Las Golondrinas es una red de hoteles por y para surfistas, creada por los hermanos Lele y Gerónimo Usuna. El proyecto nació en 2023 en Mar del Plata, Argentina, con Lele, surfista olímpico y dos veces campeón mundial, como la cara visible. En menos de dos años, el proyecto se expandió a Ecuador, República Dominicana, y hace apenas unas semanas, inauguró la cuarta sede en El Zonte, El Salvador. En esta nota, conversamos con Gerónimo Usuna, el hermano encargado de la gestión y desarrollo del negocio. Nos adentraremos en su historia, descubriendo qué hace de Las Golondrinas un proyecto novedoso y especial, nacido de la experiencia de años surfeando alrededor del mundo.

Gerónimo y Lele, los hermanos unidos por el surf que se convirtieron en socios.
¿Cómo comenzó todo el proyecto?
Cuando Lele volvió de las Olimpiadas le dije: “Es el momento, tenemos que hacer nuestra marca”. Yo ya venía con experiencia en negocios internacionales, después de trabajar en O’Neill y en Fallen como International Sales Manager. Entre mi know how de negocios, la imagen de Lele y el networking que hemos construido en todos estos años, sentíamos que teníamos todo para dar el paso.
Arrancamos con campamentos de surf en Luna Roja. Funcionó muy bien, cada vez se sumaba más gente y nos dimos cuenta del potencial que tenía. Además, la gente valoraba mucho compartir ese espacio con Lele en un ambiente relajado.
En ese momento apareció la posibilidad de un hotel en Mar del Plata. El lugar estaba un poco venido abajo, pero tenía muchísimo potencial. Cuando lo vi, pensé: “Es perfecto”.

Las Golondrinas en Mar del Plata, donde comenzó todo.
¿Cómo fue que definieron el concepto del lugar?
Armamos el proyecto según nuestras experiencias de viaje: que sea un hostel con la comodidad de un hotel. Nosotros ya estamos grandes, entonces buscamos esa mezcla de comodidad y espíritu viajero.
Al mismo tiempo seguimos con los surf camps, y además ofrecemos el espacio a otros surf camps para que vengan. Nosotros somos surfistas, así que entendemos lo que necesita la persona que llega al hotel. Todo está listo para que la experiencia sea completa.
¿Qué fue lo que hizo que el proyecto empezara a tomar forma propia?
Mientras estábamos armando el proyecto, nos dimos cuenta de que era algo diferente a otros negocios. La gente que viene a descansar y surfear, deja los problemas atrás y llega con buena energía, con una sonrisa. Eso nos mostró que estábamos construyendo algo único.
Con Lele desde el primer momento teníamos la idea de replicarlo en otros países. Una semana después de haber abierto en Argentina, un amigo de Ecuador nos llamó y nos dijo: “Che, tenemos un hotel, está buenísimo el concepto que están haciendo, ¿lo quieren venir a hacer acá?”. Recién estábamos comenzando, pero allá fuimos.

Rincones en la nueva Sucursual de El Salvador.
¿Por qué “Las Golondrinas”?
La Golondrina es el ave que realiza el viaje migratorio de California a Argentina todos los años, siempre regresando al mismo nido. Está muy conectado con nuestra historia, nosotros vivimos muchos años en California, hicimos toda la escuela y la secundaria allá. De ahí viene el logo: la letra G de Golondrinas acompañada de dos golondrinas, y nuestro slogan, “Surf your dreams”.
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Las Golondrinas cuenta con una app. ¿Cómo surgió la idea?
Mientras viajaba en el avión rumbo a Ecuador a ver el hotel, pensando en cómo unir todo, se me ocurrió la idea de crear una aplicación inspirada en los programas de millas de las aerolíneas.
La idea es simple: los usuarios se suscriben por 9,99 USD al mes y van acumulando 5.000 puntos cada mes. Al llegar a 30.000 puntos —después de seis meses o de que inviten a diez amigos a suscribirse— pueden canjearlos por cuatro noches en cualquiera de los hoteles, pagando solo 60 dólares, lo que equivale a 15 dólares la noche. Esto crea un sistema de beneficio mutuo: un “win-win” para el dueño y el cliente.
Además, la app permite ir subiendo de nivel cada seis meses, obteniendo descuentos adicionales, por ejemplo en los surf trips que se hacen en cada hotel, así como también noches extra y promociones con marcas asociadas, con descuentos que van del 20% al 50%. También da acceso a eventos exclusivos como los Corona Sunset. Por otro lado, te enterás de las novedades del mundo del surf en Latinoamérica, a través de contenidos linkeados con Duke.
Es una herramienta nueva, nunca antes desarrollada, que estamos testeando y perfeccionando.

La app de Las Golondrinas te permite reservar en cualquiera de sus hoteles y sumar puntos con una suscripción.
¿Cómo surge la dinámica de tener un embajador por país?
Primero y principal, son nuestros amigos, nuestros hermanos; es como una familia que creamos surfeando alrededor del mundo. Es como decirles: “Tenemos un negocio, vení, armemos esto entre todos”.
También parte desde el respeto hacia la comunidad local, algo que hemos aprendido gracias al surf. El embajador es alguien que forma parte de esa comunidad, y nos puede guiar con conocimientos clave y reportar lo que sucede en cada lugar. Y quién mejor que una persona del lugar, que se esforzó y se rompió el lomo en campeonatos de surf, para asumir ese rol. En la vida de un atleta, hay millones de derrotas por cinco triunfos, y se lo merecen.
Actualmente, los embajadores del proyecto son: Lele Usuna en la sede de Mar del Plata, Argentina, Manuel Selman en Cabarete, República Dominicana, Mimi Barona en Ayampe, Ecuador y, en la nueva sede en El Zonte, Skip McCullough. Además, en El Salvador estamos proyectando programas de sponsoreo para acompañar a jóvenes surfistas locales e impulsar el surf junior en la región.

Skip McCullough es el embajador de Las Golondrinas en El Salvador.
¿Cuáles han sido los aprendizajes durante este camino?
Uno de los aprendizajes más importantes es ver cómo se desarrollan los planes de negocio y adaptarse a los resultados reales. Muchas veces tenés un plan, pero las cosas no salen como esperabas; surgen situaciones inesperadas que te sorprenden y te obligan a adaptarte.
También aprendés a soltar y confiar, a entender que un negocio puede ir tomando un rumbo distinto sin perder el core ni la estética de la marca. A veces hay que dejar que las cosas fluyan un poco. Al mismo tiempo, estoy aprendiendo a liderar: algo que nunca había hecho antes.
En un año y siete meses abrimos cuatro hoteles y lanzamos una aplicación; es una locura hermosa. Cada vez que abrimos un hotel y reviso los números, da miedo. El miedo es lo que muchas veces frena al emprendedor, pero lo importante es tener el impulso de seguir adelante, incluso con miedo. Por eso, soy muy agradecido de contar con la compañía de mi hermano y también de mi pareja, Inés, que siempre está a mi lado. Es como surfear una ola grande a los 14 años: sentís miedo, pero después te das cuenta de que podés.
También se aprende a manejar presiones, números y resultados; todo eso forma parte del desafío de emprender y seguir creciendo.

Las olas perfectas y los lugares paradisíacos vienen incluidos en la experiencia. Foto: Angelo Picardo.
¿Cómo es trabajar con Lele, tu hermano?
Es hermoso. Lo bueno es que tenemos la misma dirección: sabemos lo que queremos, lo que es bueno y lo que nos parece interesante. Después, cada uno tiene su visión del negocio, pero vamos juntos y aprendemos día a día cómo hacer negocios siendo hermanos.
Hay muchos casos. Por ejemplo, el de Fernando y Santiago Aguerre, que nos apadrinaron desde el primer día; son como nuestros tíos. Es algo muy familiar.
También escuchamos mucho los consejos de nuestro padre, quien nos enseñó todo. Luego nuestra mamá es la arquitecta de todos los hoteles y nos acompaña en cada proyecto, que al mismo tiempo es la mejor amiga de Marcela, nuestra inversionista junto a su esposo Eduardo.

Lele y Gerónimo junto a sus inversores Marcela Gallo y Eduardo Hugo.
¿Algo que quieras agregar para cerrar?
Quiero destacar que Las Golondrinas no es solo para surfistas experimentados. También es para principiantes, o incluso para personas que no surfean y quieren vivir el estilo de vida del surf. La idea es que cualquiera pueda acercarse, disfrutar del entorno, de la comunidad y de la experiencia, sin importar su nivel.