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Llega a Uruguay Antártida – Dominio Uno, el nuevo documental de Gauchos del Mar

Bruno Aguilar
Lectura: 7 minutos

Gauchos del Mar llegan a Uruguay para presentar Antártida – Dominio Uno, su nuevo documental. El proyecto, liderado por los hermanos Julián y Joaquín Azulay, forma parte de un recorrido que comenzó hace más de una década, cuando empezaron a viajar persiguiendo olas y registrando esas experiencias con una cámara. Con el tiempo, esas expediciones fueron incorporando una mirada más amplia, en la que el surf convive con la exploración y la comunicación de problemáticas ambientales.

En esta nueva película, el foco está puesto en la Antártida, un territorio clave para el equilibrio del planeta y actualmente amenazado por el avance del cambio climático y la actividad humana. A partir de esta expedición, Gauchos del Mar busca generar conciencia y sumar apoyo para la creación del Área Marina Protegida Dominio Uno.

Charlamos con Julián Azulay sobre el origen de este viaje, los desafíos de surfear en uno de los entornos más extremos del planeta y el poder del documental como herramienta de comunicación.

gauchos del mar

¿Cómo surge la idea de ir a la Antártida para esta expedición?

Arrancamos en 2010 junto a mi hermano Joaquín, como dos chicos de 23 y 24 años, con el sueño clásico de recorrer el mundo buscando olas. Ese primer viaje, desde California hasta Argentina, fue el punto de partida de un camino que después nos llevó a África y, más tarde, al extremo sur de nuestro continente.

La experiencia en Tierra del Fuego, surfeando en Península Mitre, marcó un límite natural: más allá de ese punto solo quedaba la Antártida. Con la motivación constante de explorar y expandir las fronteras del surf, y con referencias de amigos que ya habían estado allí, la idea de ir a la Antártida empezó a tomar forma.

En estos últimos 15 años, nuestros viajes dejaron de ser únicamente expediciones en busca de olas y pasaron a incorporar un objetivo más amplio: comunicar problemáticas ambientales.

Ese es el espíritu con el que encaramos esta expedición a la Antártida, con un mensaje de conservación y el impulso a la creación del Área Marina Protegida en Dominio Uno, en el oeste de la Península Antártica.

¿Cómo fue la experiencia previa con Península Mitre y el impacto de ese documental?

Cuando estábamos organizando la expedición a Península Mitre, nos enteramos de que había un proyecto de ley para crear un área protegida allí, pero que estaba encajonado en la legislatura hacía 35 años. Muchas veces estas cosas, si no tienen difusión, quedan en el olvido.

Además, no estaba muy documentado el lugar. Había fotos y documentos, pero muy vagos, no existía un registro completo de la península. Aprovechamos la expedición que queríamos hacer para ir a buscar esa ola, la ola más austral argentina, y registrar toda la parte geográfica e histórica del lugar. Y, de paso, mostrar la importancia de por qué proteger ese sitio.

La película tuvo mucha llegada, estuvo en Netflix varios años. Armamos una petición y la firmaron unas 165 mil personas. En el proceso se sumaron ONGs locales y extranjeras, políticos y ciudadanos. Se generó un movimiento que llevó a que en 2020 se declarara Área Natural Protegida. Hoy está protegida por ley.

Ahí nos dimos cuenta de que podíamos cumplir nuestros objetivos personales y, a la vez, ayudar al bien común y dejar algo para los que vienen atrás. Estamos tratando de seguir haciendo eso.


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¿Qué amenazas existen actualmente en el Dominio Uno?

Las dos grandes amenazas por las cuales se quiere crear el área protegida son el cambio climático y la pesca no regulada del krill antártico. Es un pequeño crustáceo, parecido al camarón, que es la base del ecosistema antártico.

Al no estar regulada la pesca, se sobreexplota y eso disminuye la población de fauna como pingüinos o ballenas. Lo que se busca es regularla: definir en qué áreas se puede pescar y en cuáles no.

Todo esto se trata en la CCAMLR Convention, una convención que se hace todos los años en Tasmania, en Australia, que es la que regula los recursos biomarinos. Es un tema súper amplio y complejo a nivel internacional. Nosotros, desde nuestro lugar, queremos sumar para difundir e informar.

En el tráiler se ven momentos muy tensos. ¿Cómo fue estar en un lugar tan hostil?

Hubo momentos en el velero que se pusieron picantes de verdad. Fueron las tormentas más bravas en las que estuve metido: rachas de 80 o 90 nudos de viento. Estábamos amarrados con cinco cabos a tierra y dos anclas, y aun así se nos rompían los cabos. Incluso el velero terminó derivando contra la costa.

Algo distinto de otras expediciones es que fuimos con el capitán, Ezequiel. Ahí confiás en el capitán, que es el que tiene la experiencia y sabe cómo funciona todo. Uno se guía mucho por el estado del capitán: si él está tranquilo, vos estás tranquilo.

¿Cómo se dieron los vínculos con Ricardo Darín y Kelly Slater como narradores?

Las dos son historias muy lindas, de esas vueltas inesperadas de la vida.

A Kelly lo conocimos en Ghana, viajando en busca de la famosa ola de Mick Fanning, que en ese momento todo el mundo estaba buscando. Al llegar, el encargado del lugar donde nos alojábamos nos avisó que el traslado iba a ser con una persona más: ese era Kelly.

Compartimos tres días con Kelly, surfeamos juntos, las olas se pusieron increíbles y quedó el contacto, siempre con muy buena onda.

Lo de Ricardo fue diferente. Teníamos una primera versión de la película y nos invitaron a presentarla en una convención en Tasmania. Allí se acercó el embajador argentino en Australia, nos contó que había visto nuestras películas y se ofreció a ayudarnos en lo que necesitáramos.

Le dijimos que nos gustaría contar con un narrador en español con una llegada fuerte. Él nos sugirió a Ricardo Darín, con quien tenía un vínculo cercano. Le hizo llegar el proyecto y, a las pocas semanas, estábamos grabando la voz en off en Buenos Aires. Lo curioso es que habíamos intentado conectar con él en Argentina, pero se terminó dando desde Tasmania, prácticamente en el otro extremo del mundo.

¿Con qué se encontraron en cuanto a olas?

La verdad que nos costó mucho, sobre todo por el clima y el viento. Es difícil amarrar en lugares expuestos. Primero había que resguardar el velero, que era nuestra casa, y después ver si se podía surfear.

Encontramos buenas olas, algunas no las pudimos surfear. Vimos un slab muy bueno después de una caminata de 20 kilómetros, pero estaba al pie de un acantilado altísimo, una pared imposible de bajar.

Llega un punto en el que la prioridad es que vayamos todos y volvamos todos. Después, intentar encontrar la mejor ola posible. Terminamos encontrando una olita buenísima dentro de una colonia de lobos marinos y también corriendo otra ola con tablones.

¿Cómo vienen siendo las repercusiones del documental y qué esperan de la presentación en Uruguay?

La película viene andando súper bien en cuanto a recepción y respuesta del público. Hemos tenido intercambios muy lindos al final de cada función, muchas preguntas y mucho interés.

Para las ONGs, por ejemplo, es muy llamativo ver que el público se interese por temas antárticos. Ese fue, sin duda, el logro más importante, más allá de premios o festivales, que siempre es lindo recibirlos. La película realmente está comunicando lo que tiene que comunicar.

Presentación en Uruguay

Antártida – Dominio Uno se presentará en Uruguay este viernes 23 de enero en el MACA – Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry. La función será con entrada gratuita, con la posibilidad de realizar una donación voluntaria a la Fundación Marejada.