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Charlamos con Freddy Tórtora

Bruno Aguilar
Lectura: 9 minutos

Freddy Tortora es una de las figuras clave del surf argentino. Creador de la revista Surfista y fundador y actual presidente de la Asociación de Surf Argentina (ASA), ha dedicado su vida a impulsar el deporte, desde la cobertura de competencias con su revista hasta la organización del surf a nivel institucional. En esta entrevista, Freddy repasa su trayectoria, los desafíos que enfrentó en el camino y su visión sobre el presente y futuro del surf en Argentina.

freddy tortora

¿Cómo nace Surfista?

Acababa de recibirme como diseñador gráfico y ya surfeaba hacía varios años. Empecé con la revista con la intención de promocionar y darle un impulso al deporte, además de poder volcar todo lo que había aprendido.

La primera edición fue en el año ‘87 y se llamaba Lip Surf. La hacía con un amigo mío que se encargaba de vender la publicidad. Hice dos números con ese nombre, hasta que mi amigo dejó de trabajar en la revista y tuve que reinventarme. Ahí nació Surfista, activa hasta hoy desde hace 38 años.

Los comienzos no fueron fáciles. Era más que nada una inversión mía, ya que tenía poca publicidad. No importaba lo económico, la revista la tenía que hacer sí o sí, era un compromiso que tenía conmigo mismo y con la gente que la leía.

En la parte periodística fui autodidacta. Al principio me costó, pero siempre tuve colaboradores en fotografía y redacción. En esa época ya había viajes y siempre traían alguna foto, que eran en papel. Se traían los rollos y los revelaban.


La tapa de la primera edición de Surfista Mag.

¿Qué referencias tenías?

Era fanático de las revistas Surfer y Surfing, las principales del mundo. Me compraba todas las ediciones. Mirar esas revistas me llenaba de un montón de ideas, veía cómo era el diseño y quería hacer algo parecido, y me llevó bastantes años llegar a eso, pero lo logré.

Fue en los noventa, con el dólar uno a uno, que llegué a imprimir en Chile y pude hacer una revista sin nada que envidiarle a las importadas que yo veía cuando comencé. Ahí me realicé.

Salieron ediciones de hasta 120 páginas, toda a color, con el lomito Binder, ese lomito cuadradito que queda tan lindo.


Antes del internet y las redes sociales, las revistas eran las encargadas de promover el surf.

¿Alguna nota que recuerdes con cariño?

Algo que me gusta mucho es que seguí todo el trámite que hizo Fernando Aguerre para hacer que el surf sea olímpico desde el comienzo. En el año ‘95 él empezó a trabajar en eso, y le hice varias notas sobre el tema en distintos momentos. Fue re difícil, demoró como once años en hacer toda la tramitación. Cada vez que hacía la nota, él nos contaba todo.

Esas notas me encantaron. En la edición 100 le hice una nota a él cuando el surf olímpico era casi un hecho. Esa nota fue un poco icónica.


La tapa de aquella edición número 100.

¿Qué momentos te dio la revista Surfista?

Me enriquecí mucho. Conocí mucha gente y viajé un montón. En esa época iba a los campeonatos de la ASP y aprovechábamos para ir a Brasil.

Agarré buena onda con Kelly Slater. Estuve con él cuando salió campeón del mundo en Brasil, en 2005. También vi salir campeón del mundo a Mick Fanning e hice notas con ellos en los campeonatos. Con Andy Irons también charlé mucho. En esa época eran estrellas, pero eran un poco más accesibles que ahora.

Tengo una foto de Mick Fanning con mi hijo en brazos, que ahora tiene 24.

Estuve en Hawái y le hice notas a personas importantes de allá. Aquel viaje fue algo que sentía que tenía que hacer, y lo pude concretar. Fue muy importante para mí.


Freddy junto a Kelly Slater.

¿Cómo fue el cambio a la era digital para la revista?

Se tuvo que adaptar. Llegó un momento en que los sponsors ya no volcaban más dinero en las revistas de papel, y por un tiempo, la revista siguió publicándose en ese formato.

Hoy Surfista sigue vigente a través de las redes sociales y la página web. Sigo los campeonatos de la WSL, entre otros, y hago reportajes a los surfistas argentinos. No lo abandoné nunca, sigo acá firme.

Sos el fundador de la ASA y el actual presidente. ¿Qué nos podés contar de aquellos comienzos?

Veía que el surf no evolucionaba mucho. Había quedado un vacío y había que llenarlo para que yo también pudiera continuar con la revista. Si no había buenos campeonatos, el surf no evolucionaba. Para mí, la revista pasaba por el deporte, aunque también estaban los viajes y las notas, los campeonatos eran importantes.

Me pasaba de ir a los campeonatos y que hubiera dos organizadores al mismo tiempo. Había bandos, no había unión. Íbamos y los jueces aparecían en el momento. No era profesional. Los campeonatos no empezaban en hora. Todas esas cosas eran contraproducentes.

Nos juntamos con unos amigos en el taller de Pepe Gil, de Birdband. Siempre charlábamos, tirábamos ideas para ver cómo mejorar el surf. También soy muy amigo de Eugenio Weinbaum, de MDQ.

Nos entregaron la personería jurídica en el ‘91, y enseguida arrancamos con el Circuito Argentino de Surf. En el año ‘92 hicimos nuestra primera participación en un Mundial ISA. Ese era otro de los objetivos: que Argentina compita a nivel internacional. Nos fue bien, salimos en el puesto 14 de 28.


Con la selección en el último mundial juvenil.

¿Cuántos años has estado al frente de la asociación?

Hice el primer mandato del ‘91 al ‘93 y del ‘94 al ‘95. Después siguió otra persona que no duró mucho, y tuve que volver con una comisión de emergencia hasta el año ‘99. Se fueron alternando.

Actualmente estoy como presidente hasta abril del año que viene. Han sido tres mandatos consecutivos. Me gusta, pero también me gustaría hacer otras cosas.

¿En qué momento fue que explotó el surf argentino?

A partir del 2010 explotó la parte deportiva. Salió campeón mundial Santiago Muñiz en Panamá. Luego fue Lele Usuna en 2014 y 2016, Nacho Gundesen en 2017 y Santi de nuevo en 2018. Pasaron casi 20 años para que el surf tuviera ese crecimiento.

La verdad que contento porque se logró. Hoy en día tenemos campeones mundiales, títulos panamericanos y sudamericanos. Gracias a ello empezaron los apoyos de los entes de deporte, y a partir de 2016 el surf se hizo olímpico y tuvimos aún más apoyo.


Argentina ya acumula cinco copas mundiales de surf.

¿A qué creés que se debe esa explosión y los grandes logros del surf argentino?

Los atletas son los principales responsables. Es una armonía de todos. Si estamos en armonía, las cosas se dan. Si no hay armonía, a veces se puede lograr igual, pero es más difícil. Hay que encontrar el equilibrio en todo lo que implica estar en un ente de deporte.


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¿Cómo se trabaja con los jóvenes talentos?

Ha cambiado bastante. Los chicos de ahora entrenan más, son más educados en ese sentido. Los padres también apoyan más en ese aspecto y tenemos un semillero importante. En el Circuito Argentino Junior, por fecha corren entre 100 y 120 competidores.

Aparte, los campeones mundiales fueron referentes. Nacho Gundesen fue campeón mundial sub-18 en 2017. Ellos han levantado la bandera.

El surf argentino tiene una vitrina con muchos títulos y eso pesa. Para los que vienen de atrás es algo importante, los hace sentir más fuertes, saben que no es imposible salir campeón. Por lo menos, se animan a competir en los circuitos de la WSL.

Acá tenemos entrenadores junior que trabajan todo el año, organizan campus y entrenamientos. Hay varias facetas importantes.

La parte técnica es clave, y es bueno nutrirse de gente del exterior. Han venido entrenadores de Australia y Brasil que nos ayudaron mucho. Todo eso contribuye a que hoy tengamos un equipo de jóvenes bastante competitivo. Thiago Passeri, por ejemplo, fue medalla de bronce en el Junior de la ISA. Estamos ahí con los pibes dándole con todo.


Junto a Thiago Passeri, medalla de bronce en el último mundial.

Mirando hacia adelante, ¿qué aspectos son clave para seguir fortaleciendo el surf argentino?

La planificación que hacemos es a cuatro años, siguiendo el ciclo olímpico. Primero tenemos dos años de entrenamiento a full para después encarar las clasificatorias tanto para los Panamericanos como para los Olímpicos.

En este momento estamos en eso. En 2025 será el primer año de entrenamiento, en 2027 los Panamericanos y en 2028 los Juegos Olímpicos en Los Ángeles. Ahora estamos en una época de renovación y la estamos llevando adelante paso a paso.

Con respecto al entrenamiento, estuve charlando con el presidente de la Confederación Brasileña de Surf y vamos a intensificar los campus en conjunto entre Argentina y Brasil. La idea es ir allá y que ellos vengan acá, para que nuestros chicos puedan entrenar con coaches brasileños y adquirir nuevos conocimientos.


Freddy Tortora surfeando en El Yacht, principios de los noventa.

¿Luego de todo este recorrido, tenés algún nuevo objetivo a futuro?

Me encantaría hacer un libro. Contar la historia del surf argentino, todas las décadas que pasé trabajando. Tengo muchísimo material en fotos y todos los textos de la revista. Hay muchas notas históricas que podría reeditar en un libro. Eso me encantaría.

Por otro lado, como diseñador siempre me gustó la parte de indumentaria y me gustaría explotar más mi marca de ropa.

¿Algo que quieras agregar para cerrar?

Estoy muy contento de haber elegido este camino, aunque haya sido duro, especialmente en la parte de la asociación. La revista por ahí es más un trabajo de gladiador, pero igual estoy contento y agradecido. Para mí es muy importante, me ha dado una forma de vida, un medio de vida, y me permitió conocer muchísima gente.

He pasado grandes momentos de confraternidad con personas de otros lugares. Estoy 100% agradecido. Si tuviera que nacer de nuevo, lo volvería a hacer.