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Frankie Pugliese: abriendo rutas imposibles sobre un foil

Bruno Aguilar
Lectura: 10 minutos

Frankie Pugliese creció siendo surfista y, aunque sigue subiéndose a la tabla convencional, hace unos años sumó el foil para usar el viento a su favor y aprovechar el agua incluso cuando las condiciones están "sopladas".

frankie pugliese foil

Si bien practica diversas modalidades, hoy está enfocado en el SUP Foil Downwind.

Hijo de argentinos y nacido en California, Frankie vive entre Argentina y Uruguay, donde ha llamado la atención con travesías de larga duración: desde unir Quilmes con San Isidro por el Río de la Plata, hasta l[os 100 kilómetros que completó recientemente entre La Paloma y Punta del Este.

En esta charla, explica la logística, la seguridad y la mentalidad detrás de un deporte que permite navegar cualquier cuerpo de agua de una manera completamente distinta.

¿Cómo arrancaste a foilear?

Surfeo de toda la vida. Nací en California, donde la cultura del surf es muy fuerte, pero como mis padres son argentinos siempre vine muy seguido a Uruguay. Desde chico fui muy manija del deporte, pero me pasaba que el viento de la tarde solía arruinar las condiciones para surfear.

Fue en 2024 cuando decidí aprender wingfoil. Había varios que lo practicaban, pero el que más me llamó la atención fue Martín Vari; lo vi un día surfeándose unas olas con el wingfoil y me voló la cabeza. Le di bastante por un año y esa fue mi entrada al mundo del foil.

Una vez que me acomodé con el wing, empecé a descubrir otras disciplinas como el surf foil y el downwind a remo. También apareció el parawing, que es una velita pequeña que no se infla y se guarda en un estuche: la usás solo para arrancar y, una vez que te subiste a la onda, la guardás.

Pero hoy lo que más me apasiona es el SUP Foil Downwind, una disciplina espectacular que te permite recorrer la distancia que quieras si las condiciones acompañan.


Foileando en José Ignacio.

Estás compitiendo en el circuito mundial de esta disciplina. ¿Qué nos podés contar sobre esa experiencia?

El año pasado fue el circuito inaugural y participé en las fechas de Hawaii y Francia. Este año la idea es completar el tour entero.

El calendario empieza ahora en julio con dos cruces de islas en Hawaii: la primera de Maui a Molokai (45 km) y la segunda de Molokai a Oahu (62 km). Después siguen dos fechas en Francia en octubre y las últimas dos en el oeste de Australia, en noviembre.

Para que todo esto sea posible estoy empezando a sumar el apoyo de algunas marcas, porque la realidad es que implica un presupuesto importante.

Más allá de la competencia, hay un sentido de compañerismo muy fuerte. Somos una comunidad linda y hay varios latinoamericanos. Por ejemplo, el argentino Guido Ferrer, que es un referente total y está en el Top 5 del tour. Es un ambiente donde se comparte mucho.


Frankie Pugliese compitiendo en Francia.

En Uruguay hiciste una travesía de La Paloma a Punta del Este. ¿Cómo se vive hacer 100 kilómetros foileando?

El downwind foil con remo consiste básicamente en usar una tabla larga y estrecha con un foil abajo; con el remo lo que buscás es subirte a las ondas que genera el viento. Si el viento sopla paralelo a la costa, podés usar esa energía para cubrir distancias enormes.

Se vuelve una obsesión mirar mapas y pronósticos analizando posibilidades que son infinitas; los únicos límites reales son las condiciones y las horas de luz.

Un día, con unos amigos, hicimos una derivada desde Laguna Garzón hasta Punta del Este. Estuvo bárbaro y fue la confirmación de que este tipo de travesías eran posibles en Uruguay.

Después me seguí cebando y vi que el tramo desde La Paloma a Punta del Este era viable. Mi madre me llevó hasta allá y cuatro horas después me fue a buscar al puerto. Fue una experiencia divina. El día estaba óptimo y desde el primer momento me sentí muy tranquilo, con las ondas llevándome con suavidad.

Entrás en una especie de espacio mental "modo zen". Si el clima acompaña, vas relajado: éramos solo yo y mi cámara, en modo meditación. No hubo momentos de miedo ni de pánico, algo que a veces puede pasar en el mar. En un momento se empezó a acercar la punta y llegué. Y dije "ah, ya está, estaba para más".

¿Cómo convenciste a tu madre para que te lleve a La Paloma a meterte en el mar y hacer una travesía de 100 km?

La tuve que convencer muchísimo. Le dije "mirá, de todas formas lo voy a hacer, si no me llevás vos, me llevará alguien más". Le expliqué todas las medidas de seguridad y todos los posibles planes B que puedo tener. Al final accedió. Pero al principio me dijo que estaba loco.

¿Qué medidas de seguridad tomás?

Llevo radio marina, el teléfono encima y gente en tierra tiene mi ubicación en tiempo real. Además, siempre cargo la vela de parawing de emergencia; si se me rompe el remo o surge cualquier imprevisto, tengo un método para volver a la costa. Voy con la tranquilidad de saber que, si pasara algo y tuviera que nadar a tierra, estoy cerca.

También saliste desde la Barra del Chuy.

Luego de ese recorrido, me dieron ganas de empujar ese límite, y salí desde el Chuy con destino a Punta del Este. Ese día las condiciones me jugaron un poco en contra, estaba un poco cruzado el mar, fue muy físico todo el principio.

En un momento el swell de mar no me dio el ángulo para pasar por afuera de la barra de Valizas y tuve que abortar ahí mismo, después de 84 kilómetros
Todas estas fueron con viento del este, y el otro día pude completar de Punta del Este a José Ignacio, con viento del oeste.

Estás ahí horas solo vos con la tabla y el océano. ¿Sentiste miedo alguna vez?

La verdad que la clave para hacer estos recorridos largos es estar seguro de tu equipo y tus habilidades. Pero, sobre todo, la tranquilidad viene de saber que siempre tenés una vía de escape. Si de golpe el físico no responde o algo se rompe, tengo que saber cómo salir. La clave es planificar todo: estudiar los puntos de salida a lo largo de la costa y tener la seguridad de que no vas a quedar "regalado" si algo falla.


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¿Cómo planificás un recorrido? ¿De qué manera elegís el día y el equipamiento?

Para el trayecto de La Paloma a Punta del Este, por ejemplo, necesitaba un viento del este constante que hubiera soplado durante varias horas.

Sacando el factor del swell, si el mar está plano y empieza a soplar fuerte, durante los primeros quince minutos el viento está presente pero las ondas aún no se arman. Recién después de una hora y media ese empuje empieza a generar ondas con recorrido; por eso la clave es la persistencia del viento. Idealmente buscás un día de sol, porque las nubes pueden alterar las condiciones, y si el pronóstico es estable, te da más seguridad.

Lo interesante es que, una vez que las ondas se formaron, si el viento muere de golpe, el mar tarda en aplanarse. Eso te da un margen: si vas con el remo, podés seguir navegando un rato más aprovechando la inercia de la energía que quedó en el agua. En cambio, con un wingfoil o un parawing dependés 100% del viento.

¿Qué recorridos has hecho en Argentina?

En el Río de la Plata hicimos varios. Con Francisco Saubidet completamos el trayecto de Quilmes a San Isidro; no es tan largo (40 km), pero el concepto de cruzar de zona sur a zona norte es bastante loco y el video se viralizó mucho.

En Mar del Plata también hicimos recorridos muy copados: salimos desde los hoteles de Chapadmalal hasta Waikiki y, ese mismo día, seguimos desde Waikiki hasta Mar de Cobo, que son otros 40 km.

Las condiciones estaban divinas, pero lo gracioso fue que, al llegar al auto, nos estaba esperando Prefectura. Nos demoraron un rato para tomarnos declaración y tuvimos que explicarles qué era exactamente lo que estábamos haciendo.

También estuve en Bariloche, con unas condiciones espectaculares en el Lago Nahuel Huapi, y en Neuquén, en el Lago Pellegrini. La verdad es que cualquier cuerpo de agua que sea más o menos grande y tenga viento, es apto para esto.

Sobre el tema equipamiento, ¿qué estás usando hoy en día?

Para SUP Foil estoy usando una tabla de la marca KT. Es un diseño de 8’4 de largo por solo 17.75 pulgadas de ancho y 106 litros. Básicamente es una "aguja" muy fina y larga, lo que te permite ganar velocidad de manera muy eficiente con el remo para lograr que el ala despegue.

En cuanto al foil, voy rotando entre un ala de 1000 cm2 y otra de 800 cm2. Con esas dos medidas cubro la gran mayoría de las condiciones.

¿Te falta alguna disciplina por probar?

Hay un millón de disciplinas en el mundo del foil; no es necesariamente un deporte de viento o de olas. Tenés de todo: desde arrancar desde un muelle corriendo y saltar, que se llama dock start, hasta el beach start, donde corrés por la arena y saltás a la tabla en la orilla.

Incluso con la tabla que tengo yo podés arrancar en plano, sin viento ni olas, dándole al remo y "zapateando", aunque es más un entrenamiento físico que algo divertido.

Después tenés el surf foil, que te permite conectar muchísimas olas: surfeás una y vas a buscar la siguiente bien atrás, donde están las líneas marcadas. Mis favoritas son el downwind a remo y el downwind con parawing, que te permite usar una tabla más chica y surfear un poco más.

El surf foil me parece un planazo y es un entrenamiento de piernas increíble; ahí usás el remo para moverte y posicionarte en la ola. Después, por supuesto, están el wingfoil, el kitefoil y el iQFoil (windsurf), que ahora es deporte olímpico.

¿Cómo manejás la convivencia y la seguridad en el lineup con los surfistas?

Hago un esfuerzo consciente por no acercarme a los surfistas; la prioridad siempre la tienen ellos. Incluso si vengo surfeando una ola desde mucho más atrás, cuando llego a la zona donde están los surfers lo ideal es cortarla y no meterme. Si decido entrar, tiene que ser de una forma muy respetuosa y sin molestar a nadie.

El foil te da la ventaja de poder aprovechar todo el mar, así que no tiene sentido meterse justo donde están ellos. Esa es mi postura y creo que la mayoría de los foileros están de acuerdo.

Sé que todavía hay una mirada un poco negativa hacia nosotros, pero ojalá que con respeto eso empiece a cambiar.

¿Sentís que el deporte está creciendo?

Sí, muchísimo. El foil siempre se vio como algo muy difícil, pero hoy el equipamiento mejoró un montón y el proceso de aprendizaje es mucho más accesible. Los que ya andan bien están logrando cosas que antes eran impensables. Está en plena expansión.

¿Tenés referentes o ídolos en la disciplina?

Laird Hamilton y Kai Lenny son los pioneros; ellos demostraron las posibilidades del deporte cuando todavía era una novedad absoluta. De hecho, Kai Lenny fue quien descubrió el concepto del downwind a remo.

Hoy hay muchísimos personajes que inspiran, pero como todavía es una comunidad bastante nicho, nos conocemos casi todos. Hay muy buena onda y compartimos mucha data; eso es lo mejor de este deporte.

¿Qué recorridos te gustaría hacer a futuro?

La próxima que quiero hacer, aunque tengo que resolver el tema logístico y migratorio, es cruzar el Río de la Plata. Como concepto me parece un lujo; desde la zona sur de Buenos Aires podría llegar a Colonia con viento sudeste sin mayores problemas, siempre con un barco de apoyo porque ahí sí hablamos de aguas abiertas.

Después, para fin de año, cuando entren los vientos del sur, tengo en mente unir Pinamar con Punta del Este. Sería por afuera del Río de la Plata, todo mar. Estoy analizando las posibilidades y las condiciones, porque de lograrlo sería un récord mundial de distancia.

Ya el recorrido desde el Chuy a Punta del Este, si lo completaba, iba a ser récord sin asistencia, pero no se terminó dando. Poder concretar esta nueva ruta sería un sueño.