El oído de surfista es una condición muy común entre quienes entran al agua todo el año, aunque la mayoría no sabe que la padece.
Producida por la exposición continua al agua fría y al viento, esta afección hace que el hueso del oído crezca hasta obstruir el canal auditivo. Como surfista de toda la vida y alguien que terminó usando audífonos por este motivo, te cuento de qué se trata, qué dice la ciencia y cómo podés prevenirlo a tiempo.

¿Qué es el "oído de surfista"?
La enfermedad se denomina exóstosis del conducto auditivo externo y su desarrollo está asociado a la exposición frecuente y prolongada al agua fría y viento.
Es un crecimiento benigno de hueso dentro del conducto auditivo. Con el tiempo, estas formaciones óseas pueden estrecharlo y dificultar la salida del agua y del cerumen.
Eso favorece la sensación de oído tapado, la acumulación de cerumen, las infecciones recurrentes del oído, y en casos avanzados de exostosis severa, provoca pérdida auditiva importante y en ocasiones tinnitus o zumbidos.
Generalmente en los inicios no presenta síntomas, y ahí está uno de los principales problemas. El proceso puede avanzar lentamente durante años sin que la persona sea consciente de lo que está sucediendo.
A medida que la enfermedad avanza y aumenta el tamaño del crecimiento óseo, es cada vez más común que se tapen los oídos tras una sesión de surfing.
Al quedar el agua retenida, aumenta el riesgo de desarrollar una infección (otitis externa), esta puede generar dolor, picazón y secreción en el oído, con o sin pérdida de audición.
Por otro lado, la obstrucción del conducto puede interferir con el proceso normal de eliminación del cerumen, comienza a acumularse, pudiendo generar el clásico "tapón de cera" afectando la audición. Cuando esto ocurre es importante acudir al médico para realizarse una limpieza adecuada.

A la izquierda, un oído sano. A la derecha, un oído con exóstosis.
Mi experiencia: cuando el cerebro se adapta a escuchar menos
La pérdida de audición se va dando manera muy gradual y lenta donde el cerebro se adapta progresivamente a este cambio y puede pasar desapercibido.
Uno simplemente comienza a escuchar un poco menos, sin darse cuenta de que existe el problema. Eso fue, precisamente, lo que me sucedió a mí.
Cuando tenía alrededor de 30 años con más de diez inviernos surfeados en Uruguay, viajé a Costa Rica.
En ese viaje, un día mientras hablaba por teléfono, cambié de oído y noté que escuchaba mucho menos del lado izquierdo. Me preocupé.
Al volver a Uruguay visité al otorrino y confirmó que tenía exóstosis en ambos oídos. Con el tiempo el cuadro se agravó y tuve que comenzar a usar audífonos.
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Los años en el agua también cuentan: algunos estudios científicos
Uno de los estudios clásicos sobre el tema fue publicado en 2002 por Kroon y colaboradores.
Los investigadores estudiaron 202 surfistas de Estados Unidos y encontraron una prevalencia general de exostosis del 38% muy alejadas de la prevalencia en la población general que oscila entre el 3 % y el 6 %.
Pero hubo una diferencia muy importante: quienes surfeaban predominantemente en aguas frías tenían 5,8 veces más probabilidades de desarrollar exóstosis.
Además, el estudio encontró que cada año adicional de práctica aumentaba aproximadamente un 12% el riesgo de desarrollar exostosis y un 10% el riesgo de desarrollar formas más severas.
¿Y qué pasa en nuestra región?
Un estudio realizado en Chile por investigadores de la Universidad Andrés Bello analizaron surfistas y bodyboarders de Reñaca y Concón, dos localidades de la costa central chilena donde los deportistas están expuestos a aguas de aproximadamente 12–16 °C.
Examinaron mediante video-otoscopía a 67 personas, es decir, 134 oídos y los resultados fueron contundentes.
El 77,6% de los participantes presentaba exstosis. El 61,2% tenía lesiones en ambos oídos y el 16,4% solamente en uno. Además, el 62,3% de los participantes no utilizaba protección auditiva.
Las condiciones de ese estudio resultan especialmente relevantes para quienes surfeamos en Uruguay, Argentina y el sur de Brasil ya que en nuestras costas también nos exponemos a condiciones similares y hasta más frías durante el invierno.

¿Cómo se diagnostica el oído de surfista?
La exostosis se diagnostica en una consulta con un otorrinolaringólogo, mediante una revisión simple y rápida del conducto auditivo con un otoscopio.
Si sentís con frecuencia el oído tapado, acumulación de cera, infecciones, cambios en la audición o zumbidos, conviene hacerte un control. Y aunque no tengas síntomas, si llevas varios años surfeando, también es recomendable realizarse un chequeo.

Los tapones de oído son una excelente opción para prevenir y cuidar a tus oídos.
Prevenir antes de que sea tarde
Lamentablemente, una vez que se forma la exostosis no desaparece por sí sola. Por eso, reducir la exposición del oído al agua fría y al viento desde temprano puede ayudar a limitar su avance.
Los tapones a medida son una de las mejores opciones para cuidar tus oídos y prevenir su desarrollo. Están diseñados para impedir el ingreso del agua fría y proteger de la exposición directa al viento.
Cuando la exostosis se vuelve severa y la perdida de audición es importante puede ser necesaria una cirugía.
El procedimiento consiste en retirar cuidadosamente el exceso de hueso que obstruye el canal auditivo para recuperar su diámetro. La recuperación dura unas semanas y se puede volver a surfear después de aproximadamente dos meses.
La recomendación es usar tapones y capucha de neopreno en los días mas fríos, prestar atención a las señales del cuerpo y consultar a un otorrinolaringólogo ante cualquier síntoma.