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Periodismo surfer: charla con Pablo Zanocchi, fundador de Duke

Bruno Aguilar
Lectura: 10 minutos

Pablo Zanocchi es periodista, es uruguayo, y es quien lleva las riendas de Duke Surf, el medio de referencia del surf en Hispanoamérica. Cómo ha sido su vida entre el periodismo y el surf. Sus pasos por Surfline y la ISA (International Surfing Association), cómo se lleva con el público de Duke y cómo es ser surfista de Montevideo. Sobre esto y más conversamos en esta entrevista.


Pablo Zanocchi demostrando que no solo habla de surf, también lo practica.

¿El surf y el periodismo siempre estuvieron unidos o son dos caminos que se cruzaron?

Fue una evolución natural, quizás heredada, porque mi viejo era periodista. Siempre hubo una inquietud por escribir algo, por compartir lo que sabía y vivía en el mundo del surf. Son cosas distintas, pero creo que se encontraron cuando tenía 18 años y empecé a plasmar algunas cosas en papel. Fue algo muy natural. Yo era un enfermo fanático del surf. A esa edad ya sabía bastante sobre la historia del surf, el circuito mundial, y me resultaba muy fácil comunicarlo.

¿Cómo arrancaste?

No sabía qué iba a hacer con mi vida y ya escribía en la revista Mareas, la primera revista de surf uruguaya. También laburaba en un programa de radio que se llamaba Adrenale X, y colaboraba con una página brasileña llamada Waves. Estudiaba Economía y, aunque escribía y colaboraba, aún no sabía qué hacer con mi vida.


Los comienzos. Fuente: Surfpress.

¿Cómo pasaste de esos comienzos a crecer en tu carrera profesional?

Intenté inventarme la profesión. Era la época en que internet estaba naciendo. Existía el circuito ALAS (Asociación Latinoamericana de Surf) y yo les mandaba mails todo el tiempo, diciéndoles que no podía ser que no tuvieran un encargado de prensa, que te enteraras un jueves quién había sido el campeón el domingo anterior. Justo cuando me recibí de Licenciado en Administración de Empresas, me llegó un mail mágico de Karín Sierralta, que hoy es vicepresidente de la ISA (International Surf Association). Respondía a mis constantes propuestas, diciéndome: “Te venís con nosotros a Panamá, El Salvador, Costa Rica y Colombia", que era una parte del campeonato que hacían en 2005. Ese fue el momento de quiebre donde dije: "Puedo vivir de esto".

Después de un mes y pico trabajando con ellos, volví a Uruguay y continué con algunos trabajos esporádicos. Al año siguiente hice lo mismo con la ISA, diciéndoles que no podía ser que no tuvieran comunicación en español cuando la mitad de los países participantes hablaban español. Gracias a Dios, el presidente de la ISA era argentino. A Fernando Aguerre se lo suele criticar mucho por varias cosas, pero si no fuera por él, muchos latinos que trabajamos en la ISA nunca habríamos tenido oportunidad de trabajar en el surf. Hasta el día de hoy, el mundo del surf se resume en Australia, Estados Unidos y hasta Europa. Hispanoamérica no existe.

Logré que Aguerre me diera un espacio y me dijo: “Te pago mil dólares y cubrís el mundial en California”. Me dio mil dólares y me dijo que me manejara, y yo tenía que viajar a California y quedarme diez días. Obviamente perdí plata, pero me tiré a la piscina y me salió bien. Al año siguiente, en 2007, ya estaba trabajando full time con la ISA, ganando un sueldo.

¿Después de la ISA qué vino?

Fueron tres años, donde me cansé del surf y me fui a trabajar a El Observador, uno de los principales diarios uruguayos. Tenía el trauma de que no me consideraba un periodista de verdad. Quizás tenía que ver con mi viejo. Quería probarme en lo que consideraba el "periodismo serio", de actualidad, de economía o política. Además, estaba cansado del trabajo en la ISA. Si bien es lindo, viajás por todo el mundo y pagan muy bien, es un trabajo gerencial. Yo era el gerente de prensa, tenía que contratar fotógrafos, videógrafos, gestionar la prensa en los campeonatos, atender a la prensa que pedía información, hacer reportes... nada que ver con el periodismo en sí, y tenía cero libertad.


Bajando una bomba en El Buey.

¿Cómo entraste a El Observador?

Empecé a insistir. Molesté a Gabriel Pereyra, que para mí es un referente del periodismo uruguayo, pero no me tomó en cuenta. Luego hablé con Carina Novarese, que trabajaba en la mesa de editores, y le ofrecí hacer una pasantía y me aceptaron. Yo ya tenía treinta años y un hijo, y estaba junto a pibes de 19 o 20. Finalmente conseguí el trabajo en El Observador y fue un sueño hecho realidad, a nivel del mail que te conté antes.

Dejé un trabajo en el que ganaba muy bien para ganar dos mangos, pero estaba feliz de la vida. Trabajar en un diario fue la mejor escuela que tuve, donde compartí redacción con gente increíble.

¿Cómo llega la experiencia en Surfline?

En ese momento tenía cinco trabajos porque con lo que ganaba en El Observador no me alcanzaba. Estaba mal, trabajando mucho y surfeando poco. Me había vuelto a seducir el mundo del surf y, gracias a un amigo fotógrafo con el que laburaba en la ISA, me recomendaron cuando Surfline estaba en su plan de expansión en español. Me contrataron justo cuando quería dejar El Observador. Otro sueño cumplido. Fueron tres años buenísimos, muy lindos, hasta que un día Surfline compró todas las páginas web de predicciones de olas del mundo, y el proyecto en español en el que estaba quedó descartado. Me ofrecieron un cargo comercial, pero yo de comercial no tengo un pelo, así que decidí que si iba a vender algo, iba a vender algo mío.

¿Ahí es que nace Duke?

Sí. Siempre había pensado en hacer algo propio y así nació Duke, mi propia página de surf. Surfline es muy correcto, evitan la polémica, y son una empresa de predicciones de olas, no de periodismo. Me había cansado que me controlaran, así que tener mi propia página fue una victoria. Y acá estamos, con Duke desde hace más de seis años.

¿Qué aprendiste con Duke?

Aprendí que tener un sueldo fijo es algo maravilloso (risas), pero hacer lo que uno quiere es aún mejor que no tener un sueldo fijo. Emprender no es fácil. A veces me odio por lo que hago, sobre todo cuando no te pagan los clientes. Pero detesto a los "gurúes emprendedores". Yo soy un periodista que deja la vida por el periodismo. Creo que no soy buen comerciante ni vendedor de mi trabajo. Quizás algo que no aprendí, pero si reafirmé, es que trabajando duro, sea como sea las cosas van a salir bien.

No creo que me haga millonario, pero por lo menos puedo mantener a mi familia rompiéndome el lomo. Lo importante es laburar en serio, ser fiel a los principios y romperse el lomo.


En El Salvador cubriendo un evento de la WSL. Fuente: Diario El Salvador.

¿Cómo es el desafío comercial en Duke? Veo que te contratan mucho para cubrir eventos en particular.

Uno de los productos clave para Duke ha sido vender coberturas especiales patrocinadas en eventos. Antes te decían “te pongo de media partner” y tenías que cubrir todo el evento con 700 marcas patrocinadoras. Pero yo me debo al lector, que quiere estar informado del evento. Pero no sé qué tan exageradamente informado quiere estar, y no se si quiere tener 700 logos puestos en la página que ellos confían. Ese se ha convertido en un buen producto para Duke. Las marcas se ven reflejadas en buenas coberturas con notas interesantes, y es un producto que gusta al lector. Son coberturas surfers y las marcas están ahí. Todos ganamos.

Obviamente, cubro las finales de la World Surf League extensivamente, porque entiendo que es del interés de los lectores. Ahora, si vos tenés un campeonato más chico, que no es de interés para los lectores a ese nivel y querés estar en Duke, no le voy a regalar el espacio a tus patrocinadores en la página web y el contagio de las marcas a los miles de lectores que nosotros tenemos. Si querés salir, pagá.

¿Cómo te llevás con el público de Duke? ¿Tenés en cuenta los comentarios que puedan generar tus opiniones?

En algunos momentos se hace desafiante. Intento no leer mucho los comentarios. Hay momentos en los que soy autocrítico y pienso si estoy exagerando, pero soy 100 % fiel a lo que pienso. No bailo para que me aplaudan. En algunos casos prefiero no seguir con ciertos temas porque ya los he tratado muchas veces. Los comentarios en Duke los dejo abiertos porque entiendo que son un espacio de intercambio de ideas. Hubo un post donde vi de reojo que me estaban insultando, y en un vivo de instagram le contesté uno a uno a todos los que habían comentado. Insultar a alguien porque piensa distinto en algo tan chico como es el mundo del surfing me parece de cuarta.

Cubriste los Juegos Olímpicos de Tokio y París. ¿Qué rescatás de esas experiencias?

Lo mejor de los Juegos Olímpicos es la zona mixta. En el mundo del surf, los atletas están muy protegidos y es muy difícil acercarse, pero en los Juegos, el deportista tiene que pasar por un lugar con treinta periodistas de todo el mundo, y hayan ganado o perdido, tienen que responder. Es algo increíble porque te da acceso directo a ellos, algo que no pasa en otros eventos de surf. Por supuesto también es la posibilidad de vivir momentos históricos y conocer lugares increíbles, pero yo me quedo con la zona mixta.


Cubriendo los Juegos Olímpicos en Tahití.

Te ha tocado entrevistar a Kelly Slater. ¿Cómo es estar cara a cara con las figuras máximas del surf?

Cuando estás frente a Kelly Slater o John John Florence, lo primero que sentís es responsabilidad. Realmente los tenés enfrente muy pocas veces en la vida, entonces tenés que tener bien pensadas las preguntas que vas a hacerles y hacerlas bien. A Kelly le diría “sos lo más grande que hay, te veo desde chiquito”. Son pibes que me han hecho llorar, pero lo primero es lo profesional, nunca me fui por el lado fanático, no me saqué selfies con ellos.

¿Dónde vivís?

En Montevideo. Soy surfista de Montevideo 100 %, vibro el día a día y el surfing acá. Un contraste súper fuerte, hace ocho días estaba en Nicaragua y hace un mes en Tahití. Pero soy fiel a mis principios y vuelvo. Montevideo, invierno gris y frío y me tiro al agua. Chau. Es mi vida.

¿En los viajes también surfeás o solo trabajás?

Me tiro siempre. Es una de las reglas número uno de cualquier viaje. No me metí en esto para no surfear, al contrario. Trabajo todo el día y siempre me hago un rato obligado. Además son lugares con las mejores olas del mundo. Una sesión de cuarenta minutos en esos lugares rinde diez o veinte sesiones en La Honda.


Surfeando en Teahupoo.

Me contaste que tenés hijos. ¿Les inculcás el surf?

Ellos lo tienen al alcance de la mano, el que quiera surfear puede surfear, pero no soy papifutbol del surfing. He visto un montón de cosas desagradables con los padres del mundo del surf. Felipe tiene 12 y se tira a surfear solo, pero es fanático del básquet y el fútbol. Yo lo pienso, y viviendo en Montevideo va a ser mucho más feliz que yo cuando tenía 13 y no podía surfear porque no habían olas. El sufrimiento de tener 13 años y morirte de ganas de surfear porque no hay olas, lo tengo grabado hasta el día de hoy. Estoy feliz de que mi hijo más grande haya elegido el básquet, vamos a ver el más chico. Si elige el surf tendrá todo mi apoyo, pero es libre de elegir.


Pablo Zanocchi en familia.

Conclusión

Desde sus inicios, Pablo Zanocchi se hizo lugar en la industria del surf creando sus propias oportunidades, persistiendo y reinventándose, sin esperar a que el trabajo llegara solo. Después de más de una década, sigue fiel a sus principios: trabajo duro, honestidad en sus opiniones y pasión por este deporte. Duke Surf refleja su visión, sin concesiones, mostrando el surf con rigor periodístico.