Conversamos con Lore Cermesoni, 3x campeona argentina de SUP y creadora de Chicas al Agua, un proyecto que comenzó como una invitación espontánea a disfrutar del mar y se transformó en una comunidad única para mujeres apasionadas por el Stand Up Paddle. En esta entrevista, Lore nos cuenta cómo surgió la idea, los desafíos que enfrentaron, el impacto de este espacio en la vida de muchas mujeres y las valiosas lecciones que el mar le ha enseñado a lo largo de los años.

¿Qué es Chicas al Agua y cómo nace?
Chicas al Agua nace el 12/12/12 con la intención de sumar mujeres al Stand Up Paddle. Mis alumnas de pilates me veían practicarlo y les daba curiosidad. Casi ninguna había practicado deportes acuáticos, viviendo en una ciudad como Mar del Plata que tiene un mar alucinante.
Un sábado que no trabajaba, dije "vamos todas las chicas al agua". El nombre gustó y era fácil de recordar. Así surgió.
Al principio era muy básico, usábamos las tablas y los equipos de mi marido (Sebastián Barbero, 5x campeón argentino de SUP). Empezamos practicando solamente la remada, y así como el nivel de las chicas fue creciendo, también lo hizo el grupo.
Realmente se creó algo increíble, porque no nos frenaba nada. Los meses de julio, agosto, había ola polar, y estábamos todas en el agua. No teníamos equipos, las chicas se turnaban para usar los trajes mojados y les quedaban grandes. A pesar de todo eso la pasábamos muy bien.
Contanos sobre tu participación en mundiales de SUP
El primer mundial de SUP en la historia fue en Perú en 2012, organizado por la ISA. Fue alucinante, a mí me encantaba acompañar a mi marido, que él sí entrenaba y competía, y yo feliz de ir a surfear a Perú. Resulta que una semana antes se baja la chica que iba a competir. Y desde la ASA me dijeron, "la que nos puede salvar sos vos". Participé en todas las categorías que pude. Y la pasé bárbaro.
Luego volví a participar al siguiente año, también en Miraflores, Lima, Perú. En 2015 fuimos a Sayulita, México, y en 2016 fui como team leader a Fiji. En 2015 fue cuando me retiré de las competencias.

Lore y su esposo Sebastián Barbero en el mundial de 2013.
Chicas al Agua hoy en día.
Hace años que me acompaña mi hija Sol. También hace SUP Surf y tiene un espíritu aloha increíble, es mi compañera de equipo en todo, desde chiquita. Actualmente estamos dando clases a grupos que ya tienen sus tablas. Hacemos iniciación y perfeccionamiento en olas, asesoramiento en equipos, y siempre tratando de que estén con la motivación de ir mejorando y sobre todo disfrutando.
A veces me contratan profesores de otras escuelas. Hace poco vino un grupo a Mar del Plata, y yo les di la parte técnica a los alumnos y la iniciación a las olas. A veces se contactan conmigo para que les dé asesoramiento sobre qué equipo comprar. Trato de seguir aportando desde mis años de experiencia en esto.
¿Funciona como una escuela y también como una comunidad de personas?
Sí. Armamos un club en un momento, pero ahora es todo más libre. Ya tengo mis grupos que quedaron y voy con ellas, como amiga, no como profe.
Hemos hecho de todo: amaneceres, atardeceres, salida de la luna, viajes, de todo. El Día de la Mujer, cualquier excusa era buena para hacer algo, poder armar un campeonatito o alguna carrera. Han sido doce años variados, diferentes.
¿Hubo un momento en particular en el que te diste cuenta que Chicas al Agua había tomado más relevancia?
En un momento no daba abasto y comencé a armar un equipo para que me asista, ya que a mediados del 2013 ya éramos un montón.

¿Han encontrado alguna barrera o algún prejuicio?
Muchos. Siempre ha sido un poco machista el tema del surf. Yo de chiquita lo experimentaba. Además, un poco también por practicar SUP, que son tablas más grandes. Lo primero que siempre hacemos hincapié es en el respeto y saber compartir el mar.
Por lo general, elegimos spots con poca gente. Nos fueron recibiendo bien porque sabían que éramos un montón, pero nos ubicábamos donde no hubiera mucha gente y siempre de forma respetuosa.
¿Se genera una vínculo entre las integrantes del grupo?
Se fueron haciendo subgrupos, más que nada por horarios de trabajo. Las que podían al mismo horario iban juntas. Algunas también hicieron viajes. Yo lo sigo viendo y me sigue dando alegría, porque se mantiene esa impronta de compartir y pasarla bien.

¿Qué consejo le darías a una mujer que quiere comenzar a surfear?
Que la barrera del miedo la va a vencer con el conocimiento. Que se acerque a una escuela, que tome clases. Que utilice el equipo adecuado para comenzar, y que venza los miedos de a poco con conocimiento y con práctica.
Lo recomiendo porque es algo que se traslada a la vida, todos esos desafíos que una va pasando te hacen sentir más feliz y realizada por haberte superado. Muchas mujeres me han agradecido y me han dicho que surfear les cambió la vida.
¿Qué cosas has aprendido del surf?
El surf me enseña día a día. Me enseña paciencia, no querer surfear todas las olas, a saber elegir mis desafíos, saber enfocarme, a saber estar presente. Es como un deporte que te enseña y te da un temple para todo lo demás que te toque en el día.
El respeto de que la ola se rompe y se vuelve a armar. Nosotros somos iguales, nos vamos a romper y vamos a volver a armarnos mil veces. Y vamos a poder elegir cómo queremos volver a armarnos también.
A mí, en lo personal, me tocaron grandes desafíos. Estuve en Mavericks, pero abajo, revolcándome. Hace tres años que estoy sanando de un cáncer de pulmón, que fue sorpresivo porque siempre tuve una vida sana. La conexión con el mar me ayudó mucho, aunque no pude meterme por dos años, estar cerca del mar ya me ayudaba. Y las amigas que fui haciendo todo este tiempo, las Chicas al Agua, estuvieron al pie. Ya por suerte estoy muy bien y volví al agua. Hace un año que estoy de nuevo con todo.

Lore haciendo SUP Surfing, una de las tantas disciplinas que tiene este deporte.
Tremendo. Todo eso que fuiste creando también te ayudó.
Sí, totalmente. También por eso bajé un poco la intensidad que traía. Está bueno porque me enfoqué en lo que realmente me gusta. Ahora tengo mi canal de YouTube, donde comparto ejercicios y meditaciones. Por ejemplo, hoy que no me metí al agua, grabé una meditación para comenzar el día. Tengo muchos entrenamientos para el agua.
Me enfoqué en eso, en poder transmitir quizás lo que fui aprendiendo en todos estos años, para que le sirva a otros. Y así es la vida misma, todos nos retroalimentamos. No somos un diagnóstico: siempre hay una lucecita que te va a ir guiando y te aparece cuando seguís en tu camino.
Conclusión
A lo largo de los años, Chicas al Agua ha crecido hasta transformarse en una gran comunidad de mujeres apasionadas por el SUP. Lo que comenzó como una invitación para disfrutar del mar se transformó en un espacio de apoyo, aprendizaje y diversión. Cada integrante aporta su energía, y juntas han enfrentado desafíos, superado miedos y compartido momentos inolvidables. Hoy, Chicas al Agua sigue siendo un lugar donde se celebra la amistad, el amor por el mar y el deseo de mejorar, sin perder nunca la esencia de disfrutar y pasarlo bien.