Thiago Passeri es una de las grandes promesas del surf argentino. Con solo 16 años, ya dejó en claro que su nombre es sinónimo de presente y futuro. Comenzó a hacer sus armas en circuitos internacionales, midiéndose contra los más grandes, y ganó fechas en la categoría Open de la Liga Nacional de Surf. En 2024 se colgó la medalla de bronce en el último Mundial Junior, demostrando su nivel a escala internacional. En esta charla, nos cuenta cómo está viviendo su presente, cómo trabaja el aspecto mental, el surf más allá de las competencias y cuáles son sus sueños para el futuro.

Venís de llegar a la final en la última fecha de la Liga Nacional. ¿Qué nos podés contar sobre eso?
Fue un año en el que no estuve mucho acá. No estuvimos en tres de las cinco fechas que hubo. El campeonato estuvo buenísimo, hubo olas los dos días y siempre esta bueno volver a competir en casa, aunque haga frío.
Competir ahí en Honu, que es básicamente la playa donde surfeo desde que tengo cinco años, es un privilegio. Y compartirlo con mi familia es algo que valoro muchísimo.

Thiago Passeri en la última fecha de la Liga Nacional.
Antes estuviste en el Sudamericano en Chicama. Casi no ibas a ese campeonato y terminaste llevándote un segundo puesto.
Era un viaje que hace mucho le venía diciendo a mi papá que quería hacer, ir al norte de Perú. Y justo se dio este campeonato y además había un evento del Olas Pro Tour antes.
Estábamos en duda porque era bastante la plata, eran muchos días y llegar a Chicama no es fácil: un vuelo a Lima, otro a Trujillo y después el transfer a Chicama. Además venía la primera parte de los QS, que había sido bastante desgastante.
Siempre es hermoso representar a Argentina, y se dio la oportunidad de ir. Estaban los de SUP, Longboard y Open. Fue un evento muy lindo para compartir como equipo.

Thiago demostrando su surf en el Sudamericano Junior celebrado en Chicama.
¿Este año vas a competir en el ALAS?
Este año no he competido en ninguna fecha. No fue el objetivo porque todavía no aparecieron los ALAS con más puntuación. A partir de julio empiezan: hay una triple fecha en Panamá, Nicaragua y Costa Rica, y más a fin de año están los de Guatemala y El Salvador.
Estoy esperando ese momento. Va a ser uno de los eventos más importantes del año y que sea en El Salvador es una locura. Esa fecha final reúne surfistas de Asia, Europa y Norteamérica. Va a ser un show de surf.

Thiago Passeri demostró su potencial en la fecha de El Salvador del Alas Pro Tour.
Con 16 años ya estás compitiendo en Open. ¿Qué se siente dar ese paso y medirte contra surfistas con más experiencia?
Es increíble, una experiencia única. Normalmente en los campeonatos que tienen Open y Junior trato de anotarme en Open como para sacarme la presión y competir más relajado en Junior.
El año pasado tuve mi primera final en Open, en el ALAS de El Salvador. Uno de los eventos más importantes a nivel latinoamericano con récord de inscriptos: 180 en la categoría. Tuve heats con Carlos Muñoz, que estuvo en el CT, con Jean Carlos González, que fue el campeón latinoamericano ese año, y con un montón más. Obtener un resultado tan bueno, y en una ola tan buena como es El Sunzal, te va dando cada vez más confianza.
Las experiencias en el ALAS y en QS en Open me dieron confianza para volver a casa y ganar dos fechas del circuito nacional en Open.

Passeri se destacó entre los surfistas más pesados de latinoamerica.
¿Las categorías Junior las vivís con menos presión?
Uno puede sentir que las categorías de grandes valen más, pero por más que te vaya bien en los Open, hay una presión de que si te va bien con los mayores, te tiene que ir bien en Junior.
El trabajo es tratar de dejar la presión de lado y soltar el surfing. A mí me gusta mucho competir en todas las categorías. Cuanto más surfeo, más ritmo agarro y estoy más preparado para las baterías. Trato de sacarme esa presión en el circuito Open.

Thiago Passeri en último mundial junior.
Todavía te quedan varios años para competir como Junior.
Este es mi último año de Sub-16. Después me quedan dos años de Sub-18 y todavía me quedan cuatro años de Pro Junior de la WSL. Contento de poder seguir sumando experiencias.
Sos hijo de Martín Passeri, referente y campeón argentino. ¿Cómo vivís la relación con tu viejo?
Es un privilegio, no todos tienen un papá que surfea. Es un buen entrenador y me acompaña en todo lo que hago. Siempre está ahí cubriéndome la espalda, cuidándome y enseñándome todo el camino. Tenerlo como papá, entrenador, chef, chofer… es algo que agradezco muchísimo.
El año pasado te fue muy bien en el Mundial de la ISA. En Sub-16 te metiste en el podio con un tercer puesto. ¿Qué nos podés contar de esa experiencia?
El Mundial fue un evento alucinante. Es un evento muy diferente a lo que estamos acostumbrados, no solo porque es por equipos, sino porque son muchos días y a veces te toca correr muchas baterías.
El hecho de que sea en El Salvador me motiva un montón. Es como mi segunda casa, vamos varias veces al año. Súper feliz de que haya sido ahí. Desde que llegué ya tenía un buen presentimiento. En mi mente ya me visualizaba en la final desde el día uno.

Thiago Passeri se llevó el bronce en el último mundial junior.
También estuviste esta temporada en Hawaii, en el invierno de allá.
Sí, fuimos a lo último de la temporada. No teníamos mucho tiempo por tema de campeonatos, y Hawaii no deja de ser Estados Unidos, que es súper costoso. Se dio la oportunidad, mi papá armó un grupo de chicos y chicas para entrenar allá y nos fuimos veinte días.
Hawaii es una locura. Todos me habían contado que era una locura, pero solo lo sentís cuando vas ahí y conocés el poder que tiene el mar, las olas, la vibra que hay afuera y la gente que está de buen humor.
Cuando llegás y empezás a surfear varias olas y te empiezan a caer bombas en la cabeza, ahí lo sentís de verdad. Es una cosa muy rara para nosotros, que venimos de Argentina, donde el mar no tiene tanta fuerza y no hay muchas olas. Haber ido veinte días y que todos los días el mar haya estado alucinante, y poder haber disfrutado eso con mi papá y amigos, fue único.
Habiendo surfeado en lugares como Perú o El Salvador, ¿igual te sorprende el poder del mar en Hawaii?
El Salvador es un lugar que tiene muchísima fuerza, y Franco (Radziunas), que ya había ido a Hawaii, me había dicho: “El Salvador no se compara a eso”. Y uno a veces dice: “bueno, sí, puede ser”. Pero hasta que llegás y lo vivís, y sentís de verdad el power que tiene el mar, no lo creés.
Los primeros días todavía estás cayendo de que estás ahí, pero ya en la tercera serie que te cae en la cabeza, que te ahoga y te revuelca un poquito, decís: “Ok, listo, estamos en Hawaii”. Ahí ya se empieza a sentir distinto el mar.

Pagando derecho de piso en Hawaii.
¿Estuvieron en Pipe?
Estuvimos en Pipe, corrimos bastantes veces. Hubo un par de días que estuvo épico. pero habíamos ido tan poquitos días que queríamos aprovechar el viaje. No queríamos gastar un día entero en ir a Pipe, con tanta gente y la ola que no es fácil.
Capaz vas y estás cuatro horas y tenés que salir remando sin surfear una ola. Mejor era aprovechar y correr en Rocky Point o Sunset, que igualmente son olas muy pesadas y diferentes a lo que solemos surfear. Nos iba a dar una base y un training, que era lo que buscábamos, más que estar cuatro horas sentado en Pipe. No era lo que habíamos ido a buscar.
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Cuando no estás en el agua, ¿qué te gusta hacer?
Disfruto mucho jugar al fútbol o andar en skate. Todo lo que sea actividad al aire libre me gusta. Me gusta ir al gimnasio; cuando estoy en Argentina trato de ir lo más que puedo. No solo me sirve, sino que me gusta ir. Voy con amigos y con amigos todo es más divertido. Cuando estoy en Argentina me gusta aprovechar a estar con mis amigos
¿Referentes que tengas en el surf?
El máximo referente es mi papá. No por el surfista que fue, porque tal vez no lo vi tanto en su etapa de competidor, sino por la buena persona que es. A cada lugar que vamos él conoce a todo el mundo. Y no solo lo conocen, sino que lo invitan a sus casas y todo. Siento que algo bueno tuvo que haber hecho para que la gente sea tan buena con él. Por eso es mi máximo referente.
Después, hablando más de surf, son Ethan Ewing y Mick Fanning. Me apoyo muchísimo en ellos porque son de los surfistas más técnicos que hay. Después, cada vez están saliendo más videos de Andy Irons en su época, que era único. Y otra persona que estoy viendo un montón es Franco. Entreno con él en el gimnasio y en el agua, y tiene muchísimo power, además de ser muy bueno técnicamente.

Thiago con su amigo y referente Franco Radziunas.
¿Cuáles son tus objetivos para este año en los distintos circuitos?
Lo principal es seguir preparándome de la mejor manera. Está el Mundial Junior que va a ser en Perú, también un lugar al que voy muchísimo y tengo un montón de amigos ahí.
Todavía no se confirmó ningún Pro Junior de la WSL, entonces no se sabe si ya terminó el circuito o si va a haber alguna fecha más. Ya no tengo chances de salir campeón, pero si hay alguna otra fecha, tratar de sacar el mejor resultado y subir en el ranking.
Después, seguir entrenando físico. Están los ALAS en Centroamérica y la final en El Salvador. Hay muchas cosas, pero simplemente seguir superándome día a día y poder seguir haciendo de mí la mejor versión.

Thiago Passeri en el Qualifying Series de la World Surf League.
¿Cómo vivís el surf más allá de las competencias y el alto rendimiento?
El surf es algo hermoso que siempre trato de disfrutar. Después de los heats o después de una mala sesión, uno puede salir enojado. Hoy en día siento que estoy mejorando mucho esa parte. Me enojo mucho cuando no me sale una maniobra o pierdo en algún heat, pero siento que ya estoy mejor que antes.
Cuando no estoy compitiendo, trato de buscar mi felicidad en estar en el agua, no en hacer una buena maniobra. Si no estoy surfeando con amigos, me gusta probar algunas maniobras nuevas, sobre todo cuando no estoy en precompetición. Busco no enojarme adentro del agua. Eso es lo que más disfruto: estar en el agua relajado y pensando en conectar con la olita, y no con un montón de otras cosas.
¿Cómo te manejás antes de los heats? ¿Tenés algún ritual? ¿Cómo te mentalizás para entrar al agua?
Normalmente para los campeonatos no suelo tener cábalas. No quiero tener cábalas, pero de alguna manera eso ya es una cábala, entonces todo el tiempo trato de hacer algo diferente. Por lo menos eso no me hace quedar pensando “uh, no pasé esta batería porque no hice esto antes”. Capaz era “no puse la parafina en ese lugar, la puse dos metros al costado”.
Cuando era más chico tenía eso de que antes de entrar a un heat tenía que hacer siempre lo mismo. Creo que maduré un poco en cuanto a eso. Ahora es entrar al agua, prepararme lo más que pueda afuera y dar lo mejor adentro. Siempre hago unas respiraciones diafragmáticas, pero no por cábala, sino porque me ayuda a sacar mi mejor versión cuando entro al agua. Y siempre entro en calor, pero por lo mismo, no porque sea una cábala.

Me contabas eso de las respiraciones y que estabas trabajando la parte más mental. ¿Cómo fuiste aprendiendo eso?
Siento que es algo que todos deberíamos hacer. No tengo ningún psicólogo, no siento que lo necesite. El día que lo necesite, seguramente lo hable.
Me apoyo mucho en mi papá. Él es alguien que estudia muchísimo sobre alimentación, preparación física y respiraciones. Últimamente estoy trabajando con él y con mi osteópata, Fernando Mario. Trabajamos mucho el tema de las respiraciones y las activaciones antes de entrar a un heat. También para relajar a la noche o a la tarde cuando termino un largo día de entrenamiento.
Entre mi papá y Fer me han ayudado a buscar ese balance de no enojarme, respirar y estar un poquito más calmado.

Thiago en ola.
¿Algún sueño que te gustaría cumplir en tu carrera?
Creo que como todo surfista quiero llegar al CT. Y, sobre todo, quiero tener una vida feliz. Quiero estar disfrutando del surf en todo momento y vivir del surf.
Que toda mi vida, hasta que tenga 80 y ya no me pueda mover, esté relacionada al surf. Ya sea entrenando, compitiendo, freesurfeando o entrenando a más chicos… pero que siempre sea entorno al surf. Ese es mi sueño.