En las últimas décadas, los años con el Pacífico más caliente de lo normal dejaron en Chile algunas de sus peores catástrofes climáticas: el aluvión de la quebrada de Macul en 1993, en Santiago, y las lluvias de marzo de 2015 en Atacama, con isoterma cero anómalamente alta, que arrasaron Chañaral, Copiapó y Diego de Almagro.
Ningún Niño es igual a otro: cambia dónde se calienta el océano, cuánto y por cuánto tiempo, y eso define qué costas reciben lluvia y qué rompientes reciben swell.
Punta de Lobos recibiendo uno de los swells más grandes del 2026. Lineup Cam Rewind.
Memoria de Mar: El Hito de 2009
El Niño de 2009–2010 se consolidó durante el segundo semestre de 2009 y alcanzó su punto máximo entre el cierre de ese año y los primeros meses de 2010. Fue un evento de intensidad moderada a fuerte. En su peak, en diciembre de 2009, llegaron a Hawái las marejadas del Pacífico Norte que permitieron correr el Eddie Aikau en Waimea Bay.
Durante esa jornada, el chileno Ramón Navarro se ganó un lugar en la historia de Waimea. En la tansmisión en vivo, Fredrick Patacchia buscó asombrado el nombre del chileno entre sus papeles tras una bajada impresionante que le valdría el Monster Drop Award. Aquel día mostró el coraje del pichilemino y también algo que explica esta nota: una tormenta a miles de kilómetros, en el Pacífico Norte, puso a un surfista de Pichilemu frente a las olas más grandes de Hawái (un recuerdo que, de verdad, me sigue emocionando).
Monster Drop de Ramon Navarro en Waimea Bay en el Eddie Aikau 2009.
El escenario actual: la llegada del "Súper Niño" 2026
En las últimas semanas, lluvias con isoterma cero alta afectaron el norte, el centro y el sur de Chile. La pregunta es qué viene ahora.
Según el último boletín El Niño/La Niña Hoy de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), publicado el 3 de septiembre, El Niño ya se consolidó y en los próximos meses se convertirá en un evento de intensidad muy fuerte, lo que los medios llaman “Súper Niño”.
La OMM estima en casi 100 % la probabilidad de que se mantenga hasta febrero de 2027, con su peak hacia fines de este año. En julio de este año, el índice Niño 3.4, que mide cuánto más caliente de lo normal está el Pacífico ecuatorial, marcó +2 °C, y en agosto llegó a +2,6 °C. Con esos valores, este evento se perfila a la altura de los Niño de 1982-83, 1997-98 y 2015-16, los más intensos desde que hay registros.
Qué define la energía de un swell
La energía que transporta una onda marina en mar abierto depende de la interacción entre el viento, la distancia y el tiempo en la zona de tormenta (fetch).
Altura de la ola (H):
Es el factor de mayor impacto. La energía y la potencia de una marejada crecen de manera proporcional al cuadrado de su altura. Si la altura de una ola se duplica, la energía que transporta se multiplica por cuatro.
Período del swell (T):
Es el tiempo en segundos que transcurre entre el paso de una cresta y la siguiente. Un período largo implica una longitud de onda mayor, lo que permite que la energía viaje a mayor velocidad en mar abierto y penetre a mayor profundidad en la columna de agua. Por eso, con la misma altura, un swell de 14 segundos trae casi el doble de potencia que uno de 8.
Densidad del agua ρ ≈ 1025 kg/m³) y Aceleración Gravitacional (g):
Son valores prácticamente constantes. En la fórmula funcionan como multiplicadores que convierten la altura de la ola en energía por metro cuadrado de superficie:
E = 1/8 · ρ · g · H²
Con una ola de 2 metros, eso da unos 5 kJ por metro cuadrado de mar.
Alteración de las olas en la costa del Pacífico
El calentamiento del Pacífico ecuatorial desplaza la trayectoria habitual de las tormentas. Eso cambia qué costas reciben swell, de qué dirección llega y con qué frecuencia, de Alaska al Cabo de Hornos.
Comportamiento en Chile y Perú
En un verano normal, Chile y Perú reciben menos swell y mares más tranquilos que en invierno. Con este "Súper Niño", la temporada traerá swells más frecuentes y de mayor período. El Niño intensifica las tormentas invernales del Pacífico Norte, y esos swells llegan a Perú y al norte de Chile durante nuestro verano.
En nuestras rompientes de punta (como Punta de Lobos en Pichilemu), de playa (como La Serena, Maitencillo o Reñaca) y de arrecife rocoso (como El Gringo en Arica o Las Urracas en Iquique), los swells de período largo pueden mover los bancos de arena en pocos días y cambiar cómo rompe cada spot. Además, El Niño eleva el nivel del mar en la costa sudamericana, así que las marejadas llegan más arriba de lo habitual.
Proyección para el Pacífico Norte
En el hemisferio norte, el fortalecimiento de la corriente en chorro (jet stream) alimentará tormentas más intensas y frecuentes de lo normal durante el invierno, con marejadas de gran tamaño para Alaska, la costa oeste de Estados Unidos, Hawái y México. Spots como Mavericks, Waimea, Jaws o Todos Santos podrían tener una temporada intensa, con más daños en la infraestructura costera y más erosión.
El impacto en el planeta y el calentamiento global
El Niño también altera las lluvias y las temperaturas lejos del Pacífico, y sus efectos cambian según la región y la época del año. El sur de Estados Unidos suele tener inviernos más húmedos y con más tormentas. En el sur de África, la temporada de lluvias de diciembre a marzo tiende a ser más seca. En el sur de Asia, El Niño suele debilitar el monzón de verano, de junio a septiembre, lo que reduce las lluvias en India y la región; el Sahel también tiende a recibir menos lluvia en esos meses. En Indonesia y Australia, el ambiente seco aumenta el riesgo de incendios forestales.
El Niño es un fenómeno natural y, según la OMM, no lo causa el cambio climático. Pero este episodio ocurre en medio del calentamiento global, causado por la actividad humana con la quema de petróleo, gas y carbón, y eso agrava sus efectos. El calor de El Niño se suma a una temperatura de base más alta, por eso los años con Niño fuerte suelen batir récords de temperatura global. Además, una atmósfera más caliente retiene más humedad, lo que hace más intensas las lluvias extremas. Si el calentamiento global también cambia la frecuencia o la fuerza de El Niño es algo que la ciencia todavía investiga.
Protocolo de Seguridad para el Verano
Este verano, las playas de Chile y Perú van a estar llenas justo cuando el mar tendrá más swell y corrientes de retorno más fuertes que en un verano normal.
Antes de entrar al agua, es clave seguir estas reglas de oro
- Observar el agua durante al menos 20 minutos: Tómate el tiempo de analizar el comportamiento de las series, identificar los canales por donde fluye la corriente de resaca y ubicar la zona de impacto antes de ingresar.
- Consultar a locales y salvavidas: Los salvavidas, surfistas y pescadores conocen la batimetría oculta, la ubicación de las rocas y los cambios recientes en los bancos de arena.
- Revisar nuestros reportes técnicos: Consulta las tendencias de marea, la dirección del viento y la energía del swell para evitar sorpresas o cambios repentinos de condiciones durante tu sesión o baño.
Este verano puede traer swells que no se ven todos los años. Revisa el pronóstico, elige bien dónde y cuándo entrar, y aprovéchalos.
Nos vemos en el lineup.







