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3 Almas: un viaje de familia entre resina, surf y legado

Bruno Aguilar
Lectura: 10 minutos

Detrás de 3 Almas hay una historia de curiosidad, trabajo duro y legado familiar. Chula y Agustín comenzaron este camino junto a su padre. Hace unos diez años cumplieron el sueño de abrir un surf shop, y más adelante lanzaron su propia marca de tablas: THB. Hoy transmiten todo lo que aprendieron en cursos de shape, con una transparencia poco común en el mundo del surf, donde cada shaper suele guardar sus secretos. En esta entrevista, los hermanos Carrizo, como les decía su papá, nos cuentan cómo fue construir este camino con sus propias manos, atravesar momentos difíciles y seguir apostando por lo que creen.

3 almas

¿Cómo nace 3 Almas?

Agustín: Con mi hermano Chula siempre fuimos “los hermanos Carrizo”. Esa era la forma en la que mi viejo nos “vendía” a las marcas para que nos apoyen. Nosotros competíamos en tabla corta y longboard, y surfeamos desde muy chiquitos. Arrancamos en Puerto Cardiel, que es donde nos iniciamos y donde nos encanta surfear.

Algo que hacíamos mucho era recorrer diferentes surf shops para buscar productos. Pero muchas veces nos pasaba que no encontrábamos todo lo que necesitábamos en un solo lugar.

Vivimos bastante tiempo en Brasil, en Praia do Rosa. Cuando yo cumplí 18 y Chula tenía unos 14, mi viejo nos pidió que volviéramos a Mar del Plata. Lo habían echado del trabajo estable donde había estado 25 años, y vino con la idea de armar un surf shop con lo que había cobrado.

Empezamos juntos los tres, averiguando locales en diferentes zonas, charlando con colegas que ya tenían tiendas para ver qué les parecía la idea. Desde el principio quisimos hacer hincapié en que fuera un surf shop técnico. Algo de ropa, sí, pero lo más técnico posible. Y con ese asesoramiento que a nosotros nos gustaba recibir como clientes.

Chula: Siempre notamos que en los locales había mucha venta, pero no tanta información. Creo que eso nos ayudó mucho: tener la empatía de pensar “si abrimos algo, que sea como nos hubiese gustado que nos atiendan a nosotros”. También lo pensábamos cuando íbamos a hacer nuestras tablas a los shapers: queríamos brindar un buen asesoramiento técnico.


La visión de 3 almas, un asesoramiento cercano con el público.

¿Cómo sale el nombre 3 Almas?

Agustín: Cuando creamos la marca, al principio no sabíamos qué nombre ponerle. Teníamos un montón de opciones, y un amigo que tiene una agencia de publicidad nos dijo: “tiene que ser algo que los identifique, que realmente signifique algo para ustedes”. Y ahí pensamos: che, hay algunos longboards que suelen tener tres almas, y por lo general son especiales. A los tres nos encanta el longboard, y además representa al surf y a nosotros, porque somos tres.

¿De qué año estamos hablando?

Agustín: 2015. Ya hace diez años. Ahí arrancó el surf shop, en la parte norte de Mar del Plata, a tres cuadras de Puerto Cardiel. Tuvimos el local durante diez años. Era una tienda relativamente chiquita, pero muy surtida. Teníamos tablas de diferentes fabricantes, en ese momento todavía no fabricábamos.


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¿En qué momento surge empezar a fabricar tablas THB?

Chula: Arrancamos con arreglos. Lo que hacíamos al principio era tercerizarlos: venía un lote de diez tablas y se lo llevábamos a otro chico. Era un proceso medio tedioso, así que un día dijimos: “¿Y por qué no lo hacemos nosotros?”.

Empezamos con el Solarez, después con la resina. Arrancamos en el sucucho que teníamos en el local. Un olor a resina tremendo. Todo el mundo nos preguntaba: “¿Che, acá hacen tablas?”.

Surge por la curiosidad de querer laburar de algo relacionado al surf. A mi viejo le gustaban más las manualidades, y yo me quedé en ese rol de llenarme de polvo y ensuciarme.

Mi viejo pensó en el nombre “The Brothers Waves”, quería que se notara que éramos familia, que como hermanos éramos un equipo.

Agustín: Creó la marca cuando nosotros éramos chicos. Él ya pensaba todo a largo plazo.


Chula, el hermano encargado de fabricar las tablas, en acción.

También reparan trajes, fundas… de todo.

Agustín: Buscamos brindar un servicio que abarque todo. Que puedas encontrar un producto nuevo, pero también reparar el que ya tenés, sea lo que sea. Siempre le buscamos la vuelta.

Chula: Nunca tuvimos límites a la hora de aprender y preguntarnos: “¿por qué no lo podemos hacer nosotros?”. Así, de a poco, fueron surgiendo las cosas.

Agustín: Además, todo tiene garantía, ya sea una tabla nueva o una reparación, porque confiamos en que está bien hecho.

Tienen un curso de fabricación de tablas, algo que no se ve muy seguido.

Agustín: Más que nada, además de fabricar, queríamos mostrar la cocina. En este rubro lo que pasa mucho —y hasta el día de hoy— es que hay mucho tabú, mucho secreto.

Nosotros nunca nos guardamos nada. En redes mostramos las herramientas, y en los cursos de shape brindamos toda la información que nos costó muchísimo conseguir, como los proveedores o los materiales que usamos.

Respetamos a los demás shapers, que tuvieron que aprender de forma autodidacta y les costó muchísimo conseguir esa info. Chula y mi viejo fueron a estudiar a Brasil, que es una influencia muy grande en lo que es el surf, y después siguieron capacitándose acá, con mucha prueba y error.


Curso de fabricación de tablas de 3 Almas.

Brindan el curso de shape en conjunto con la Universidad Técnica Nacional de Mar del Plata. ¿Cómo se dio esa alianza?

Agustín: Lo de la UTN se dio de una forma muy natural. Veníamos dando el curso de fabricación desde hacía dos años, y un día los chicos de la UTN se contactaron con nosotros porque les copaba la idea. Ellos ya venían con UTN Surf, y nos dijeron: “queremos respaldarlos como universidad, para que cada persona que haga el curso con ustedes tenga una certificación avalada y que sirva en todo el país”.

Hemos tenido un montón de alumnos de Rosario, Córdoba, del sur... Eso le dio un marco de profesionalismo que antes no tenía, y las consultas aumentaron muchísimo. La gente se empezó a involucrar mucho más. Hoy tenemos alumnos de todas las edades; el más chico tiene 15 o 16 años. Para nosotros eso es una locura.

Vienen personas que laburan en oficina, otros que trabajan con las manos: electricistas, herreros, programadores... un popurrí de oficios hermoso.

Muchos lo hacen como hobbie, para desconectarse un par de horas, tomar unos mates, estar con un grupo con buena onda. Y meter mano. Nosotros te obligamos a meter mano en la tabla, esa es la idea.

En el curso pasamos por todas las etapas: shapeo, laminado, pintura, lijado. Son dos o tres clases por etapa, y se hacen tanto en la fábrica como en la UTN.

Además, le damos mucho hincapié al tema del valor: buscamos que sea accesible para todo el mundo. Esa es la idea también, que no sea algo elitista.


Divulgando el trabajo en UTN Mar del Plata.

¿Cómo es trabajar en familia y cómo se dividen los roles?

Chula: Siempre hubo roles muy marcados desde el día uno, un poco por nuestras personalidades. Nuestro viejo era como el DT de nosotros dos. Él se encargaba de la parte de fábrica, de la venta al público y del asesoramiento. Por otro lado, mi hermano estaba más en la parte de ventas y el marketing, sobre todo en la página. Y yo en la parte productiva: profe en la universidad, el que hace las tablas.

Siempre tratamos, dentro de la confianza que hay, de tirar para adelante. Mi viejo nos decía siempre eso: no quedarse solo con el rol de uno. Por ejemplo, si mi hermano no sabía lijar, había que ponerlo a lijar para que aprenda.

Agustín: Ahora el rol está mucho más marcado. Todo pasó muy repentinamente, de un momento a otro. Con Chula tuvimos que agarrar el timón del barco y empezar a navegar los dos solos.

Antes nuestro viejo era el DT, y nosotros estábamos abajo. Cuando pasó todo esto, dijimos: “listo, sí o sí tenemos que encaminar, porque si no vamos directo al iceberg”. Nos costó muchísimo llegar hasta acá. Pasamos por muchas duras: crisis, Argentina, muchos productos que usamos son importados…

Por suerte, tenemos una comunidad muy linda que nos apoya muchísimo. La idea es poder seguir potenciándola.


Transmitiendo conocimiento a sus alumnos.

¿Y a futuro? ¿Qué planes o sueños tienen con respecto a la tienda? ¿Hay propuestas nuevas en camino?

Chula: Nos hacés la pregunta en el momento justo. Hoy estamos viendo más el presente que el futuro. El presente tiene que ver con identificarnos, con entender desde qué lugar queremos seguir adelante y con qué nuevos proyectos.

Uno de ellos, que ya lo veníamos craneando cuando teníamos el local, es trasladar el local a la fábrica. Siempre tuvimos la fábrica entre Francia y 9 de Julio, y la idea es armar un showroom ahí, que funcione como tienda. Lo tenemos a medio armar. La idea es que quien visite el local viva la experiencia completa de conocer la fábrica.

Agustín: Queremos que sea un lugar de encuentro surfero, como la tienda, pero más amplio. Y desde lo comercial, también proyectamos llevar los cursos a un formato online. Hoy mucha gente no puede viajar a Mar del Plata, así que estamos trabajando para que también se puedan hacer en formato digital. Además, nos gustaría expandir nuestras tablas THB de surf y SUP a otros lugares, como Buenos Aires.

Pasó lo de nuestro viejo y pusimos todo en stand by, pero sigue siendo un objetivo a largo plazo que nos encantaría concretar. Paramos un poco la pelota para decir: “bueno, ¿qué sentimos?, ¿qué le hubiera gustado a mi viejo?, ¿qué siente cada uno?”. Porque ahora somos dos personas, y es más difícil. Queremos hacerlo de manera prolija, con sentido.

¿Lo sienten presente en el día a día? ¿Qué enseñanzas les dejó?

Agustín: Totalmente. Era una persona ultra cabeza dura, siempre nos decía: “buscale la vuelta. Si no podés, buscale la vuelta otra vez”. Esa perseverancia, esa motivación constante… era un tractorcito, no frenaba nunca. Somos similares a él en algunas cosas: Chula más para lo manual, yo soy un desastre para eso. Pero nos quedó eso de siempre estar unidos, de meterle, de ir para adelante.

Chula: Siempre decía que el “no” no existe. Dentro del colapso que puede haber en momentos críticos, donde parece que no hay salida, es pensar bien las cosas, y que la gran mayoría de las cosas tienen solución.

Somos lo que somos gracias a él. Y él logró todo lo que logró porque nunca bajó los brazos. Vivimos en crisis prácticamente toda la vida, y pocas veces nos dimos el lujo de parar. El hijo de mil nos prometía viajes a Brasil… pero siempre surgía otra cosa y no íbamos.

Esa constancia, esa disciplina, esa ambición de mirar para adelante… es lo que te hace crecer como persona y también como empresa.

Agustín: Tenía una frase que repetía siempre a los alumnos de los cursos: “el límite es uno. El límite es la cabeza”. Nos transmitía esa chispa de emprender.

Nos decía: “chicos, yo los entrené con lo que sé para que piensen como emprendedores y puedan vivir de lo que les gusta”. Por eso se rompió el lomo toda su vida: para enseñarnos cómo llevar esto adelante y administrarlo. Decía: “tienen que saber hacer todo, porque si un día yo no estoy…”. Y parecía que lo estaba planeando. Hoy lo sentimos presente en cada proceso. Viene una ola con todo y, en esa turbulencia cuando la estás filtrando, él está ahí con nosotros.