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MDP Surf Club: el mar como calidad de vida

Bruno Aguilar
Lectura: 8 minutos

Desde su sede en Cabo Corrientes, en Mar del Plata, MDP Surf Club promueve el surf y el stand up paddle como una forma de mejorar la calidad de vida de la comunidad. En esta entrevista, charlamos con Diego Pagliardini y Johanna Vázquez, quienes nos cuentan cómo trabajan, qué buscan transmitir y de qué manera el contacto con el mar puede transformar la vida de las personas. También hablamos sobre la comunidad que se fue formando alrededor del club, los viajes, los eventos y los sueños que los impulsan a seguir creciendo.


MDP Surf Club junto a un grupo de alumnos.

¿Cómo nace el proyecto MDP Surf Club?

Diego: El nombre salió porque quien me enseñó a surfear fue mi hermano Mariano. Teníamos que ponerle un nombre al proyecto y justo coincidía con nuestras iniciales: Mariano, Diego, Pagliardini. Y además, Mar del Plata es la ciudad. Así quedó.

¿En qué momento comienza? ¿Cómo nace la vocación por enseñar?

Diego: En mi caso, a los quince años ya daba clases. Aunque era menor de edad, participé en la primera escuela que se armó de forma profesional en Mar del Plata, en el Yacht Club. Yo competía y quería ser profesional, pero en ese momento en Argentina era todo muy amateur, costaba viajar, también tenía que estudiar.

A los 18 era campeón argentino junior, había ido a México y Hawaii y había surfeado olas increíbles. Pero entendí que no iba a poder vivir del surf como competidor. No quería depender de las marcas, que muchas veces no valoraban nuestro esfuerzo.

Ahí decidí que tenía que encontrar una forma de seguir vinculado al surf y poder vivir de esto. Como ya tenía experiencia dando clases, nació MDP Surf Club.


Diego en ola.

Johanna: Yo soy instructora de danza, algo que estudié durante 8 años y me gustaba mucho desde chica. Después me metí al agua y me encantó. Me gustó más la idea de enseñar el deporte. Todo lo que estudié me ayudó porque básicamente aprendí a enseñar.

Luego me sumé a la escuela de MDP como alumna. Empecé por mi mamá que fue la primera en ir con Diego. Me encantó el ambiente, y mis primeras clases me las dió Diego.


Johanna en ola.

¿Cuáles son los valores de MDP Surf Club?

Diego: Lo que buscamos es brindar calidad de vida. No lo vemos como algo competitivo, sino como una forma de compartir nuestra pasión. Sabemos que el surf ayuda, que conecta con la naturaleza y mejora la salud mental. El mar es como un psicólogo, te cambia el ánimo.

La idea es que todos puedan surfear. Cuando apareció el stand up paddle, se abrió aún más: ya no había excusas. Surf, body, SUP… cualquiera puede hacerlo. Así logramos que miles de personas se acerquen al mar.

También buscamos generar conciencia sobre el cuidado del mar y las playas. Enseñar a disfrutar y también a cuidar.

Tienen una alianza con la Universidad Técnica Nacional. ¿Qué nos pueden contar sobre eso?

Diego: Sí, empezamos en Mar del Plata, pero también tenemos conexión con chicos de todo el país. Ellos tienen beneficios en nuestra escuela. La idea es acercar a los chicos y a la universidad, porque sabemos que el deporte estimula mucho, ayuda a desarrollar aspectos que en la vida cotidiana a veces quedan encerrados. Es una oportunidad para que más personas tengan esa experiencia y conozcan el deporte.


Promoviendo el surf en conjunto con la UTN.

Están ubicados en un lugar ideal para aprender a surfear...

Diego: La sede que tenemos abierta todo el año es en Cabo Corrientes, donde damos actividades de SUP y surf. En Varese trabajamos más en temporada y nos enfocamos más en surf. Es la misma playa, pero Cabo Corrientes tiene la salida náutica, es más fácil salir, y las olas rompen más del lado de Varese, así que el surf lo hacemos más ahí.

La bahía de Varese es ideal para iniciarse. La geografía hace que sea fácil entrar: por Cabo Corrientes si hay mucha ola, o en Varese donde las olitas son más suaves. Es muy seguro y eso ayuda a que la gente tome confianza.

Por otro lado, hace tres años que Johanna coordina y maneja la escuela en Playa Terrazas, un balneario nuevo en el norte, que además fue donde se inició el surf. Nos gustó la idea de tener una sede ahí, que nuestra marca esté en el norte.

¿Cómo es su metodología para enseñar?

Diego: Primero se busca lograr las habilidades básicas: remar, sentarse, observar el mar, identificar la línea de rompiente, saber entrar y salir, y ubicarse en el espacio. A partir de ahí, empezamos con las técnicas: cuándo pararse, dónde pararse, el bottom turn, comprimir y descomprimir. El lugar facilita que se puedan practicar todas esas habilidades.


MDP Surf Club en plena clase de surf.


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¿Qué nos podés contar sobre el público? ¿Son jóvenes, gente grande?

Diego: Es muy versátil. Tenemos colonia de surf hace más de 10 años. Hemos tenido chicos desde 3 o 4 años, aunque ahora pusimos el límite en 5 años, y también personas adultas. Dependiendo de la edad hacemos clases personalizadas o grupales. Para los muy chicos o personas mayores, trabajamos de forma individual, siempre priorizando la seguridad.

¿Qué es lo que más les gusta de enseñar y transmitir el deporte que los apasiona?

Johanna: Me gusta ver el progreso de los alumnos, y cómo se forman las amistades. Yo me especializo en SUP, que es un deporte muy sociable. A la gente le encanta salir en grupo y hacer remadas.

Diego: Lo mejor es ver la alegría y las sonrisas después de la clase, los agradecimientos. Ver cómo transmitimos esa pasión, verlos meterse al agua todos los días y decir “wow, hemos creado un monstruo”. Ver cómo la gente va cambiando, se preocupa por mejorar su calidad de vida.

También es muy lindo ver la conexión con la familia. Es un deporte que pueden hacer chicos, padres, madres, tíos. Se fortalecen vínculos, no es poco. En la escuela, a veces ves al padre con la hija surfeando, y eso es lo importante. No es surfear olas grandes o ser el mejor, sino lo que generás con eso. Poder surfear con tu hija, con tu mamá, entre amigos. Eso es lo más valioso.


Caras felices en una clase de SUP.

¿Cómo trabajan las clases de SUP?

Johanna: Primero damos la base: iniciación, travesías y remadas a distancia. Después nos enfocamos en olas, que es lo más divertido para muchos. El SUP tiene tablas más estables, así que es más fácil para quienes no iniciaron de chicos.

Tratamos de transmitir que no hay límites, siempre con seguridad, lectura del mar y respeto.

Se nota mucho la diferencia entre ver el deporte desde afuera y vivirlo desde adentro del agua. Desde la orilla parece fácil, pero cuando entran, la expresión en sus caras lo dice todo. Se asombran, les encanta.


La escuela en clase de SUP.

Por ejemplo, algunos alumnos no se esperan remar hasta una parte honda. En la primera clase siempre remamos de una bahía a otra, y es increíble ver la ciudad desde otro punto de vista.

A veces nos cruzamos con lobos marinos, y hasta hemos visto ballenas. Es un deporte muy amplio, hay muchas cosas hermosas para hacer en el mar. También organizamos actividades como salidas al amanecer, bajo la luna llena, cumpleaños en el agua, clases de yoga. A la gente le encanta participar en estos eventos.


Salida de SUP en un atardecer de luna llena.

En octubre viajan a Bombinhas, Brasil. ¿Cómo es la experiencia de los surf trips de MDP Surf Club?

Diego: Queremos que la gente también vivencie salir de la burbuja donde estamos, conocer otros mares y culturas. Este estilo de vida nos llevó a viajar. No es solo porque sí. Coordinamos todo para que el objetivo sea siempre brindar calidad de vida y que cada uno evolucione, busque su mejor versión.

Al principio era esa sensación de “uh, no va a venir nadie”. ¿Pero cómo no van a venir? Si no hay nada más lindo que viajar con un grupo que te contenga, que te dé confianza, que quiera que mejores. Que pases una semana que te llene y te olvides de los problemas, construir un ladrillito para mejorar la vida. Y qué mejor que ir a Brasil cuando en Argentina hace frío, a seguir haciendo lo que nos gusta.

Es todo compartir, algo hermoso. La gente queda muy contenta y cada año estamos a full con eso. Es nuestro crecimiento como escuela, no solo dar clases sino que la gente tenga nuevas experiencias.


En el viaje del año pasado en Bombinhas, Brasil.

¿Cómo es trabajar en pareja y compartir la pasión por el mar?

Johanna: Acompañarse es clave. Yo hago SUP, y Diego hace surf a un nivel más avanzado. Siempre buscamos lugares donde los dos podamos surfear. Dentro y fuera del trabajo, nos acompañamos en todo momento.

Diego: Es lo que más nos gusta, y es nuestra conexión también. Lo mejor es compartir lo que más te gusta con la persona que amás. Obviamente el trabajo trae alguna diferencia, pero normal en toda pareja. Siempre tratamos de resolverlas, pero en general disfrutamos y buscamos nuestra mejor versión, surfear olas copadas, estar en ambientes naturales y cálidos.

¿Algún sueño para el futuro de la escuela?

Diego: No digo que los sueños ya estén todos cumplidos, pero la verdad es que no le podríamos pedir más a la vida. Salud para todos, para la familia, bendiciones. Ojalá que podamos seguir surfeando toda la vida y que esto no termine nunca.