La última noche del 2025 encontró a Santiago Medeiro, surfista uruguayo y habitual de las olas de Punta del Este, viviendo una sesión que seguramente quede marcada para siempre.
Ocurrió en Bikini, Manantiales, bajo un mar iluminado por noctilucas y con una tormenta de fondo. No hubo planificación ni expectativa previa. Todo empezó con una imagen.

“Lo primero que hice esa noche fue bajar a La Posta del Cangrejo y vi todo el mar iluminado. Ahí pensé en Bikini”, cuenta.
Antes de moverse, hizo lo que hoy es casi un reflejo para cualquier surfista local. “Obviamente entré a Lineup, vi que estaban las olas perfectas, alineadas, de un color azul brillante. Y bueno, me fui para ahí”.
La elección del spot no fue casual. “Bikini es mucho más predecible. Es una punta de piedra que va abriendo casi siempre, y para surfear de noche es mucho más seguro”.
Con la decisión tomada, todo lo demás se resolvió sobre la marcha. “Convencí a un amigo (Bruno Rosso) para ir a filmar, conseguí una tabla prestada con una compañera de laburo, una Willy Barreiro vieja, y fuimos para la playa”.
Lo que encontró al llegar terminó de confirmar que no había marcha atrás. “Olas épicas, rompiendo perfecto, con tubos azules. La luna medio llena, una tormenta de fondo. Nadie en el agua. Y dije: pa, es ahora”.
Cómo se vivió allí dentro
La sesión duró más de dos horas, pero para Medeiro el tiempo dejó de tener sentido. “Fue alucinante, surrealista, psicodélica. Un trip. Estuve dos horas fuera de este planeta. No entendía nada. Era todo oscuro, pero remabas y brillaba todo. Había peces”.
Desde adentro, la escena se repetía ola tras ola. “Veías a las olas brillando. Me faltó pegar un tubo nomás. Hubo uno que no pude meterme bien, hice el drop en la piedra y no me dio para verlo y meterme rápido. Pero fue un delirio. De esas experiencias que decís: esto no sé si se repite. Ojalá que sí”.
Más allá de las maniobras, lo que quedó fue la sensación. “Ahí adentro estaba en un viaje psicodélico, astral. Estaba eufórico, no podía creer lo que estaba pasando, que estaba surfeando esas olas, cómo se prendía todo, las luces. Fue muy loco vivirlo”.
El recuerdo viene acompañado de gratitud. “Súper agradecido con la naturaleza, el universo, Dios, todo. Agradecido de poder estar ahí en ese momento. Fue mejor que cualquier fiesta, cualquier salida. Un viaje acá en casa un rato. Me dejó caminando diferente, como flotando. No sé explicarlo bien, pero estuvo divino”.
Las repercusiones no demoraron en llegar
El video de esa noche terminó amplificando la experiencia. “Lo subimos a las redes y se re viralizó. Creo que va a llegar al millón de visitas. En este momento tiene más de 800 mil y viene avanzando a gran velocidad en mi perfil”.
La repercusión cruzó fronteras. “Después Surfline lo subió y tiene como 500 mil, Montevideo Portal también, FM Gente también. Varios medios que no me etiquetaron, pero que tuvieron muchas vistas. Llegó a Estados Unidos, Brasil, Europa. Se hizo bastante viral y creo que todavía no llegó al tope de repercusión”.
Para cerrar el año, difícil imaginar algo mejor. “Muy loco la verdad. Una linda manera de cerrar el año”.