Sun Rider es una marca que respira playa y tradición familiar. En esta entrevista, Martín, quien dirige el proyecto junto a su pareja Ori, nos cuenta cómo este emprendimiento nació de una simple necesidad y se transformó en una marca apreciada en Mar del Plata. Inspirados en el mar y la estética veraniega, sus productos destacan por la calidad y el compromiso con el estilo de vida playero. A lo largo de esta conversación, Martín comparte los desafíos, aprendizajes e ilusiones que los impulsan a seguir creciendo.

El gorro australiano es uno de los productos destacados de Sun Rider.
¿Cómo surge Sun Rider?
Sun Rider arrancó con una idea de mi mamá, a partir de una necesidad de mi hermana. Mi vieja siempre fue de hacer todo con sus manos, de tratar de crear más que de comprar. Mi hermana es guardavida, igual que yo, y necesitaba un gorro australiano, pero acá no había muchas opciones. Entonces, mi mamá le hizo uno con la máquina de coser. Gustó tanto que sus amigas y amigos comenzaron a pedírselo. Con Facu, su pareja, empezaron a encarar el proyecto con la idea de comercializarlo. Hacían todo: desde la elección de las telas, hasta coser y agregar accesorios. Era un proceso muy artesanal. Luego, ellos decidieron irse a España, y el emprendimiento lo heredamos Ori, mi pareja, y yo.
¿El nombre siempre fue Sun Rider?
Sí, siempre fue Sun Rider. Venimos de una familia playera. Mi papá es guardavidas y yo también. Viví mucho tiempo en la zona norte de Mar del Plata, cerca de la famosa playa Sunrider, a solo dos cuadras. El nombre surgió de ahí, de la playa.

Una marca que respira playa.
¿Qué desafíos has encontrado?
Uf, un montón, sobre todo al principio, por la inexperiencia. Tuvimos que aprender cómo se hacen las costuras, conocer sobre las telas de gabardina que es lo que más trabajamos. También lidiar con que se rompan las máquinas y, además, empezar a trabajar con un equipo de gente, además de mi pareja y yo. No ha sido fácil, pero es reconfortante ver que el esfuerzo da frutos.
¿Cómo han visto evolucionar la marca?
En cuanto a calidad, mi vieja ya hizo un producto excelente desde el principio. Nosotros solo afinamos algunos detalles. Poco a poco, lo que ha crecido es el reconocimiento en el ámbito local y ahora poder trabajar con surf shops, que confían en nosotros y en nuestros productos. También notamos crecimiento en redes sociales; hemos trabajado mucho en la imagen. Además, siempre te cruzás algún gorrito Sun Rider por la playa, lo vemos en el público general. Eso me pone contento.
¿Con qué se inspiran para la estética de los productos?
Apuntamos a una onda bien de verano, bien playera, inspirándonos en flores, palmeras y el mar, que es lo que nos rodea y con lo que crecimos. Nos gusta revivir un poco la estética old school, implementando flores hawaianas. Todo lo que tiene que ver con ese diseño nos encanta, y empezamos a aplicarlo tanto en gorros como en remeras.
Uno de los procesos que más nos divierte es buscar estampas y telas. Encontramos alguna que pensamos: "esta es ideal para el verano", o "esta es buenísima, si la combinamos con otro color queda perfecta". Con Ori, esa búsqueda es de lo que más nos motiva.

En Sun Rider podés encontrar estampados inspirados en la naturaleza.
¿Qué otras cosas disfrutan en el trabajo?
También nos gusta salir a hacer material fotográfico. Es una parte en la que podemos soltarnos creativamente. Además, en el taller, cuando nace la idea de un producto nuevo, nos entusiasma mucho.
Por otro lado, es lindo ver que nuestros productos terminan siendo re prácticos para la gente que los usa, que les aguantan con el tiempo y realmente ayudan a protegerse del sol y disfrutar el verano.
¿Qué aprendizajes has tenido llevando adelante una marca propia?
El aprendizaje está en el día a día. Con Ori nos damos cuenta de que todo tiene una manera de resolverse y que cada paso cuenta. Las cosas van surgiendo y, con esfuerzo, uno ve los frutos. Aprendimos que hay que hacer las cosas con amor y prestar atención a cada detalle.
¿Qué productos ofrecen?
Ahora hacemos gorros australianos, pilusos y remeras. Estamos expandiendo el catálogo con pilusos para el agua, conocidos como "water hats", que vienen con broche y están hechos de un material más flexible para el agua. Además, estamos trabajando en una línea de productos para niños.
¿Producto favorito?
El gorro australiano. Es reversible al igual que los pilusos, lo que nos permite combinar más diseños y estampas, dándole un toque extra de originalidad.
¿Planes a futuro?
A corto plazo, queremos que más gente nos conozca en Mar del Plata. A largo plazo, nos gustaría ser una marca de playa, ojalá de surf también, reconocida a nivel nacional. Queremos seguir agregando productos, manteniendo el detalle y la durabilidad que nos caracteriza, y que la gente piense en Sun Rider cuando necesite algo para la playa o el surf.
¿Algo más para agregar?
Quiero agradecer especialmente a mi mamá y a Facu, quienes nos dejaron este emprendimiento que hoy es nuestro sustento. Gracias a ellos, podemos dedicarnos a esto que nos apasiona, aprendiendo y creciendo día a día.
Conclusión
En resumen, Sun Rider representa la fusión de la tradición familiar y la pasión por la vida playera. Con su enfoque en la calidad artesanal y un diseño inspirado en el entorno natural, esta marca de Mar del Plata continúa creciendo y conquistando a quienes buscan productos que combinen funcionalidad y estilo. A medida que Martín y Ori avanzan en su viaje, su compromiso por ofrecer lo mejor se mantiene firme, reflejando el espíritu del verano en cada pieza que crean. Sin duda, Sun Rider es un testimonio de cómo una simple necesidad puede dar lugar a un legado duradero.