Evelyn Gontier es tres veces campeona nacional de longboard y creadora de Surf Club Coco, un proyecto que combina escuela de surf y surf trips en Quequén, la playa donde vive y considera su lugar en el mundo. En esta entrevista nos habla sobre cómo es surfear en Quequén, sus spots favoritos, la comunidad local y también sobre su recorrido como surfista profesional.

Evelyn Gontier surfeando en Quequén, su lugar favorito en el mundo.
¿Qué tiene de especial Quequén como lugar para surfear?
La playa de Quequén es muy especial, más que nada por la tranquilidad. En los últimos años se puso de moda, cada vez más personas eligen este destino para surfear, pero sigue siendo un lugar tranquilo y rodeado de naturaleza. A veces entrás al agua y estás con dos o tres personas más, algo que en otros lugares de la costa atlántica no pasa. Eso es lo que más se destaca.
Al mismo tiempo, siempre hay olas. Aunque haya viento o el mar esté grande, siempre una sale. Tenemos la escollera sur que da reparo de los oleajes fuertes. Cuando alguien está aprendiendo y el mar está pasado, se puede ir al sector de la escollerita, donde seguro algo se agarra.
En invierno, solo surfeamos los locales. En verano llega el turismo, pero se mantiene la tranquilidad y el buen ambiente.

Condiciones ideales y nadie en el agua.
¿Cuál es tu historia con el lugar?
Nací en Necochea y viví ahí hasta los 4 o 5 años, cuando me fui con mi familia a las Islas Canarias. Después estuvimos en Francia, donde vive parte de la familia de mi papá. A los 12 volví a Necochea, así que un poco iba de avión en avión, pero estuvo buenísimo porque conocí muchos lugares.
Ahora estoy instalada en Quequén, hace poco terminé mi casa a una cuadra del mar y estoy muy feliz. Es mi lugar preferido en el mundo.
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¿Cuáles son tus spots favoritos?
La playa de Quequén no es tan amplia como la de Necochea, que es kilométrica. Es más como una bahía, con diferentes fondos. Donde está la escollerita, que sería La Hélice y Monte Pasubio, es fondo de arena y está muy bueno. Después, desde La Hélice hacia Jamming, es todo fondo de piedra y restos de barcos hundidos.
En La Hélice hay justamente una hélice de un barco hundido, y en Jamming también hay restos. Ambos spots están muy buenos. Uno de mis preferidos es un spot que bautizamos como Techitos, que queda entre medio de los dos. En 15 minutos caminando por la playa llegás a cualquiera de estos spots. Es todo muy cerca.
La vista desde nuestra cámara en Jamming, Quequén.
¿Cómo describirías las olas de Quequén?
Es una playa muy amigable. La ola te da tiempo para pararte y entrar tranquilo, no es tan cerrona como en el sector de Necochea. Para longboard, cuando se alinean las condiciones, es un paraíso.
¿Cómo surgió la idea de crear Surf Club Coco?
Competí toda mi vida y hace seis años y medio sentí que quería transmitir mi experiencia a otros. Se me ocurrió hacer surf trips en Quequén, fui la primera local en organizarlos. La idea era mostrar el lugar donde vivo, que es hermoso, y a la vez ofrecer una experiencia de surf y aprendizaje.
Después los trips se expandieron a otros lugares. Uno de mis preferidos es Praia de Macumba, en Río de Janeiro, donde entrené durante años. Siempre me pareció un lugar increíble para hacer un trip, y hace dos años hicimos el primero. Ahora se convirtió en una costumbre de ir todos los años. Es una ola con más fuerza, pero muy buena para longboard.

Una sesión divertida en Río de Janeiro.
¿Cómo funciona la escuela de surf en Quequén?
Con los trips no teníamos un lugar físico como base. Entonces, junto con los chicos de La Hélice —un parador muy lindo de Quequén— decidimos abrir ahí la escuela y que sea la sede del Surf Club Coco. Es bien un club, para todos los surfistas de la zona y las personas que nos visitan. La gente puede venir, dejar sus cosas, pasar el día, tener un lugar de apoyo para surfear tranquilo.
La escuela funciona como apoyo a los trips, pero también de manera convencional. Abrimos todos los días desde octubre hasta Semana Santa, y en invierno seguimos trabajando con clases personalizadas. Ofrecemos clases grupales, para todas las edades y niveles, y también clínicas más avanzadas con videoanálisis. De eso me encargo yo, como surf coach internacional, aprovechando mi experiencia de años compitiendo y entrenando.

Alumnos de Coco Surf Club en el parador La Hélice.
¿Cómo fueron tus primeros pasos en el surf?
Mi papá me llevó al agua a los 9 años. A los 13 empecé a competir en Necochea y me empezó a ir bien. A los 15 fui seleccionada para el Mundial Junior en Ecuador, y ahí tomé la decisión de dedicarme profesionalmente. Fue un cambio de vida: viajar, estudiar online, vivir una vida un poco diferente a lo normal.
Primero competí varios años en tabla corta, incluyendo mundiales y campeonatos nacionales. Después hice un click que me llevó al longboard, y hoy en día es lo que más amo. Disfruto mucho la esencia, el estilo de surf, lo que uno puede expresar surfeando en longboard.
¿Qué fue ese click que te hizo pasarte al longboard?
Creo que fue un cambio interno, de personalidad. Sentí que me conectaba más con la tabla larga, me sentí más feliz y tranquila. Lo disfruto mucho más, me permite expresar un estilo diferente. Y Quequén, con sus olas, ayuda mucho a eso.

Tabloneando por Mar del Plata.
No te fue mal con el longboard. Tenés tres títulos nacionales. ¿Qué significan para vos?
Es un sueño cumplido. El camino no fue fácil: hubo derrotas y momentos difíciles, pero también llegaron las recompensas. Este año fue muy positivo: arranqué ganando la Copa Toyota Río de la Plata en Uruguay, un invitacional Argentina vs Uruguay que estuvo buenísimo.
Después competí en el Mundial de Longboard en El Salvador, donde las olas estuvieron muy power. No tuve mi mejor resultado, pero me saqué la espina en el Sudamericano, donde gané la medalla de bronce.

Evelyn durante el último mundial en El Salvador.
¿Tenés algún trip programado para este año?
Sí, tenemos tres en Quequén: del 10 al 13 de octubre, del 21 al 24 de noviembre y del 5 al 8 de diciembre. Estoy con muchas ganas de recibir a la gente, ir al agua y disfrutar como uno más.
¿Qué mensaje le darías a quienes están pensando en surfear por primera vez?
Que se animen a vivir algo nuevo, a salir de la zona de confort. Muchas mujeres me escriben con vergüenza, pensando que ya es tarde para aprender. Les digo que no se van a arrepentir. Lo comprobé con mis alumnas: es un viaje de ida. Si lo tenés pendiente, hacelo por vos. ¡Están todos invitados a Quequén!