Compartir

Fran Mazzarella: el pilar marplatense de Lineup

Bruno Aguilar
Lectura: 9 minutos

Francisco Mazzarella es parte del ala argentina en el equipo de Lineup, junto a Hernán Carro. Fran es 100 % marplatense, guardavidas de profesión y apasionado por los deportes acuáticos. En 2011, Fran fundó Freewaves, la primera empresa de cámaras de surf en vivo en Sudamérica, en una época en la que el internet tal como lo conocemos hoy aún no existía y el concepto de streaming en vivo era casi desconocido.

En 2023, Freewaves se fusionó con Lineup, y desde entonces, Fran ha sido el encargado de liderar la parte técnica de nuestras cámaras. En esta entrevista, charlamos con él sobre su historia, los comienzos de Freewaves, su vida en Mar del Plata y mucho más.


El Kitewave es la disciplina favorita de Fran. Según él, las olas surfeadas por sesión se multiplican por 100 con la ayuda de la cometa.

¿Cuándo y cómo surgió la idea de poner una cámara?

Vamos un poco para atrás. En el año 2000 terminé el secundario, y al año siguiente me fui a vivir a España. Llegué a Barcelona, donde estuve un mes y medio, y de ahí me fui a Mallorca, donde conseguí trabajo en la parte de animación de un hotel. En ese momento ya practicaba windsurf y me pusieron a mí para llevar la parte náutica y enseñarle a la gente a navegar en veleritos. Con el tiempo me fui armando mi equipamiento de windsurf y volví a surfear, y el tema en la isla era siempre el mismo: ¿de dónde está soplando el viento y en qué lugar? La herramienta que teníamos en aquel momento era un servicio meteorológico que cada cierto tiempo te decía de dónde estaba soplando el viento en tiempo real. Porque una cosa era el pronóstico, y otra cosa lo real en vivo. Además, allá jugás mucho con los vientos térmicos.

Cuando regresé a Argentina, a finales de 2007, me empezó a pasar exactamente lo mismo que en Mallorca. Pensaba: “Ok, quiero ir a navegar o surfear, ¿y dónde está? ¿Dónde es el lugar al cual yo me tengo que desplazar?“ Porque si no lo tenés muy claro, perdés tiempo en ir a buscar esa ola, que es lo que nos pasa a todos. En ese momento decidimos comenzar con el proyecto que fue Freewaves. No existía ningún parámetro en tiempo real y la parte de streaming casi que no existía; recién se empezaba a escuchar algo sobre el tema.

¿Cuál fue la primera cámara?

Fue en el Yacht. Ahí trabajaba mi madre, en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero. Y la segunda fue en Mar Chiquita, porque también estábamos practicando kitesurf en ese momento. Y la inquietud que teníamos siempre era sobre las condiciones del viento. La forma que teníamos de saberlo era mandarle un SMS a personas que estaban por allí.


Una herramienta que se ha vuelto imprescindible para muchísimos surfistas. Las cámaras de Lineup funcionan gracias al trabajo de Fran y el apoyo del resto del equipo.

¿De qué año estamos hablando?

En 2009 empezamos con la inquietud, y el proyecto Freewaves quedó consolidado con las primeras cámaras en 2011.

Era otro mundo…

Sí. Cuesta un poco trasladarse a ese momento. Decís, ¿cómo? No había WhatsApp, todavía se usaba el Messenger. El servicio de internet estaba con un módem. Las primeras cámaras, te diría que eran fotogramas. Eran capturas de foto de la cámara, que se duplicaban y vos las podías ver a través de la web. Pero súper vulnerable: nos pirateaban por todos lados, un desastre. Pero bueno, no había nada; el streaming no existía como tal.


Francisco Mazzarella y Matías Gummá, su socio en la última etapa de Freewaves.

Después de eso fueron más de diez años creciendo con Freewaves. ¿Cómo viviste ese proceso?

La evolución fue bastante problemática en los tres primeros años. Cada cámara era un desafío, y la tecnología de las cámaras que usábamos iba cambiando constantemente. Contamos con la ayuda de programadores que nos orientaban, y para el séptimo año ya teníamos una plataforma más sólida con el llamado streaming. Esto permitía que el usuario pudiera poner play al reproductor en una plataforma estable. La evolución de la tecnología nos ayudó a tener un producto mucho más sólido, y el cliente, ya acostumbrado a la herramienta, te pedía que mejoraras. Eso generaba cierta presión, pero la herramienta fue muy bien aceptada en la sociedad y se volvió imprescindible.

Durante este tiempo, varias personas me ayudaron. Principalmente Ana, mi pareja, que estuvo desde el primer momento. Pasó también un montón de gente amiga colaborando. En el último periodo, durante los últimos cuatro años hasta la fusión, estuvo Matias Gummá, que cumplía la función de programador pero también era socio.


Fran y su compañera Ana, parte fundamental en el desarrollo de Freewaves.

En 2023 fue que Freewaves se fusiona con Lineup. ¿Cómo lo viviste?

La fusión en sí duró casi un año. Entre que nos conocimos, los chicos vinieron a Argentina para entrevistarnos también, hicimos un buen lazo de primera, a modo de amistad. Y ya hace un año y algo que estamos trabajando juntos. La realidad es que Freewaves quería mejorar en todo sentido, pero no podía hacerlo solo. Entonces necesitaba ayuda externa para concretar o ampliar el proyecto. Lineup llegó en un momento en que aún había cosas por hacer y mejorar, así que decidimos hacer la fusión. Nos llevó un año, pero fue espectacular. Fue una evolución fabulosa, y no me arrepiento. Ahí creo que tenés que dejar de lado los egos y un montón de cosas para decir: "Ok, tengo que seguir adelante, no quiero que esto muera". Claramente no murió; se transformó en algo mucho mejor.

Además, vos seguís dentro del proyecto.

Sí, tuve la opción de elegir si quería seguir trabajando en el proyecto, y claro, aposté a lo que veníamos trabajando hace tiempo.

¿Cuál es tu función en Lineup?

Específicamente, llevo adelante todo lo que es el área técnica. Desde el momento en que se habla con el host para ver si el lugar es apto para instalar una cámara, los recursos que necesitás para instalarla, hasta el momento final donde se configura y prepara la cámara para que el usuario le dé play y pueda verla.

Sos marplatense de pura cepa. Contanos un poco sobre tu ciudad.

Sí, por suerte sí. Amo mi ciudad. Me gusta más en verano que en invierno, obviamente. El invierno acá es largo y te invita a escaparte a algún lugar de calor.

¿Cómo es la forma de vida ahí? ¿Qué características tiene un marplatense?

Podría llegar a decir que el marplatense es una persona súper tranquila, que le gusta la playa y el mar. Lo que tenemos nosotros, la costa marplatense, es increíble y única. Identificás a Mar del Plata con cualquier actividad relacionada al mar.

¿Qué dirías que son los distintivos que tiene Mar del Plata con respecto a otros lugares?

No hace mucho catalogaron a Mar del Plata como capital del surf. La condición de olas es el broche de oro que tiene la ciudad. Hay muchos lugares, muchos rincones para descubrir. Desde la zona norte a la zona sur tenés como 35 kilómetros de costa donde en cada lugar hay un tipo de ola diferente.

mar del plata
Mar del Plata y sus rincones perfectos para el surf. Foto: @tomilemmy

Fue en Mar del Plata donde empezaste a instalar cámaras. ¿Sentís que ser de ahí te ayudó?

Creo que sí. El apoyo de amigos, familiares y conocidos siempre ayudó. Muchas veces me abren puertas para instalar cámaras porque soy de acá; siempre hay alguien conocido. Ha sido algo clave.

¿Cuáles son tus lugares favoritos para andar en kite o surfear?

La ciudad tiene un montón de lugares lindos. Para mí, para el surf, mis lugares favoritos son Biología y el Hotel 4 de Chapadmalal. Para lo que es kitewave, la zona del puertito, donde está la cámara nueva de Arenas Blancas. En toda esa franja pegan muy bien los vientos y los swells. Y el otro lugar súper disfrutable, con condiciones buenas y grandes, es Playas del Balcón, junto al faro.


Fran surcando las olas con su cometa.

¿Cómo fue que te metiste en los diferentes deportes náuticos?

Primero fue el windsurf. Desde los ocho años navegaba en vela, gracias a mi viejo, que siempre fue practicante de deportes acuáticos. Él me involucró en la actividad náutica. Había una escuelita de windsurf en el Club Náutico y fue ahí que me subí a una tabla por primera vez, con unos equipos arcaicos que tenía mi viejo.

Luego, a fines de 2009, ya siendo guardavidas y en búsqueda de una alternativa al windsurf, empecé a practicar kitesurf y surf en simultáneo.


Ahora con tabla de surf, llevándose una linda derecha en Mar del Plata.

Contanos un poco sobre tu faceta de guardavidas.

Estando en España hice un curso de socorrista, algo muy leve, de un mes, más que nada te daba el conocimiento de cómo rescatar personas. Cuando volví a Argentina, me anoté al curso de guardavidas, ya que era de las cosas cercanas al mar con más chances de ingresar y conseguir algo estable. El curso dura un año y es bastante intenso. Te prepara física y mentalmente para un montón de situaciones. Es algo único. Acá en Mar del Plata la costa es bastante peligrosa, sobre todo por las escolleras que generan corrientes. En 2009 ya estaba trabajando en la playa.

¿Cómo es el oficio en tu día a día?

Voy siempre en bicicleta y disfruto mucho cada día que voy a trabajar a mi puesto. Casi que no lo considero un trabajo porque es algo que me sale natural. Salvar vidas de otras personas es algo muy gratificante. Ya llevo 18 temporadas, casi todas en la playa Constitución, y se generan muchas cosas alrededor del puesto de guardavidas. Se forma una relación con la gente de la zona. Cuando ven que volviste, para ellos significa que llegó el verano y eso es algo bueno.

Conclusión

Fran Mazzarella es un claro ejemplo de cómo la pasión por el mar y la tecnología pueden transformar una idea en algo que impacta a toda una comunidad. Desde los comienzos de Freewaves hasta su papel en Lineup, su historia es la de un pionero que, con esfuerzo y dedicación, logró cambiar la forma en que vivimos el surf. Más allá de su rol técnico, Fran siempre ha mantenido una conexión profunda con su ciudad, Mar del Plata, y con los deportes acuáticos que tanto ama.