Las quillas son uno de los componentes que más influyen en el comportamiento de una tabla de surf. Pequeños cambios en tamaño, forma o flex pueden modificar la velocidad, el radio de giro y el nivel de control en la pared.
Aunque la mayoría de las marcas recomienda un talle según el peso del surfista, ese es solo el punto de partida. La geometría de la quilla —base, profundidad, rake, foil y flex— y la configuración del set también juegan un rol clave.
En esta guía repasamos cómo elegir el tamaño adecuado y qué significa cada parámetro técnico.

El talle de la quilla: la referencia inicial es el peso
Las marcas suelen clasificar sus quillas en talles:
Extra Small (XS): - 55 kg
Small (S): 55kg – 65kg
Small Medium (SM): 65kg – 70kg
Medium (M): 70kg – 75kg
Médium Large (ML): 75kg - 80kg
Large (L): 80kg – 90kg
Extra Large (XL): 90kg
Estos rangos se basan principalmente en el área total de las quillas y son orientativos: dos sets de quillas del mismo talle pueden sentirse distintos si cambian la base, la profundidad o el rake. Igualmente, es probable que esas variaciones pasen desapercibidas para un surfista principiante/intermedio, mientras que con más experiencia y mayor carga en los giros, las diferencias empiezan a sentirse con claridad.
En términos generales:
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Sets más grandes suelen ayudar a que la cola de la tabla no se deslice cuando se apoyan giros fuertes.
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Sets más chicos suelen liberar antes el tail y sentirse más sueltos
Cuándo conviene salirse del talle recomendado
Muchos surfistas ajustan el tamaño según la sesión.
Algunas situaciones habituales:
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Subir de talle: olas potentes, pared larga, tablas chicas, maniobras fuertes
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Bajar de talle: olas chicas, condiciones flojas, búsqueda de mayor soltura
El estilo personal también influye: quienes apoyan fuerte los giros suelen preferir más área; quienes surfean con menos presión pueden usar sets más chicos.
Los parámetros que definen cómo funciona una quilla
Más allá del talle, cada quilla responde a una combinación de medidas y perfiles.
Área
Es la superficie total en contacto con el agua.
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Mayor área suele aportar más resistencia lateral y control
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Menor área tiende a facilitar la liberación del tail
Profundidad (depth)
Es qué tan abajo llega la quilla desde la tabla. Quillas más profundas suelen ofrecer mayor agarre y estabilidad cuando se surfea con velocidad o en paredes empinadas, mientras que quillas menos profundas tienden a liberar antes la cola y sentirse más sueltas.
Por ejemplo, en longboards y configuraciones single fin, las quillas centrales suelen ser más profundas y con bastante área, priorizando estabilidad, control en trim y curvas amplias.

Base
Es el largo de la quilla apoyado sobre la tabla.
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Bases largas suelen generar más proyección y velocidad en línea recta
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Bases cortas favorecen radios de giro más cerrados
En términos generales, las twins clásicas —especialmente los modelos tipo keel— y muchas quillas centrales de longboard se destacan por bases amplias, pensadas para generar drive y líneas abiertas.

Quillas twin tipo keel. Este tipo de quillas tiene una base amplia.
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Rake
Es la inclinación de la quilla hacia atrás.
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Rake pronunciado: curvas largas y dibujadas, control a velocidad
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Rake reducido (upright): respuesta rápida y giros más pivotantes
Ejemplo: en muchos single fins clásicos de longboard y en twins de inspiración retro se usan quillas con bastante rake para priorizar líneas largas y estabilidad en velocidad; en cambio, numerosos sets de thruster modernos incorporan laterales más verticales para permitir un surfing más pivotante.

Cuanto más rake, menos pivot.
Foil
El foil es el perfil hidrodinámico lateral de la quilla: la forma de su sección transversal, similar al ala de un avión.
En sets thruster o quad, las quillas laterales suelen combinar un lado interior más plano con un lado exterior curvo. Esa diferencia no es casual.
El lado interior plano ayuda a canalizar el flujo de agua cuando la tabla va apoyada sobre el canto, generando aceleración y proyección. El lado exterior curvo, en cambio, permite que el agua se libere de forma progresiva al salir del giro, manteniendo control sin que la tabla se “clave”.
En quillas centrales es común encontrar perfiles simétricos (50/50), pensados para ofrecer estabilidad y un comportamiento equilibrado en ambos sentidos.

Un juego de quillas trusther. En esta imagen se aprecia el foil en cada quilla.
Flex
El flex es la capacidad de la quilla para deformarse bajo carga y volver a su forma original. Depende directamente del material y del tipo de construcción.
En términos generales:
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Quillas más rígidas suelen ofrecer reacción inmediata y mayor estabilidad cuando se surfea rápido
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Quillas con más flex tienden a sentirse más tolerantes y fluidas, especialmente en olas chicas
Muchas quillas de gama baja, fabricadas en plásticos moldeados por inyección, suelen ser más flexibles y menos consistentes bajo carga. En modelos de mayor nivel, se usan materiales como fibra de vidrio, núcleos compuestos o refuerzos de carbono.
Esto permite definir con mayor precisión dónde flexa la quilla y qué tan rápido recupera su forma, lo que se traduce en una sensación más estable y controlada cuando se surfea a velocidad.
Configuración del set: thruster, quad, twin y más
La cantidad y disposición de quillas también modifica el comportamiento de la tabla.
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Thruster (3 quillas): equilibrio entre control y maniobra.
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Quad (4 quillas): mucha velocidad en línea y agarre en la pared.
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Twin: rápido y suelto; muchos modelos priorizan bases largas para generar drive, lo que suele traducirse en curvas más abiertas, aunque existen twins modernos más verticales.
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2+1: típico en longboards y midlengths.

Cómo elegir quillas en función de tu surfing
Antes de comprar un set, conviene analizar algunas variables clave:
- peso corporal
- tipo de olas que surfearías la mayor parte del tiempo
- tabla que vas a usar
- configuración de quillas preferida
- si buscás priorizar control o soltura
El talle es siempre el punto de partida, pero ajustar la forma y la construcción del set según estas variables puede marcar una diferencia real en la sensación de la tabla.
El nivel del surfista también juega un rol: en etapas iniciales, muchas de estas variaciones pueden pasar desapercibidas, mientras que a medida que el surfing se vuelve más consistente y se cargan más los giros, las diferencias entre quillas empiezan a sentirse con mayor claridad.
Un cambio de quillas no transforma solo una sesión, pero sí puede ayudarte a aprovechar mejor determinadas condiciones y a sacarle más rendimiento a cada tabla de tu quiver.