Maxymar es una escuela de kitesurf con base en la playa de Malvín, Montevideo. Su fundador, Maximiliano Marenco, es guardavidas hace 20 años y técnico en natación. Desde 2023 lleva adelante este proyecto, en el que combina su vocación por la enseñanza y la pasión por el medio acuático. En esta entrevista comparte cómo funciona la escuela y su enfoque en la seguridad, de la vida alrededor del kitesurf y por qué ama enseñar este deporte que tanto le apasiona.

Maximiliano kiteando en Garzón.
¿Cómo nace Maxymar? ¿Qué te motivó a abrir una escuela de kitesurf?
Soy guardavidas hace veinte años y también técnico en natación. Siempre estuve muy vinculado con la docencia y las actividades acuáticas. En 2020, recién entrada la pandemia, me mudé a Montevideo y renuncié a todos mis trabajos en San José.
Se presentó la oportunidad de trabajar en una escuela y ahí tuve mi primer contacto con dar clases de kitesurf. Me di cuenta de que podía juntar dos cosas que me gustaban: la docencia en deportes acuáticos y el medio acuático en sí, que me encanta. Encontré un camino que podía desarrollar, que me gustaba y no me generaba una carga: un trabajo que me apasionaba.
Fui evolucionando y en 2023 me independicé para formar mi propia escuela. Había trabajado en dos escuelas, así que apliqué todo lo que había aprendido a mi propio emprendimiento. El año pasado me formé como instructor internacional de kite, tratando de llevar todo eso a Maxymar.

Anuncio de clases de Maxymar.
¿Dónde empezaste a hacer kitesurf?
Conocía el deporte de vista y me acerqué sin tener mucho conocimiento. En el año 2016 en San José tuve mi primer contacto con una cometa gracias a Marcos, de Playa Pascual. Él me presentó el equipo y me conectó con un kite por primera vez.
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Kitesurf en Uruguay
¿Por qué elegir Malvín como base para dar clases?
Malvín, sobre todo la parte este de la playa —entre Malvín y La Brava, en la Punta de los Pescadores como le decimos nosotros—, tiene particularidades muy propicias para el kitesurf.
Es una punta y, con vientos del sureste y del este, tiene buen reparo de las olas, generando una superficie bastante lisa para practicar.
Con vientos del sur, sureste y suroeste, la Isla de las Gaviotas nos protege de las olas, permitiendo buenos vientos. Todos los vientos de componente sur son propicios para el kite y generan lindas condiciones.

Atardecer perfecto en Malvín.
¿Vivís frente a la playa, donde está instalada la cámara de La Pantalla?
Sí, estoy frente a La Pantalla, y Malvín me queda a 50 metros a la derecha.
¿Cómo es el día a día teniendo el spot como si fuese el patio de tu casa?
Me siento bendecido. Es muy lindo… Puedo evaluar las condiciones en el momento, tanto para kite como para surf. La ola de La Pantalla me encanta y siempre que puedo estoy ahí, pero para kitear prefiero Malvín. Mirás por la ventana y ves todo, sentís el viento. Es una facilidad enorme.
La Pantalla fue una de las primeras cámaras en Lineup. ¿Cómo se dio el vínculo?
Fabian me mandó un mensaje con la propuesta. En ese momento yo no tenía mi escuela, pero me gustó el approach que tuvo y vi el esfuerzo de él y del equipo de Lineup en un proyecto que recién nacía, sin precedentes en Uruguay.
Mi filosofía es ayudar a quienes emprenden y se la juegan, porque yo también estoy en esa posición y me ayudaron. Siento que, si a vos te ayudan, está bueno seguir con la cadena de favores, y ahí entró Lineup. Hoy es lo que es, y me enorgullece ver que esas luchas iniciales dieron resultado.

Nuestra cámara en La Pantalla. Maxi se la jugó y compartió la vista de su casa con todos los usuarios de Lineup.
¿Cuál es la modalidad de trabajo de Maxymar?
La escuela está orientada a todo tipo de público. La mayoría son personas que conocen el deporte por primera vez y lo descubren con nosotros, algo que me encanta porque disfruto kitear y transmitir mi pasión. También recibimos alumnos que ya han hecho cursos y quieren actualizar sus conocimientos, o que buscan progresar y llegar a un nivel avanzado.
Por mi formación de guardavidas, pongo énfasis en brindar un sistema de enseñanza lo más seguro posible, tanto en materiales como en metodología, bajo los estándares de la IKO. Ese es el diferencial de mi escuela.

Maxi con dos alumnos.
En promedio, ¿cuánto tiempo le lleva a una persona aprender a navegar de forma autónoma?
Depende de la facilidad de la persona y de si tuvo contacto con otros deportes. Estimamos entre 8 y 10 horas para adquirir los conocimientos básicos en seguridad, normas de navegación y maniobras esenciales como el autorescate. La habilidad depende de las horas de práctica, como todo.
En cuanto al equipamiento, ¿qué es lo ideal para comenzar?
Recomendamos tener un poco más de tamaño de vela del que creés necesitar, por seguridad. No existe una vela para todas las condiciones: depende del viento y de tu peso. La tabla se mantiene y no varía tanto.
En la escuela tenemos distintas medidas para adaptarnos al alumno y a las condiciones. Luego, cuando un alumno quiere su propio equipo, lo asesoramos para que compre algo útil que le ayude a progresar.
¿Hay una época ideal para navegar en Montevideo?
En la costa de Uruguay tenemos buenos vientos todo el año, aunque este invierno tuvimos muy pocos días de viento fuerte y navegable. Es la época del año donde predominan los famosos pamperos, vientos del sur y sureste.
Por otro lado, el verano es excelente para kitear. No solo por la temperatura, sino también por los vientos. Tenemos los vientos atmosféricos por algún sistema de baja presión, y también están los vientos térmicos, el virazón, formados por una diferencia de temperatura entre el mar y la tierra. Esto genera viento del sector este, muy buenos para navegar.
En otoño y primavera es una transición entre verano e invierno, y también suele haber viento seguido.

Enseñando las bases del kitesurf.
¿Cómo has visto el crecimiento del kitesurf en Uruguay?
Está en auge. La gente se anima más y las escuelas serias han hecho un trabajo importante en ese sentido. En la primera clase derribamos mitos: que precisás mucha fuerza, que es difícil, que te vas a ir volando… Lo recomendable es aprender con un profesional y con elementos de seguridad como casco y chaleco salvavidas. Para nosotros eso es fundamental.
Sobre los viajes: el año pasado fueron a Cumbuco. ¿Cómo fue esa experiencia?
Sí, y ahora a finales de agosto nos vamos de nuevo. La frutillita de la torta de todo esto, son los kitetrips al nordeste brasilero. Hacemos base en Cumbuco y luego en Ilha do Guajirú, siempre recorriendo diferentes spots.
Llevamos grupos que pueden ser alumnos de la escuela, riders independientes o personas de otros lugares, incluso del exterior. Ponemos énfasis en la seguridad y en que aprovechen las condiciones del lugar: calor, viento constante y garantía de navegación todos los días. Son condiciones paradisíacas para este deporte, y todo está pensado para esto. Si vas a un restaurante, todos saben qué es el kite; formás parte de una gran comunidad que se entiende más allá del idioma.
El objetivo es que disfruten, salgan de su rutina y vuelvan con un mejor nivel que con el que llegaron. Si logramos eso, considero que el viaje fue un éxito.
Nuestra cámara en vivo en Cumbuco.
¿Qué es lo que más te gusta de enseñar el deporte?
Ver la cara de los alumnos en sus primeros vuelos de kite: conectados, sintiendo el viento, controlando la cometa. Me recuerdan a mí cuando empecé, con incertidumbres y nervios, descubriendo cosas.
Y, además, trabajar en la mejor oficina del mundo: la playa. Es estar al aire libre, sol, viento, agua, y arena. No puedo pedir más. Amo esto y me proyecto de acá a un futuro lejano seguir involucrado.