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Charlamos con nuestro atleta Nacho Gundesen

Bruno Aguilar
Lectura: 12 minutos

A los 10 años, una tabla de surf cambió la vida de Nacho Gundesen para siempre. Lo que empezó como un pasatiempo familiar, muy rápidamente se convirtió en una pasión que lo llevó a competir, viajar y vivir del deporte que ama. Supo ser campeón mundial juvenil con Argentina y hoy, con 25 años, sueña con llegar al Championship Tour de la WSL. El integrante del equipo de Lineup comparte su recorrido, desde sus inicios en Mar del Plata hasta su crecimiento en Florianópolis, y nos cuenta cómo afronta los desafíos de su carrera con la misma energía que enfrenta cada ola.

¿Cómo empezaste con el surf?

Cuando tenía 10 años, mi papá cumplió cuarenta, y para ese cumpleaños mi mamá le regaló un longboard. En ese momento los amigos de él también estaban empezando a surfear, y él andaba en kayak. Antes de surfear, lo nuestro era la pesca, teníamos un barquito y todo. Y del kayak saltó a la tabla. Con ese longboard que le regaló mi mamá empezamos juntos, y los dos seguimos hasta el día de hoy.

Desde la primera vez que me subí a la tabla, me cambió la vida. Se tornó un vicio diario. Me da una sensación muy linda y me cambia el día cada vez que lo hago.

¿Eso fue en Mar del Plata?

Sí, yo soy nacido en Mar del Plata. Empezamos a surfear ahí, pero fue en un verano en Reta donde realmente empecé a usar el longboard. En esas vacaciones estuvimos como un mes y medio ahí. Luego, cuando volví a Mar del Plata, entré a una escuela de surf y tuve mi propia tabla, más chica.

¿Cómo fue tu evolución a partir de ese momento?

Mi evolución fue muy rápida por la cantidad de horas que estaba en el agua y la cantidad de videos que veía. Me gustaba mucho ver surfing también. Esa intensidad hizo que evolucionara muy rápido.


Las competencias y los surf trips no demoraron en llegar para Nacho. Año 2013.

Ahora estás instalado en Florianópolis. Contanos cómo llegaste ahí.

Cuando empecé a competir, a los seis meses ya estaba haciendo podios en los circuitos nacionales junior. Corría en sub 14 y sub 16. Siempre me gustó mucho competir. En 2013 me llevaron al Mundial Junior en Nicaragua. Tenía 14 años y competía en sub 16. En ese viaje conocí a Rubén Muniz, papá de Alejo y Santiago Muniz, y me invitó a entrenar en Bombinhas, una playa en el estado de Santa Catarina.

Durante esos años todavía iba a la escuela, así que me quedaba dos o tres meses, lo máximo que podía sin quedar libre en el colegio. Los últimos tres años hice la escuela por internet y fui más tiempo a Bombinhas. Era un lugar donde podía surfear muchas más horas durante el invierno, porque en Argentina es muy frío y, además, tenemos un parate de todo el invierno sin competencias. En Bombinhas competía prácticamente todos los fines de semana y viendo ese panorama, mi idea era estar cada vez más tiempo en Brasil.

Con 17 o 18 años llegué a Floripa. Fue durante la temporada de pesca de tainha, donde en muchas playas de Santa Catarina está prohibido surfear, y Bombinhas era una de ellas. Entonces me vine a Floripa antes, porque acá sí se podía surfear.

Cuando llegué, me encontré con una ciudad más grande, en una edad donde necesitás socializar más, conocer más gente. En Bombinhas, durante el invierno, no había mucho movimiento: surfeabas y volvías a tu casa. Cuando llegué a Florianópolis quedé alucinado. “¡Qué increíble este lugar!”, pensaba. Tiene todo y encima tiene más opciones de playas y más olas. Vi en Florianópolis un panorama todavía mejor.

Eso fue en esa transición a lo profesional. He viajado a muchos lugares del mundo y todavía no encontré un lugar donde me sienta tan bien como acá. Es un lugar muy bueno para entrenar también. Hay surfistas de muy alto nivel, que ya estuvieron en el WCT o están en el Challenger Series buscando entrar al WCT. Ese día a día con atletas que están a un nivel muy alto me hace mejorar mucho.


Llevándose una ola perfecta en Florianópolis.

¿Ola favorita en Argentina y afuera?

En Argentina sería Daprotis, en Constitución. Es la playa donde prácticamente aprendí a surfear, donde llego y tengo muchísimos amigos. Ahí me han enseñado una gran parte de mis valores y de la persona que soy hoy. La tengo hasta tatuada.

En el resto del mundo, diría que Nias, Indonesia. Es uno de los lugares que más me marcó, no solo por la ola, sino por lo que representó para mí. La primera vez que fui a Indonesia, caí en Nias. Fue un antes y un después. Pensé: “Mirá la felicidad a la que puedo llegar con el surfing, es una locura”. ¡Qué loco que haya olas tan perfectas! Nias me marcó muchísimo.


Entubado en Nias, Indonesia.

¿Maniobra favorita?

El tubo, sin dudas. Es lo máximo del surf desde mi punto de vista. Cuando empecé a surfear, a lo que aspiraba era a pegarme un tubo. Capaz que hoy en día un chico que empieza quiere hacer un aéreo, pero yo creo que estar adentro de una ola, lo que produce la naturaleza al hacer un tubo, es muy único.

Estar conectado en ese momento, agarrando la ola en el lugar correcto, sumergido dentro de una ola que recorrió miles de kilómetros para que seas vos quien la agarre, es algo muy especial. La sensación del tubo es muy loca. Querés estar adentro, pero al mismo tiempo querés salir. Es una mezcla de adrenalina y miedo. Esa sensación no la encuentro en ninguna otra cosa.


Nacho Gundesen en Pipeline, uno de los tubos más pesados del mundo.

¿Surfistas que te inspiren?

Gabriel Medina es un surfista que me inspira mucho, sobre todo como competidor. Después, en mi infancia, me marcó mucho Mick Fanning. Y actualmente, el surfista que más admiro es Filipe Toledo, no solo como surfista, sino como ejemplo de persona.

Qué es lo que más te gusta de competir?

A veces lo amás, y a veces lo odiás. Ese es uno de los puntos que estuve trabajando mucho este año con un psicólogo deportivo: aceptar la competencia tal como es. En vez de vivirla de forma tan extrema, amándola u odiándola, la estoy tomando más como un juego.

De esa manera se me hizo mucho más llevadero. Empecé a aprovechar más las derrotas. Antes, perder significaba mucho más para mí, y de esa forma no aprendía. En vez de verlo como algo para mejorar, lo veía como una frustración, como algo malo. Este año aprendí a aprender, por así decirlo. Volví a ver los puntos positivos y negativos para mejorar, independientemente del resultado.

Eso hizo que este año tuviera mejores resultados y que la competencia fuera más leve, que no fuera tan frustrante. Hubo momentos en mi vida en los que pensé en dejar de competir porque no me gustaba y la pasaba mal. Pero después de trabajar bastante con el psicólogo deportivo, ese cambio en mi cabeza fue muy positivo. Tanto para la competencia como para los entrenamientos, ahora todo tiene mucho más sentido.

Una de mis mayores victorias este año no fue ningún campeonato, sino ese cambio en mi mentalidad. Fue mi mayor victoria, porque hizo que todo sea mejor.


Buscando la máxima concentración antes del heat.

¿Cómo es tu preparación para las competencias?

Bajé bastante mi carga horaria de surfing e intensifiqué mucho más los entrenamientos. Antes surfeaba mucho, ahora surfeo aproximadamente una hora y media a dos horas por día. Si pasás mucho tiempo en el agua, es difícil mantenerse concentrado en tu objetivo. Te distraés, te olvidás, te ponés a charlar con alguien. Entonces ahora entreno por menos tiempo, con objetivos claros y mayor intensidad. Trabajo remada y todo lo que te puedas imaginar; hasta el drop lo entreno. Eso hace que sea mucho más serio y que esté mucho más enfocado.

También hago tres veces por semana entrenamiento físico especial para el surf, que me lo da Juan Baldino, entrenador de la selección argentina de surf y beach vóley. Tengo una vez por semana sesiones con un psicólogo deportivo, intento elongar casi todos los días y meditar también. La meditación me ha ayudado mucho este año: medito siempre antes de los heats y muchas veces antes de surfear. También hago análisis de video.

El año pasado te tocó ganar la fecha del QS en Mar del Plata. ¿Qué significó para vos?

Como te comentaba antes, hubo momentos en los que pensaba dejar de competir. Uno de esos momentos fue antes del campeonato en Argentina. Me ha pasado muchas veces que, cuando estoy por tomar esa decisión, suceden cosas que lo cambian todo. Lo tomo como una señal que me ayuda a seguir adelante.

El campeonato en Argentina fue muy especial. Lo venía soñando hace mucho. Fue el primer QS en el que competí en mi vida, el primer torneo en vivo que vi en mi vida. Poder ganarlo en casa, siendo el primer argentino de la historia en hacerlo, frente a mi familia y amigos, fue increíble. Esa noche hice una cena en casa con toda la gente que estuvo ahí.


Acariciando la gloria luego del cornetazo final.

Era un torneo que no esperaba ganar, por la situación en la que estaba, porque quería dejar de competir. Fue un momento muy especial. La final fue contra un amigo, Matheus Herdy, brasileño de Florianópolis. Él se estaba quedando en mi casa, así que la final literalmente se iba a quedar "en casa". Era como ir a surfear con mi amigo una vez más, pero obviamente quería ganar.

Otra de las cosas importantes para mí fue marcar mi propio camino. Siempre crecí viendo a Santiago Muniz y Lele Usuna, personas que han hecho historia para Argentina. Lele fue a los Juegos Olímpicos, ambos fueron campeones mundiales. Yo quería hacer algo que ellos no habían hecho, empezar a dejar mi huella en la historia. Fue la primera vez que pensé: "Qué lindo es hacer historia por primera vez". Siento que de alguna forma estoy marcando el camino para que las próximas generaciones también quieran ganar la fecha del QS en Argentina.


Nacho en acción en un evento que quedó marcado en la historia del surf argentino.

Tenés tu propia marca de ropa y accesorios. Contanos un poco sobre eso.

La idea empezó en pandemia, cuando no podíamos surfear. Me estaba volviendo un poco loco en ese momento. Entrenaba todos los días en casa y pensé en un producto: el bolso cambiador o wetbag. Es un bolso impermeable donde te cambiás y guardás tu traje. Lo había visto en Portugal, pero no en Argentina. Pensé: "Si voy a empezar una marca, tiene que ser con algo novedoso, que no se encuentre acá”.

Usé todo el marketing personal y los contactos para promocionarlo. Creo que regalamos 100 cambiadores en los primeros dos meses, no había lucro, pero fue un boom que ayudó a que la marca se hiciera conocida en el surf. Luego sumamos productos más relacionados a la playa y no tanto al deporte, y ahí tuvimos muchas más ventas. Me di cuenta de que el mercado del surf en Argentina todavía es chico, pero está creciendo.

La misión de la marca es transmitir momentos reales, donde estás presente. Un momento en el que te olvidás del celular, prestás atención a los detalles, estás conectado con la naturaleza. Ese tipo de momentos cada vez se pierden más por la velocidad con la que vivimos, la rutina y el celular. La playa es un lugar donde, cuando estás sin el celular, prestas atención a muchas cosas simples pero muy lindas. Podés conocer a alguien, tomar unos mates. Cuando estás con el celular, te bloqueás en tu burbuja. La marca tiene esa misión de transmitir esos momentos. Además, el objetivo de comenzar con el bolso cambiador era reemplazar las bolsas plásticas y así ayudar al medio ambiente.

¿Qué se siente ser rider de Lineup?

Estoy muy contento con esta incorporación. Creo que es una plataforma que se viene desarrollando desde hace mucho tiempo y que, cada vez más, está innovando y actualizándose con nuevas herramientas. Hoy en día, la veo como algo esencial para cualquier surfista. Además de toda la nafta que ahorrás en Mar del Plata, ya que muchas veces todo te queda lejos, es una herramienta realmente útil. Podés chequear las olas, ver una ola que agarraste en tu sesión y hasta comparar varias cámaras al mismo tiempo para decidir dónde meterte. Estoy muy feliz y espero que esta relación perdure en el tiempo. Mientras yo siga creciendo como surfista y como persona, la plataforma también irá evolucionando, brindando cada vez más herramientas a los surfistas.

Metas cumplidas y metas por cumplir

Entre mis metas cumplidas diría: ganar en Argentina, haber sido campeón mundial junior en Japón 2017 y, sobre todo, disfrutar lo que hago. Mis metas por cumplir son entrar a los Challengers el año que viene, llegar al WCT en el futuro, e inspirar a más personas, como surfista y como persona.


Nacho Gundesen surfeando en la fecha de Challenger Series 2024 en Saquarema.

¿Cómo fue tu 2024 y qué se viene?

El 2024 fue un año muy positivo. Tuve buenos resultados y el cambio en la parte mental me ayudó muchísimo. Hubo muchos detalles, como las tablas, por ejemplo, en los que he tenido un gran avance. Hoy corro para MB Surfboards, que es la marca de Marcelo Barreira, un shaper de Florianópolis. Él ha estado muy pendiente de mí este año, acompañándome prácticamente dos veces por semana. Juntos analizamos las tablas, los videos y las competencias. Todos esos pequeños detalles, que marcan una gran diferencia, hicieron que tuviera un buen año.

Actualmente, estoy en el octavo lugar de Sudamérica, y mi objetivo para el próximo año es terminar entre los primeros siete. El circuito termina en marzo, en una etapa en Praia Mole, acá en Floripa. Ese es mi objetivo principal. Luego, mi meta será seguir evolucionando en todos los aspectos, como lo técnico, las tablas, el físico. Aprender cada vez más es mi objetivo para 2025.


Nacho y su quiver junto al shaper Marcelo Barreira.

¿Algo que quieras agregar?

Quiero agradecer a mis sponsors, que me permiten vivir del deporte, a mi familia y amigos, y a todas las personas que me han apoyado en este camino. También a Lineup por la incorporación, y que venga un gran año.