En un mundo cada vez más acelerado, donde las rutinas nos atrapan, hay quienes eligen la libertad de los caminos abiertos. Cristian, junto a su compañera Maca y su fiel perrito Eddie, decidió romper con la monotonía y abrazar una vida de aventuras. Con su proyecto Sumando Kilómetros, recorren paisajes deslumbrantes y comparten su pasión por el surf y la naturaleza a través de redes sociales. En esta entrevista, Cristian nos cuenta cómo nació esta inspiradora travesía, los desafíos que enfrentan en su camino y los lugares que han dejado huella en su corazón.

Dejando la huella de Sumando Kilómetros en cada lugar.
¿Cómo nace Sumando Kilómetros?
Con Maca, mi compañera, y con nuestro perrito Eddie, antes de empezar con Sumando Kilómetros viajábamos bastante, en avión o de mochileros. En 2019 hicimos Costa Rica y Europa. En Europa nos prestaron un auto y estuvimos tres meses recorriendo entre el sur de Francia, España y Portugal, siempre buscando olas. Durmiendo en el auto y con las tablitas en el techo.
Cuando volvimos a Argentina, nos dimos cuenta de que queríamos ese estilo de vida. Seguir viajando, pero no en un auto: queríamos conseguir una camioneta, armarla y demás. Justo ahí nos agarra la pandemia. Y ahí, aburridos en casa, pensamos: Che, si fuimos a tantos lugares, ¿por qué no hacemos un Instagram y le contamos a la gente lo que hacemos?
Ahí surgió Sumando Kilómetros. En 2021 arrancamos con la camionetita: habíamos comprado una Ducato '94, viejita, la armamos como motorhome y salimos a recorrer Argentina, ya que las fronteras estaban cerradas. Y después hicimos un surftrip por toda la costa argentina, desde Necochea hacia el norte.
En 2022 fuimos para el lado del sur y en 2023 hicimos Chile, todo el litoral argentino y llegamos a Brasil, a las playas de Ubatuba. Este año hicimos lo mismo: nos fuimos para allá porque la calidad de olas es espectacular y, de paso, cortamos el invierno. Es agua cálida, tenés entre 25 y 30 grados todos los días. Es un lugar bastante virgen también.

Siempre estuvo ese espíritu viajero.
Exacto. Incluso antes de estar de novios con Maca, los dos ya viajábamos. Ella trabajaba en un comercio y, cuando tenía vacaciones, se iba. En 2017 se fue sola a Europa. En ese momento yo estaba en Perú. Nosotros ya nos conocíamos, éramos amigos y hablábamos por WhatsApp. Después de que volvió de ese viaje, en 2018, nos pusimos de novios.
Empezamos a viajar juntos: a Perú, Costa Rica, Europa. A mí siempre me encantó viajar también. Trabajé diez años en turismo estudiantil y, después, en un comercio. Mis vacaciones siempre eran en alguna playita. Cuando logramos lo de Sumando Kilómetros, renunciamos a lo que teníamos. El tiempo que pasamos trabajando lo invertimos en un terrenito cerca de la playa, en Quequén, donde armamos unos alquileres de verano. Eso nos da una seguridad extra.

¿Cómo fue la decisión de dejar los trabajos y decir: 'Quiero irme de viaje en motorhome'?
Creo que fue una idea que tuvimos siempre los dos, incluso antes de estar juntos. Era decir: "Che, tenemos que lograr vivir viajando, que la vida no se nos escape". Porque, si seguimos trabajando todo el tiempo, vamos a estar siempre encerrados y solo vamos a poder hacer lo que nos gusta quince días al año.
Ahorramos, compramos un terrenito a dos cuadras del mar en Quequén y armamos unos alquileres de temporada. Mi padre, que es albañil, nos dio una mano tremenda en la construcción. Eso nos dio una base para estar tranquilos, por si rompemos la camioneta, por ejemplo. Mientras viajamos, vendemos cosas, ofrecemos servicio de fotografía y hacemos canjes.
Lo de los alquileres está bueno porque es de temporada
Claro, trabajar en temporada nos da mucho tiempo libre en el resto del año. Nos gusta volver porque, además de atender este proyecto, disfrutamos el verano en nuestra costa junto a la familia y los amigos.
¿Qué desafíos han encontrado?
La convivencia 24/7 en un lugar de 3x2 metros es un desafío. Igual nos llevamos muy bien y siempre estamos reformando nuestro pequeño motorhome para tener la mayor comodidad posible.
La gente en cada lugar que visitamos es muy amable. Te abren la puerta, se acercan y quieren que les cuentes historias de viajes. Siempre hay apoyo de todos lados. Cuando uno sale a viajar así, sale con muchos miedos, pero la gente es amable y cercana. A veces, hasta te compran alguna cosita aunque no la precisen, solo para ayudar y ser partícipes del viaje.

No falta la oportunidad de vender en los viajes.
¿De todos los lugares que han visitado juntos, hay alguno que rescates?
Cada lugar tiene lo suyo, todos son increíbles. Dentro de Argentina, me gustó mucho Bariloche. Dormir frente al lago es impagable. Y Ubatuba, especialmente la parte de Vermelha do Norte, nos enamoró. Es un lugar súper virgen. Está cerca de la carretera: estacionás el motorhome y tenés el mar enfrente.
Nos gustan todos los lugares, pero cuando estamos un mes en la montaña ya empezamos a sentir la falta del mar. Nos encanta al principio, pero esa necesidad de estar cerca del mar siempre está y es algo que compartimos con Maca.
¿Cómo ha crecido la comunidad de Sumando Kilómetros?
Sin querer queriendo, salimos en algunos programas de tele y, gracias a las notas que nos hicieron, el proyecto se fue conociendo.
Creo que es un escape para el día a día. Capaz que alguien que está trabajando agarra el celular en su rato libre, nos ve y viaja un ratito mirando paisajes y playas. También a veces les ayudamos a planificar un lugar de vacaciones. Mucha gente nos pregunta por los lugares que visitamos o cómo llegar. Tratamos de asesorar con lo que sabemos de nuestras vivencias. Nos apoyan siguiéndonos, y nosotros devolvemos ese cariño. Es un ida y vuelta.
¿Qué consejo le darían a alguien que tiene ganas de viajar pero no se anima?
Eso es algo que le pasa a todo el mundo. Todo el mundo amaría vivir viajando, pero cuesta animarse. Es difícil renunciar a la comodidad y da miedo que te vaya mal o cómo sobrevivir. Creo que el instinto humano siempre te va a llevar a hacer algo por sobrevivir.
Lo importante es la decisión de cómo querés vivir. Cuando uno proyecta eso, tiene que haber un márgen de tiempo para planear. ‘Ya que estoy decidido a hacerlo, me voy a tomar dos o tres años para juntar dinero, montar un negocio o estudiar algo que me permita trabajar online.’ No es simplemente agarrar el auto e irse; es un proceso de ser consciente de ese cambio de vida.
También es importante estar mentalmente preparado y saber que entre tres y seis meses del año vas a vivir en un espacio reducido. Es hermoso cuando uno lo decide y va por eso, pero hay que pensar alternativas. Lo importante es animarse, tomarse ese tiempo para procesar y encontrar una forma de tener un ingreso mientras viajás.

Cristian y Maca decidieron vivir con la playa como el patio de casa.
¿Cuáles son los próximos pasos?
Ahora ya empieza la temporada y estamos acá en Quequén. Después del verano, en marzo, decidimos a dónde ir. Maca está tramitando la ciudadanía europea, y si le llega antes de marzo, Europa es una opción. También tenemos la idea de recorrer el Pacífico o ir hacia el norte de Brasil. Si vamos para allá, la idea es salir desde Quequén, hacer toda la costa Argentina, las playas de Uruguay, el sur de Brasil y llegar al norte. Hay varios proyectos, pero tenemos que esperar a ver cómo nos va esta temporada.
En cuanto al surf, ¿qué olas te gustaron más?
Es difícil elegir. Hemos surfeado muchas, algunas muy conocidas, como Nazaré o Mundaka, aunque en verano, con olas chicas. Una que fuimos el año pasado y me volvió loco es Pullay, en Chile, es una izquierda grande y fácil de entrar. En Brasil, la ola de Itamambuca es espectacular.
También me encanta la ola de Quequén, y la del Yacht es perfecta. Chicama es una ola larguísima, y Montañita también. La verdad, es difícil elegir una. Todavía no he probado la ola de pileta, es algo pendiente.

Cristian surfeando una buena ola.
Conclusión
La historia de Cristian y Maca es un recordatorio inspirador de que la vida se enriquece cuando nos aventuramos fuera de nuestra zona de confort. A través de Sumando Kilómetros, no solo comparten sus experiencias de viaje y surf, sino que también crean una comunidad de soñadores que buscan la libertad de explorar. Con cada nuevo destino, desafían la rutina y nos invitan a reflexionar sobre nuestras propias aspiraciones. Sin duda, su travesía es un llamado a vivir la vida al máximo, aprovechando cada momento y cada kilómetro recorrido.