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Cruzando la frontera: Kay Maloko, de sus inicios a hoy

Bruno Aguilar
Lectura: 6 minutos

En el límite difuso entre Uruguay y Brasil, donde las calles cambian de idioma y los reales y pesos uruguayos se mezclan en los bolsillos, existe un lugar que durante décadas atrajo a surfistas en busca de algo distinto. En épocas en que conseguir tablas, parafina o accesorios era casi una odisea, del lado brasileño del Chuy estaba Kay Maloko. Allí, cruzar la calle era entrar en otro país y vivir la magia de descubrir una nueva cultura, con marcas y productos que no se encontraban en ningún otro lugar. Kay Maloko se convirtió durante décadas en el punto de encuentro para surfistas de playas cercanas con excelentes olas, como La Coronilla, Santa Teresa y Punta del Diablo.

Conversamos con su fundador, Farid Anoni, quien nos contó cómo nació la tienda, cómo creció junto al surf en la región y qué la mantiene viva hasta hoy.

kay maloko

¿Cuándo empieza Kay Maloko?

Abrimos la tienda en 1992, un 16 de enero más o menos. Era más un sueño de surfista: tener un local, vender tablas y algunas bermudas. Algo chico.

En el Chuy, en ese momento, no había nada igual. Había otro muchacho que había cerrado, y no quedó nadie. Ahí empezó Kay Maloko.

Antes de eso ya traíamos tablas y les vendíamos a amigos y conocidos, desde el 89. Así surgió la idea de abrir la tienda: era un deseo de alguien que surfeaba y quería tener su propio local. Además, toda mi familia viene del comercio.

En esa época, si querías comprar una parafina o un leash, era una maratón. Era difícil conseguir cosas.

Del 92 al 97 abríamos solo en temporada. A partir del 97 empezamos a abrir todo el año. A veces se complica, pero acá seguimos.


Kay Maloko Surf Shop.

¿Cómo era el surf en el Chuy en esos años?

En la vuelta hay buenas olas, en lugares como La Coronilla, Santa Teresa o Punta del Diablo. Antiguamente atendíamos a un público de verano, pero hoy se mantiene también en invierno.

El Chuy es un shopping a cielo abierto. La gente que viene —de Uruguay o de Argentina— viene a comprar. Es un clásico. Nosotros fuimos poniendo la semilla del surf.

¿De dónde viene el público más fuerte de la tienda?

Te diría que en invierno un 70% es uruguayo, un 20% brasilero y un 10% argentino. En verano, 99% uruguayo y gente de la zona, 1% brasilero.

¿Cómo fue adaptarse a los cambios con el tiempo, cuando todo se volvió más globalizado y los productos más accesibles?

Nos reinventamos todo el tiempo: productos nuevos, promociones, buenos precios. Hubo épocas de fiebre de marcas como Quiksilver, Reef, Mormaii, que tuvieron su pico. Hoy lo que compra todo el mundo es Vans. Es más dinámico: si no te subís, quedás afuera.

A veces apostás a un producto nuevo y no explota. O hay marcas que se venden mucho en Brasil, pero acá no.


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¿El Chuy sigue siendo el mismo de hace 20 años?

No. Se terminó aquello de tirar todo arriba de un perchero y vender. Hace años que el Chuy viene mejorando en cuanto al comercio. Hoy la gente busca algo mejor: mejor atención, mejores locales, mejores productos. Los free shops impulsaron mucho eso.

La frontera es un mundo aparte: no hay mucha lógica, ni economía, ni parámetros. Entre colegas siempre lo conversamos: no podés programarte mucho. No hay término medio. Uno que es del pueblo lo sabe.


A la izquierda, Uruguay (Chuy); a la derecha, Brasil (Chuí). Una misma ciudad, dos países.

¿Cómo influye la diferencia de precios entre los dos lados?

El costo de vida es mucho más bajo en Brasil. Los fines de semana se llena de gente haciendo surtido en supermercados y farmacias. Y ya de paso, en ese tour, se llevan una bermuda o unos championes.

Una diferencia de Kay Maloko frente a otras tiendas es la variedad: encontrás productos que no hay en otro lado, con marcas importadas pero también brasileras.

¿Qué productos históricamente funcionaron muy bien?

Las sandalias Reef fueron un clásico. Desde 1994 hasta 2002 fue algo impresionante, asustaba. Hoy el furor son las Old Skool de Vans. Son clásicos.

Las tablas de bodyboard Morey se vendieron muchísimo. Los softboards Brasil Natural también tuvieron su época. Otro furor fue cuando explotó el skate en Uruguay, en 1999–2000: fue asombroso lo que se vendía de skates.

Recuerdo que en 2017, en pleno verano encontramos en el depósito 18 pares de sandalias Reef talle 45. Eran de un stock que habíamos comprado en 2008, y por algún motivo quedaron guardadas. En ese entonces, no había productos Reef en el mercado. Las pusimos a la venta y no duraron dos días: todo el mundo las quería.

¿Y en cuanto a tablas? ¿Qué ofrecen hoy?

En este momento tenemos Eduardo Braga, Tropical Brasil y algo de Rusty. Ricardo Martins también, pero esas tablas son más por encargo.

Antes una tabla servía para todo tipo de ola. Hoy el cliente quiere algo personalizado, a medida. Hay muchas fábricas en el mercado. En el local tenemos tablas Eduardo Braga, pero también podés mandar a hacer Rusty, Ricardo Martins o longboards New Advance.

Hay mucho público uruguayo al que le gustan las tablas Ricardo Martins, y las pueden conseguir acá.


Tablas de surf Eduardo Braga.

El concepto de la tienda, el nombre “Kay Maloko” y el personaje, ¿de dónde surge?

Surgió mirando una película de surf con dos amigos. En esa película, había una escena donde el tipo hablaba de una ola con ese nombre. Me quedó sonando en la cabeza y me pareció perfecto para ponerlo de nombre a una tienda. A los meses se dio la oportunidad.

La tienda no estaba sobre la avenida principal, sino a la vuelta, donde pasaba menos gente. Por eso nació el muñeco de Kay Maloko, apuntando hacia la tienda para que los que venían por la avenida supieran dónde encontrarnos.

¿Cómo se mantiene Kay Maloko como un clásico después de tantos años?

Todas las temporadas son una incógnita. Pero siempre se labura bien. A veces pasa algo en Argentina o en Brasil… ya he pasado por tanta cosa acá adentro. Es una incógnita, pero siempre marcha. Esperamos que esta sea una buena temporada.