Con 17 años de historia, El Ruco Surf Shop se convirtió en un punto de referencia para surfistas en busca de equipamiento de calidad en Chile. En esta charla con su fundador, Christian Acevedo Fariñez —más conocido como El Macha—, hablamos sobre los comienzos de la tienda, los desafíos del mercado, el perfil del surfista chileno, el boom postpandemia y cómo la tienda busca seguir marcando diferencia en un escenario cada vez más competitivo.

Christian Acevedo Fariñez, más conocido como El Macha.
¿Cómo y cuándo nace El Ruco Surf Shop?
La idea nació a finales de 2007, y en 2008 ya armamos la empresa y abrimos nuestras puertas.
Surgió por la necesidad que tenían los surfistas de contar con productos de calidad. El foco principal siempre fue traer lo mejor de lo mejor. Queríamos abastecer a los surfistas que en ese momento pedían productos de alta gama, con marcas bien posicionadas. Particularmente tablas, pero también quillas, que en esa época no se conseguían fácilmente. No había mucha oferta de calidad.
¿Cómo ves el mercado y la tienda hoy, en comparación con esos comienzos?
Estamos hace 17 años, en los que hemos pasado por momentos súper difíciles. Al principio, el surf empezó a crecer, y con ese crecimiento llegó mucha oferta de Perú, China y Brasil, con productos más básicos y económicos. Terminamos posicionándonos como una tienda “cara”.
En ese proceso, intentamos incorporar también productos más accesibles, y al principio funcionó. Pero con la globalización y la tecnología entrando fuerte en el mercado, esos productos más baratos empezaron a perder fuerza. Muchos surfistas comenzaron a viajar a Perú o Brasil y traer sus propias tablas. Fue difícil mantenernos en ese segmento. Tratamos de tener productos económicos, pero no nos fue bien con eso.
Después vino la pandemia, el boom de Instagram, la apertura del mercado. Muchos empezaron a importar directamente, y nosotros perdimos posicionamiento. Nuestra línea siempre había sido la de productos de alta calidad, y hoy estamos volviendo a eso: al producto de elite, de precio alto.
Intentamos diferenciarnos del gran mercado que hay en Chile, que quizás es más informal en muchos casos, donde se vende desde la casa o como un hobby paralelo al trabajo.
Nos dimos cuenta de que nuestro público es más reducido, pero busca calidad y productos novedosos, y está dispuesto a pagarlos.
En la pandemia aumentó la cantidad de gente en el agua. ¿Eso se tradujo en más ventas?
Durante la pandemia sí se vendió mucho, pero mucha gente no sabía lo que estaba comprando. Muchos compraban tablas recomendadas por amigos que quizás solo surfeaban algún fin de semana. En términos generales, no hay tanta cultura de surf en Chile, creo que recién ahora la estamos construyendo.
Mucha gente se fue a la playa y algunos se quedaron. Entendieron un poco más de qué se trata el surf, pero el boom de compras no significó un crecimiento real. Hoy el crecimiento sigue siendo del mismo orden, entre un 20% y 25% anual, que es un número medio global. El surf sigue siendo uno de los deportes que más crece. Pero también crece con chicos que quieren tener su marca de tablas o su tienda.
En Chile hay como 15 shapers, pero no sé cómo sobreviven, porque no da para tantos. Es un país chico. Hay alrededor de 15.000 surfistas, y si nieva, bajamos a 7.000. Es importante analizar ese número real. La pandemia generó un pico, pero no todos siguieron en el agua.

El Ruco Surf Shop en Santiago, Chile.
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La tienda está en Santiago. ¿Cómo se vive la cultura del surf desde la ciudad?
También es interesante de analizar. Nos instalamos en Santiago, en Vitacura, una de las comunas con el metro cuadrado más caro de Sudamérica. Lo hicimos así porque apostamos a productos de calidad, a ofrecer lo mejor de la industria.
En Santiago vive la mayor parte de la población del país, y los surfistas están acá. Está bien, Pichilemu es la capital del surf, también está Arica o Iquique, pero en invierno es duro. Mucha gente va y viene.
Hay chicos que se están yendo a vivir a Pichilemu, pero sus trabajos siguen en Santiago. El grueso de quienes consumen surf está acá. Tal vez también en Viña, pero principalmente acá.
¿Qué tablas se están moviendo más últimamente?
Las que más estamos vendiendo son Firewire. Desde que Kelly Slater compró la fábrica, la marca tuvo un muy buen repunte. Los modelos de Kelly o de Rob Machado se venden excelente.
Después viene JS, una marca que trabajamos desde hace 15 años. Luego está Christenson, que incorporamos este año, y Al Merrick. Y de ahí, las brasileras o peruanas. Ese es más o menos el orden en ventas.

Tablas Firewire en El Ruco Surf Shop.
¿Qué tipo de tablas son las que más venden?
Principalmente tablas para surfistas mayores de 30 o 35 años, que surfean bien, pero ya tienen trabajo, viven en Santiago y van a la playa los fines de semana. Son personas con buen nivel, pero que buscan más volumen.
¿También venden trajes de neopreno?
Sí. Las marcas que más se venden acá son O'Neill, Buell y Xcel.
¿Qué grosor de traje de neopreno se recomienda para surfear en Chile?
Los más jóvenes suelen preferir el 4/3 o 4/3 con gorro, mientras que los adultos compran el 5/4/3 con gorro.
La temperatura del agua se mantiene entre 12 y 14 grados todo el año, salvo en Arica, donde en verano puede llegar a 14 o 15 grados y se puede usar un 3/2. Ahora está bien helada porque los swells vienen del sur.

Si te gustan las tablas de surf, una visita a El Ruco es como ir al paraíso.
¿Qué errores comunes ves en quienes compran equipo por primera vez?
El error típico es querer una tabla que sirva para aprender y para surfear. Siempre recomendamos no saltarse etapas. Si estás empezando, comprate una tabla para aprender, con las medidas adecuadas para tu peso, altura, edad y frecuencia con la que vas a la playa. Es muy difícil que una tabla sirva tanto para aprender como para avanzar luego.
También pasa que alguien quiere aprender con un longboard, pero elige un Takayama de 2500 dólares. Les decimos que no: esa tabla es para alguien que ya es longboarder y surfea en ese tipo de tablas. A veces eligen por el color o porque se ve linda. Nosotros tratamos de guiarlos de buena manera para que elijan algo que realmente les sirva.
Otro error muy común es comprar una tabla de 1000 dólares con quillas económicas. Hoy en día, muchas tablas se diseñan en conjunto con sus quillas.
¿Alguna anécdota curiosa con clientes?
Sí, muchas. En verano, pasa mucho que los clientes se ponen el traje al revés. El cierre front zip hacia atrás o el back zip adelante.
Generalmente pasa porque no quieren ayuda. Nosotros no hostigamos, pero ofrecemos ayuda. Nos dicen “no, no, yo sé”, y salen del probador con el traje al revés. O chicos que se compran guns de 10 pies para correr olas chicas.
¿Ofrecen tablas para olas grandes?
Sí, tenemos una cultura de olas grandes que está creciendo fuerte en Chile. Vendemos guns en temporada. Ahora justo viene un swell este fin de semana, se iba a lanzar el campeonato Lobos Por Siempre, pero se suspendió porque el mar viene medio movido.
Igual, los chicos están comprando quillas para guns, leashes reforzados, chalecos de impacto… El equipamiento para esas condiciones tiene que ser de calidad y muy técnico. Es un tema de seguridad. Necesitas muchas cosas para entrar al agua cuando hay olas de 5 o 6 metros para arriba.
Hace tiempo compartís reportes. ¿Siempre te interesó ese tema?
Sí, los reportes tienen harta data. Los hago hace años. Incluso en nuestro Instagram hay videos de reportes de 2012 o 2013. En ese momento no le dimos la importancia que tenía, pero lo retomé. Son ideas que se me ocurren para atraer gente, generar interacción, que pregunten, pidan recomendaciones.
También me ayuda la experiencia: vengo de la época en que íbamos en bus a la playa. A veces llegabas y había temporal, esperabas y te volvías sin surfear. Años de viajes, de surf trips, te enseñan a conocer las condiciones. El surf report salió de forma natural.
Hoy los chicos no tienen eso: si no tienen camioneta, no van. Nosotros venimos de otra escuela, de hacer dedo, de caminar mucho.
Hoy se agradece la tecnología, te ayuda a dar buenos reportes y recomendaciones. Tú puedes ver la marejada en el pronóstico, pero la recomendación personalizada es lo que hace la diferencia. Decir dónde ir si tienes un nivel básico, con ciertas condiciones. Eso es producto de la experiencia.

El Macha con su reporte de olas.
También es mostrar tu cara, hablarle a la cámara…
Es mucho más cercano. Me gusta que la gente venga a preguntar, que me escriban al WhatsApp. Me gusta hablar cara a cara. A veces la gente se enoja si le digo “esa tabla no es para ti”. Pero yo no te la estoy vendiendo, te la estás comprando tú. Después vienen las quejas: “me vendieron una tabla que no me sirve”. Yo te lo dije.
¿Planes a futuro para El Ruco?
Sí, estamos volviendo a nuestra esencia. Las mejores tablas del mercado van a estar acá. Este año ingresamos Christenson, y estamos en conversaciones con otra marca. Queremos reforzar esa línea. Lo mejor de lo mejor está en Ruco. Ese es el camino que retomamos.

El Macha disfrutando un día de surf.
¿Qué rol cumple el surf en tu vida?
En lo personal, para mí y para El Ruco el surf ha sido una bendición. Poder estar cerca del mar es un regalo. Llevo casi 30 años trabajando en esto, es el camino que elegí. Tuvo sus costos, pero todo valió la pena. Estoy muy agradecido de haber conocido este deporte, que me lo ha dado todo.