el evento de Bikini, donde quedé tercera, y había quedado segunda en el ranking general. Con ese resultado me fui a buscar la clasificación al tour mundial. Competí en Saquarema y Maresias, pero no se dio. En los dos campeonatos quedé en quinto puesto. Al final del tour quedé quinta en el ranking. Quería más, pero la competencia es así.


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¿Qué valor tiene que se hagan eventos de la World Surf League en Uruguay?

Está buenísimo que se hagan ese tipo de eventos. No solo para poder estar acá y surfear las olas a las que nosotros estamos acostumbrados, sino para mostrar lo que es Uruguay a los competidores de afuera.

Por ahí no somos un destino de surf a elegir, pero cada persona que viene queda copada. Hay buenas olas para longboard, y se va generando una comunidad entre los que vienen y vuelven año tras año. Como competidora, también está buenísimo ver ese crecimiento de Uruguay como potencia de surf.

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Inés en competencia durante el Uruguay Natural Longboard Festival. Foto: JP Malcon.

¿Cómo fue tu acercamiento al surfing?

Hasta los 15 viví en Paysandú. Venía a Punta del Este y siempre iba a la escuela de surf en El Emir. En verano me quedaba veinte días e intentaba surfear todo lo posible. Después volvía a Paysandú y, obviamente, no había olas.

A los 18 me mudé a Montevideo y empecé a andar en skate. Después me quebré y decidí no patinar más porque me estaba lesionando mucho. Entonces me compré una tabla de surf y retomé lo que hacía cuando era chica. Vivía en Montevideo, así que surfeaba los fines de semana o en verano.

Comencé con tabla corta y así surfeé como cinco o seis años. Me divertía, pero era mala. Cuando me compré un longboard en verano, como para “chivear”, me di cuenta de que me divertía mucho más. Buscaba olas más tranquilas, más amigables.

¿Cuándo decidiste empezar a entrenar y competir?

Hace unos cinco años, Nacho Pignataro y Julián Schweizer hicieron un workshop de longboard para mujeres, totalmente gratuito. La idea era sumar más mujeres al deporte y que en algún momento poder ir a los mundiales con equipo completo. Me copé, estuvo buenísimo. Ahí empecé a tablonear, entrenar e intentar meterme en campeonatos.

¿Olas preferidas en Uruguay y en el mundo?

Creo que La Aguada es mi ola preferida en Uruguay, por lejos. No solo por la ola, sino porque es una playa súper abierta y se puede surfear bastante sola. La Martínez en Punta del Este me gusta mucho, pero hay mucho crowd y es complicado. Después, en el mundo, creo que El Sunzal está entre mis preferidas. Alguna en México como La Saladita o Punta Burros. Creo que hoy en día no se puede acceder más porque hicieron hoteles. Me gustan las olas largas, que corran y con calor.


Surfeando en Uruguay.

¿Cómo ves el crecimiento que ha tenido el longboard en Uruguay desde que empezaste?

Hoy en día te tirás al agua y ves muchísimos tablones. Me acuerdo cuando surfeaba en shortboard, veía a Nacho y pensaba: “Qué rara esa tabla larga.” Era de los pocos. Estaban Nacho, Juli, Juan Malek y algunos otros... eran pocos.

Creo que la gente se ha dado cuenta de lo divertido que es. Además te da la posibilidad de surfear todo el tiempo en un lugar como Uruguay, donde las olas son chicas. Creo que ha crecido muchísimo y seguirá creciendo.

La exposición que ha tenido la selección, teniendo buenos resultados internacionales, ¿quizás ayuda a difundir el deporte?

Sí, tal cual. Creo que también motiva a las nuevas generaciones. Que si bien no digo que se estén metiendo en longboard, pueden ver la posibilidad de salir a competir y representar a Uruguay. El surfing en general está creciendo un montón.


El equipo uruguayo

¿Qué es lo que más te gusta del longboard?

Creo que hacer un hang five o un hang ten largo, con un buen lift (cuando la punta está levantada), es lo que busca cualquier longboarder. Y obviamente buscar olas largas, con pared, e intentar surfear lo mejor posible es el objetivo siempre.

También divertirse, y no perder la motivación ni las ganas. Tener claro por qué empecé a surfear en un primer momento, que es estar un rato en el agua y disfrutar. No es todo competencia, técnica y demás. Es un equilibrio entre las dos cosas.

¿Qué te motiva a seguir entrenando?

Seguir representando a Uruguay y buscar el mejor resultado posible. En algún momento obtener algún podio o un buen resultado internacional. Seguir sumando para Uruguay y para el equipo de longboard.

Hace poquito anunciaste un nuevo patrocinio junto a Rip Curl. ¿Qué se siente dar ese paso?

La verdad es un momento increíble. Creo que es el sueño de cualquier surfista estar sponsoreado por una marca tan importante. Llegó en un momento clave también, antes de irme al Mundial y a otros campeonatos. Fue un gran impulso. Súper contenta por lo que se viene, y por lo que es la marca en sí: una calidad tremenda y un apoyo tremendo en la carrera.

¿Qué se viene para el resto del año?

Ahora en julio hay un Panamericano en Guatemala. Estoy haciendo todo lo posible para poder ir. Seguir representando a Uruguay en los mundiales y en los eventos que se vengan. Si bien no hay muchas fechas, siempre a la espera de lo que se viene para poder planificar campeonatos y viajes.

Además, este año vuelvo a un lugar que me gusta mucho, que es Indonesia. Después de un par de años logré encontrarme un espacio y voy a volver en julio.

Voy a estar dos meses viajando por ahí, buscando diferentes olas e intentando conocer un poco más. Es un lugar increíble y una cultura tremenda. Va a ser un surf trip más descontracturado que los campeonatos, que son bastante estresantes.


Inés en Indonesia.